"No puedes criar serpientes en tu jardín y esperar que sólo muerdan a tus vecinos" (Homeland, extraordinaria serie sobre el funcionamiento de la CIA que desnuda la perversa moral del imperio).

22 de mayo de 2010

COMENTARIOS AL CAPITULO IV DEL LIBRO "TRUJILLO, MI PADRE EN MIS MEMORIAS", DE ANGELITA TRUJILLO-2010


Comentarios al capítulo IV

De vuelta al poder”: así comienza Angelita Trujillo el capítulo IV de Trujillo, mi padre en mis memorias, presentando a su progenitor fuera del ejercicio del poder en algunos "períodos constitucionales", teoría que plasma como una justificación a sus deseos de mostrar un Rafael Trujillo demócrata, esparcida por los neotrujillistas comprometidos con limpiar el nombre del dictador y que propugnan por el regreso de la familia Trujillo a la República Dominicana (con la expresa intención de reinsertarla en el poder), proyecto que se da paralelamente con la actividad propagandística que los asalariados de las capas bajas de la pequeña burguesía hacen, al querer enlodar el nombre del principal opositor al sátrapa.

Para el retorno al poder disponen de los millones de dólares que les fueron saqueados al pueblo y de esos "desubicados en las relaciones de producción ansiosos de subir de capa en la escala social", que rinden honores y favores, remunerados los últimos, al carecer del mínimo de dignidad para actuar con sentido de compromiso; en el intento de querer disminuir la figura de Juan Bosch se basan en el escarnio, la mentira y la fábula, las mismas armas que usaba el propio Trujillo para denigrar y manchar reputaciones.

En el afán de limpiar tres décadas de dictadura, y presentar a Trujillo como un demócrata consumado, que gobernó sujeto al ejercicio libre del voto en procesos competitivos, la autora habla del derecho adquirido por la mujer para “elegir y ser elegida” (Pág. 212) y de los “triunfos” obtenidos en elecciones concertadas con la única finalidad de lavar la cara del régimen, pero no señala en momento alguno los partidos que compitieron por el poder con verdadero sentido de oposición y disentimiento, ni la razón de ser del voto femenino, que sirvió exclusivamente para aumentar el caudal de sufragios a favor del único candidato que, vía el terror y la opresión, podía salir triunfador en unos comicios simulados.

En esta encomienda de presentar un Trujillo demócrata existen unos pocos malagradecidos -como le llama José Martí a los que sólo hablan de las manchas que existen en el sol y no son capaces de hablar de su luz- que fabulan acerca de la integridad del profesor Juan Bosch, al intentar justificar su partida del país porque ya Trujillo “no representaba opción alguna de poder” para la consulta de 1938 -a causa de la matanza de haitianos-, y por tanto los discursos laudatorios a favor del tirano acabarían, como acabaría también el “privilegio” de seguir ocupando un puesto en el aparato estatal, ignorando olímpicamente, los que sólo hablan de las manchas en el sol, la diputación que le fue ofrecida y que se convertiría en el detonante para que el 13 de enero del 1938 Juan Bosch iniciase un exilio que duraría 23 años, 9 meses y 1 semana.

¿Ingenuidad o maldad? Definitivamente lo último; la ingenuidad tiene cabida cuando las intenciones son saludables, pero cuando lo que se persigue es hacer daño se transforma en maldad, voluntad remunerada que persigue el renacimiento del trujillismo y la mancha de la dignidad, la integridad y el compromiso con la patria.

Los primeros diez años de Trujillo en el poder, que nunca dejó, Angelita Trujillo, hija del dictador, los define como los años en que “la nación ha vivido una prodigiosa metamorfosis que la viene transformando ¡de larva en mariposa!” (Pág. 196), aseveración matizada por el auge económico en que entraba el país gracias a que Trujillo “puso el poder del Estado al servicio de su decisión de convertirse en el hombre más rico de la historia dominicana, y para lograr sus fines aplicó en todo lo que podía producirle dinero los métodos propios de la acumulación originaria” (Las dictaduras… -Ibíd.- Pág. 198), haciendo, con la sal dominicana, exactamente lo mismo que hicieron los ingleses con la sal de la India: un monopolio, con el uso del aparato represivo del Estado, despojando o comprando a precio irrisorio a los propietarios originales de las minas de sal de Neiba, ejerciendo el control absoluto de las salinas de Baní y Monte Cristi e imponiendo impuestos, al pueblo, a la medida de sus bolsillos (su empeño por ser el dominicano más rico lo llevó, inclusive, a ordenar "la muerte de un hermano" y "a sacar por la fuerza de su hogar a otro, porque no quería venderle tierras para sus ingenios azucareros". [Póker de espanto... Ibíd., Págs. 64, 65]).

La Segunda Guerra Mundial, dentro de todos los acontecimientos que coadyuvaron a formar el capital de Trujillo, fue el que le proporcionó la discreción para la imposición del capitalismo que la historia reclamaba en el país y que él encarnó, valiéndose de métodos muy cuestionables. El período de guerra permitió a Trujillo, mediante el trabajo esclavo, suplir de mercancías las fuerzas armadas y la población civil norteamericanas, sin que el Departamento de Estado cuestionara el aspecto moral de esa "alianza de guerra".

La riqueza acumulada le proporcionó los medios para la creación de otros monopolios (Seguros San Rafael, bajo el que quedaron cubiertos los empleados públicos y los vehículos que circulaban por las calles y carreteras del país –con carácter obligatorio-; Fábrica Dominicana de Calzados, que suplía de zapatos a la enorme pequeña burguesía de las capas baja pobre y baja muy pobre, también con carácter obligatorio -promulgó una ley prohibiendo a las personas descalzas caminar o entrar a las ciudades-; y otros; tantos, que habría que escribir un libro dentro de estos comentarios que, se supone, sean breves. Ese libro ya está escrito y se lo recomendamos a los lectores para que tengan una idea acabada del imperio que creó el padre de Angelita, y que ella entiende es el producto de “la divina providencia”, pues hasta este capítulo sigue sin dar explicaciones al origen de su riqueza: nos referimos a “La fortuna de Trujillo”, de Juan Bosch, el humano que más odió el dictador, que aparentemente más odia su hija y que agraciadamente un muy pequeño grupito de serviles se propone, sin éxito alguno, denigrar).

Para facilitar un mejor entendimiento del odio de Trujillo (mentiroso, déspota y criminal) a Juan Bosch (escritor de renombre internacional y político desterrado en Cuba en lucha constante contra la tiranía), “emblemáticos los dos… cada uno por su propio lado, representantes de mundos contrapuestos” (Sergio Ramírez, escritor nicaragüense), transcribiremos algunas de las barbaridades con las que el padre de Angelita Trujillo enfrentaba al profesor Bosch y a su familia (Póker de espanto… -Ibíd.- Págs. 47, 48):
El señor José Bosch (padre de Juan Bosch, nh), que es persona sin importancia alguna en la sociedad dominicana, no fue detenido por razones políticas sino porque tenía una casa de prostitución. El ministro español, que le acompañó en todas las diligencias judiciales, no presentó protesta alguna a este gobierno". Firma: Presidente Trujillo. Esta es una de las respuestas de Trujillo, con su firma estampada, a las peticiones que se cursaron desde el extranjero para que liberaran al padre del profesor Juan Bosch, preso en represalia a escritos publicados por este, y enviada nada menos que al presidente del Senado de Cuba.
Años después Trujillo modificaría la Constitución con el objeto de impedir que el hijo de ese hombre ‘sin importancia alguna’ fuera, algún día, Presidente de la República Dominicana. “La Constitución se enmendó en 1946 para establecer que sólo podían llegar a la presidencia los dominicanos hijos de dominicanos. El único líder adversario de Trujillo hijo de extranjeros es el autor de este libro” (En referencia a Póker de espanto en el Caribe, nh).
… En un acto público su propio ministro de Educación, en un discurso autorizado por Trujillo, dijo que en todo el presente siglo el país sólo había producido dos grandes figuras, una de ellas Trujillo –desde luego- y la otra el hijo de ese ‘señor José Bosch’, que es persona sin importancia alguna en la sociedad dominicana (aunque el ministro explicó que yo era un desalmado que había dedicado mi capacidad a perturbar el país y a corromper con mi prédica a la juventud mientras Trujillo había sido el constructor de la grandeza patria)”.
La dictadura de Trujillo duró exactamente 31 años y 15 días, ni un día más, pero ni uno menos. Sólo Angelita y el pequeño grupito que apuesta a la mentira y a la difamación hablan del retorno al poder, en expresión manifiesta de que por algunos períodos Trujillo estuvo fuera de él. Existe una triste realidad: este libro y la servil propaganda tienen territorio fértil en la ignorancia, los estómagos vacíos y una pequeña burguesía que “no tiene oficio, no tiene destino, no tiene trabajo, no encuentra qué hacer y se va a Nueva York (en Estados Unidos, a Puerto Rico, a Venezuela, a España, nh)… en busca de medios de vida; esa pequeña burguesía se mete en los partidos porque en ellos encuentra una salida para su vida sin horizontes. Es natural que (en República Dominicana, nh)… la política se convierta en un negocio más, un negocio para pequeños burgueses, que son los que montan ventorrillos políticos…” (El PLD, un partido nuevo en América; Juan Bosch. Pág. 125, Tercera Edición, 1999. Editora Alfa y Omega).

Las sociedades avanzadas no pueden describir, dentro de las relaciones de producción, las capas baja pobre y baja muy pobre de la pequeña burguesía –a las que pertenecen millones de dominicanos-, puesto que estas subdivisiones no existen en ellas. En sociedades como la canadiense, la norteamericana o la europea no se conocen, ni se tratan sociológicamente, estas subdivisiones. Los hombres y mujeres jóvenes de estas capas van a dar “a la guardia, a la policía y a los servicios de caliesaje; los que no quieren ser ni guardias ni policías ni calieses ponen un tarantín para vender lo que sea, o… consiguen una carretilla y se hacen plataneros o paleteros…”.

La baja pequeña burguesía pobre y muy pobre actúa normalmente bajo sus emociones; si un bajo pequeño burgués se hace revolucionario y “lo es sólo de sentimiento y no adquiere una base ideológica que lo haga tomar una posición política firme, una posición arraigada, es decir, enraizada en una absoluta convicción intelectual, tan pronto el poder policial o gubernamental lo golpea o tan pronto le ofrecen dinero... abandona su posición revolucionaria y pasa a servirle al enemigo…” (Las citas entre comillas pertenecen al libro “Clases sociales en la República Dominicana”, de Juan Bosch. Págs. 15, 50. Tercera Edición, 1985, Editora Corripio). Esta debilidad ideológica se constituye en el caldo de cultivo para el neotrujillismo, abundante en el país y en el exterior, sobre todo cuando la misma se ve complementada por la peligrosa iniciativa de la ignorancia funcional.

¡Para Angelita Trujillo y los que como ella piensan: la dictadura duró más de 31 años, sin interrupción alguna y sin vacaciones!; y hasta este cuarto capítulo los muertos dominicanos y haitianos hay que contarlos por decenas de miles, sobre todo los que no tienen nombre, los ciudadanos de “tercera, cuarta o quinta” que serían sacrificados como ganado. Los asesinatos políticos se hicieron frecuentes desde el mismo momento en que Trujillo dio señales de que ansiaba la presidencia del país. Ese auge económico al que la autora del libro quiere glorificar hay que imponerle “una guardia de honor” encabezada por dominicanos y extranjeros vilmente asesinados, entre los que se cuentan ex funcionarios de la tiranía, posiblemente presidentes de naciones americanas, médicos, pilotos, comerciantes, abogados, militares, ingenieros, asesinos a sueldo contratados por el mismo dictador y, con ellos, los soldados bajo las órdenes de los militares asesinados y los acompañantes de personas de renombre cuando los crímenes se daban en carreteras y campos -más allá se encuentran los ejecutados en el exterior (Venezuela, Cuba, Estados Unidos, Guatemala, México, Puerto Rico)-.

La maquinaria de sangre de Trujillo desborda lo inimaginable en cantidad, en dimensión, en nivel de atrocidad, en alcance… y nada de esto señala Angelita Trujillo respecto a su padre, aunque es capaz de decir que “mi papá cotidianamente iba y se detenía frente a la imagen de la Virgen, le encendía un veloncito y luego pasaba un ratito orando; cuando por circunstancias él no podía hacerlo, pedía que mantuvieran iluminada la imagen de la Virgen” (Pág. 199) (¡Sin comentarios!).

Trujillo “ha sustituido a los caudillos en lo peor que estos tenían. En lugar de la adoración de las masas, que vinculaba a estas con los caudillos, Trujillo usa el terror y el premio, con lo cual la admiración espontánea que se prodigaba a los caudillos ha sido suplantada por una adulación impuesta a la fuerza, que ha rebajado a extremos insultantes la dignidad nacional y ha sumido a Santo Domingo en una atmósfera de ridiculez y de mal gusto que avergüenza a todo dominicano culto. Las debilidades de la psicología dominicana, tan ligadas a la política caudillista, son ahondadas para beneficio de la tiranía, que ha dado categoría política a la calumnia y al chisme”. Muchas personas que combatieron a Trujillo creen que lo hicieron “por razones políticas y en realidad luchan porque necesitan una posición que los libre del hambre: conseguido el cargo, abandonan la imagen de opositor y adoptan la del trujillista”. ¿Verdad que no se parece en nada a lo que postulan los enemigos de Juan Bosch?; muy claro ha quedado que abandonó la imagen de trujillista y adoptó la de opositor y, como si fuera poco, lo hizo bajo una vida errante que lo llevó a radicarse en más de seis naciones, ejerciendo los trabajos más disímiles con la profesión que había escogido para el desarrollo natural de su vida (Las citas entre comillas pertenecen al libro "Trujillo, causas de una tiranía…” -Ibíd.- Págs. 168, 181, 182). CONTINUAREMOS AL TERMINAR DE LEER EL CAPITULO V...

Ing. Nemen Hazim
San Juan, Puerto Rico
22 de mayo de 2010