"No puedes criar serpientes en tu jardín y esperar que sólo muerdan a tus vecinos" (Homeland, extraordinaria serie sobre el funcionamiento de la CIA que desnuda la perversa moral del imperio).

9 de junio de 2010

COMENTARIOS AL CAPITULO VI DEL LIBRO "TRUJILLO, MI PADRE EN MIS MEMORIAS", DE ANGELITA TRUJILLO-2010


Comentarios al capítulo VI

Este sexto capítulo es uno de fiestas, reinados y actividades, que rayan en lo indecoroso, ridículo y abusivo por la descarada e irrespetuosa forma con que la autora habla -con lujo de detalles- acerca sus vestimentas, joyas y regalos familiares de los que disponía para “honrar” las celebraciones o festividades de las que era objeto -o en las que participaba sin ser necesariamente “la atracción principal”-, que se daban con una frecuencia muy propia de las “grandes monarquías europeas”.

La insensibilidad mostrada ante el derroche de los recursos económicos en que ella y su familia incurrían no es más que el desprecio y la burla a una sociedad de miseria que, esclavizada, era la que aportaba -con su sudor y con su sangre- los dineros para esas grandes celebraciones. A ese sudor y a esa sangre le llama ella “Las empresas de mi papá, que con los años habían llegado a englobar un enorme Potosí”, y que, de acuerdo con su genial apreciación y extraordinario razonamiento, se habían convertido “en un acicate adicional para los opositores de mi papá, se les hacía agua la boca (sic), y les agitaba el morbo del asalto al poder a la usanza primitiva, ya que, en adición del asalto al poder, se alzarían también con las riquezas de mi padre” (Pág. 286).

Su progenitor había esclavizado al pueblo, había asesinado decenas de miles de seres humanos -dominicanos, haitianos, españoles, puertorriqueños, norteamericanos-, se había alzado con toda la riqueza de la nación, y Angelita Trujillo sólo alcanza a decir que esa riqueza provocaba en los opositores –a quienes “se les hacía agua la boca”- un “morbo” que estimulaba la toma del poder y propiciaba el que se “alzaran con las riquezas de su padre”. La capacidad que tiene la autora para mentir, fabular e invertir el orden de las cosas -o de los acontecimientos- es una sin límites; la descripción que da sobre los “criminales y morbosos opositores”, respecto a sus intenciones de robarle a Trujillo “su riqueza”, es la misma que utiliza para resaltar la celebración del veinticinco aniversario de la dictadura: “el hito histórico de haber sobrevivido mi papá, para plagar el país de obras…”. Las patrias de Duarte y Louverture perdieron miles de sus hijos ante una dictadura sin ejemplo en la historia americana; dura e implacable, con el control absoluto de los poderes político, militar y económico, siendo decisivo el último para la permanencia en el poder por largo tiempo, y el que le confirió a Trujillo la categoría de empresario, convirtiéndolo en el propulsor del desarrollo capitalista en un país que venía transitando a través de la historia con un enorme atraso, y para lo que se valió de los otros dos poderes –el político y el militar-, sembrando la geografía nacional de terror, torturas, asesinatos y demás barbaridades que sirvieron para esclavizar al pueblo y ponerlo al servicio su empresa llamada "República Dominicana CxA".

Gracias al valor y al coraje del teniente Amado García Guerrero y de otros dominicanos -valientes hijos de la patria que sacrificaron sus vidas en la enorme proeza de arrebatarle la vida al criminal y déspota de su padre-, pudo repetirse el “conchoprimismo” al que alude, pero no ya “como un atentado de esa época” sino como la expresión fiel de una gesta heroica que liberó al pueblo del “conchoprimo mayor”, que no era más que el engendro que produjo la primera intervención norteamericana, con la que se pretende cerrar el período de los caciques que proliferaban en toda la geografía dominicana. (La época de conchoprimo es el período que va desde la muerte del presidente Mon Cáceres, en 1911, hasta la intervención norteamericana de 1916. Representa el generalato que proliferó en los alzamientos civiles, y el atraso político de los diversos “jefes” que, por regiones, controlaban el país).

Plagar el país de obras, y llevarlo a su lugar entre las naciones civilizadas”, es lo que la autora quiere proyectar como logro fundamental de su padre. “Era la exaltación de la Patria Nueva”, dice en la Pág. 286. Trujillo tendrá sus méritos por haber iniciado en el país el desarrollo capitalista, pero encumbrarlo, al margen del terror y los asesinatos que le sirvieron de sostén, sería un irrespeto al dolor y a la sangre que el pueblo derramó. Su obra fue de cierta importancia y el cambio a la situación de atraso total, visible, pero donde ella quiere llevarnos discrepa, aún, de la realidad actual. Si en pleno final de la primera década del siglo XXI la miseria y el atraso son manifestaciones fehacientes en la mayoría de las provincias, imaginemos lo que era el país en 1955 –hace 55 años-, con una pobreza 25 veces mayor a la de ahora; y no hablemos del “grado de civilización” al que supuestamente su padre lo llevó, “insertándolo en su lugar entre las naciones civilizadas”.

El ambiente en el que Angelita desarrolló la poca vida que hizo en la República Dominicana tenía que circunscribirse a cuatro o cinco calles en la Capital y, quizás, a dos o tres en Santiago; es más, dudamos que haya pisado con sus propios pies la tierra dominicana. Su vida transcurrió en barcos, yates, aviones, caballos, carros de lujo y alfombras rojas, desde donde todo se ve “color de rosa”. “Tal vez los que hayan vivido en el país su vida entera no se daban cuenta de esa miseria, pero nosotros, los que volvíamos del exilio y conocíamos Venezuela, México, Costa Rica –cualquier país de América, en fin- nos sentíamos espantados. En nuestra entrevista en Curazao, por el mes de agosto, Miolán me había dicho que me figurara lo peor, y todavía no llegaría a imaginarme cuánta hambre había en el país; y tuvo razón. La República se había quedado atrás no sólo los treinta y un años de la tiranía, sino muchos más. En varios aspectos se vivía en pleno siglo XIX, sólo que con los problemas del siglo XX: y según pude alcanzar a comprobar más tarde, había gente que vivía en el siglo XVIII” (“Crisis de la democracia de América en la República Dominicana”-Juan Bosch, 1era Edición dominicana, Octubre de 1991. Editora Alfa y Omega, Pág. 45). Estas palabras las expresaría el profesor Juan Bosch a su retorno a la República Dominicana -después de un largo exilio-, y describen la verdadera situación del país, no "la Suiza" que quiere mostrar Angelita. "Había gente que (en pleno siglo XX -1961-, nh) vivía en el siglo XVIII (años 1701-1800, nh)", dice Bosch, y todavía hoy -49 años después (2010)- hay personas, familias y pueblos enteros que viven aún en el siglo XVIII. "Su padre plagó de obras el país y supo llevarlo a su lugar entre las naciones civilizadas..." ¡Cuánto descaro!

Dentro de los tantos deslices que se encuentran en la obra, hay una joya como la que vamos a mostrar, institucionalizada de por vida en el ejercicio del poder –salvo los siete meses durante los cuales gobernó con pureza inmaculada el profesor Juan Bosch-, y que en la actualidad ha alcanzado niveles alarmantes: el nombramiento en el exterior de amigos y allegados, sin la rendición de servicio alguno, con la finalidad de juntar familias, pagar favores o permitir el cuido o tutoría de alguien, bajo la remuneración del Estado dominicano.

En su viaje a Estados Unidos, específicamente a Washington, para cursar estudios internos en un colegio privado, “mi papá habló con mi prima Ligia y le comunicó sus planes: que él quería que ella me acompañara durante mi jornada de estudios, y que con esa finalidad, el Doctor Ramón Bergés Santana, su esposo, sería nombrado Primer Secretario de la Embajada Dominicana en Washington, D.C., oportunidad que podía aprovechar el doctor Bergés, para hacer la especialidad de su agrado en un hospital… (sic)" de la capital norteamericana (Pág. 287). El desconocimiento de las normas más elementales del funcionamiento de un Estado lleva a la autora a expresarse de esa forma, sin mostrar siquiera un mínimo de respeto por el pueblo dominicano. “Mi papá, generoso y previsor, encargó a mi prima para que abriera una cuenta de banco, que él se encargaría de mantenerle un balance, suficiente para que, durante mis salidas los fines de semana, o cualquier otra circunstancia, yo no careciera de las cosas que quisiera o necesitara. Y se lo enfatizó: que nada me faltara”. ¡Caramba!, ¿y cómo podría faltarle algo a “La Princesa”, casi coronada reina, si su padre tenía a su disposición los fondos del Estado dominicano?

En la Pág. 288 retornamos al juego de “el tirano fuera del poder” -según ella y los serviles trujillistas que propagan esa descabellada teoría-, al señalar que “mi papá fue nombrado Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ‘at large’ y Representante de la República Dominicana ante la OEA”. O sea, el Generalísimo Doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina, Benefactor de la Patria y Padre de la Patria Nueva, fue nombrado “Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ‘at large’ y Representante de la República Dominicana ante la OEA”, y nos preguntamos: ¿por quién?, pues de todos es sabido que era el dueño absoluto de la República Dominicana. Se repite de nuevo la falta de respeto a los dominicanos, y a los ciudadanos del mundo, que bien sabían que el Estado era propiedad exclusiva de su padre.

Ya en los Estados Unidos -con todos sus títulos-, Trujillo, según Angelita, “recibió una demostración de simpatía de dominicanos residentes en los Estados Unidos, entre los que figuraban ex combatientes de la Legión del Caribe, que llegaron a Washington para demostrarle su adhesión y simpatía” (Pág. 292); de nuevo plasma Angelita otra mentira, al mencionar una agrupación que sólo existió en la mente de los norteamericanos, que, confabulados con algunos tiranos del área -dentro de los que pudo estar Trujillo-, “inventaron” esa agrupación fantasma con la finalidad de presionar los sectores de poder económico y comprometerlos con las tiranías, por temor al supuesto despojo de sus riquezas por parte de esos “legionarios”. “En política: Teoría y Acción (número 44, página 27), dijimos que algunos periodistas norteamericanos convirtieron en Legión del Caribe el nombre de Legión Caribe, y explicamos que Horacio Julio Ornes le había puesto ese nombre al grupo de combatientes del levantamiento armado costarricense de 1948… y con esa denominación de Legión del Caribe ciertos periódicos de Estados Unidos hicieron mucha bulla a la vez que contribuían a fortalecer dictaduras repugnantes de las que por esos años había varias en la región del Caribe, porque ese nombre de una fuerza armada fantasmal que nunca tuvo existencia despertaba en los sectores derechistas de la región sombras horripilantes que dormían en los recuerdos de aquellos que habían conocido en la historia de nuestros países las hazañas feroces de la piratería” (33 Artículos de temas políticos -La Legión del Caribe, un fantasma de la historia- Juan Bosch, Pág. 244. Editora Alfa y Omega, 1era Edición, 1988). En la página 245, aludiendo la no existencia de dicha Legión, manifiesta, en relación con los archivos de los dictadores, que “ojalá y aparezcan", “porque sólo así se sabría si la invención de ese fantasma fue o no un ardid para asustar a los núcleos de poder”.

Respecto al Concordato, que su padre firmó el 15 de junio -en representación de la “finca” de su propiedad llamada República Dominicana-, junto a “Monseñor Domenico Tardini, Prosecretario (Vicesecretario, nh) de Estado para Asuntos Extraordinarios”, expresa Angelita que “establecía la fe Católica como la religión oficial del Estado, y las enseñanzas en las escuelas públicas serían en lo adelante orientadas por los principios de la doctrina y moral cristianas, que hasta entonces habían sido fundamentalmente hostonianas” (sic). Este “contrato”, exclusivista e interesado, tenía la intención de limpiar la imagen de terror y represión del régimen, y establecía la compra de la conciencia religiosa del país, al otorgarle Trujillo al catolicismo “los templos construidos por el gobierno (Págs. 306, 307).

Trujillo “quebró los resortes de la moral colectiva y destruyó la unidad familiar”, propiciando un ambiente de chismes e insultos que arropó todas las instituciones del país. “La Iglesia Católica no escapa a esa atmósfera; los sacerdotes truenan sus sermones en discursos políticos favorables al régimen, bajo las bóvedas de las iglesias… o sirven de emisarios diplomáticos encubiertos… (además, nh) la escuela ha sido convertida en una agencia de propaganda trujillista… (en la que, nh) los niños inician sus clases cantando un himno a Trujillo” (Póker de espanto… Ibíd., Págs. 67, 68). Las bóvedas bajo las cuales los sacerdotes expresaban los discursos de adhesión al régimen son “los templos construidos por el gobierno” que les fueron otorgados a la Iglesia por Trujillo; y las escuelas públicas, cuyas “enseñanzas serían orientadas por la doctrina y moral cristianas”, son las agencias “de propaganda trujillista” que moldeaban la mentalidad de los niños con el culto a la personalidad y el endiosamiento al déspota y criminal.

El incremento de la represión y los asesinatos, contra la juventud opositora al régimen, llevaría a líderes religiosos, seis años después, a expresarse con la responsabilidad que no exhibieron durante más de 29 años. (Los privilegios sobre otras iglesias, los vicios adquiridos -de políticos y militares-, y la injerencia en asuntos de Estado, que el Concordato generó en la cúpula de la Iglesia Católica, fueron anulados por la Constitución de 1963, lo que produjo una ola de acusaciones sobre el presidente Bosch (acusaciones de comunista) y una sucia campaña en la que se imputaba al gobierno “actuar en contra de Dios y de la Iglesia”, que vio su punto culminante en el golpe de Estado que arrancó de raíz dicha Constitución -y a quien la hacía cumplir-, el 25 de septiembre de ese mismo año).

El 12 de julio (de 1954, nh) mi papá fue informado de un lamentable hecho escenificado en la Embajada Dominicana en Londres… El Agregado Aéreo… Mayor Octavio de la Maza… disparó y asesinó al Sr. Luis Bernardino, Primer Secretario de nuestra sede Diplomática… El Mayor de la Maza fue enviado a la República Dominicana para ser juzgado. Hallado culpable, recibió condena de cárcel (sic)” (Pág. 309). Hasta aquí el austero relato de la autora sobre Octavio de la Maza, de quien hay mucho que decir. Los asesinatos de Jesús de Galíndez –profesor de la Universidad de Columbia, NY, y delegado del Gobierno Vasco en el exilio ante Estados Unidos. Hizo su tesis doctoral en contra de Trujillo- y Gerald Murphy -piloto norteamericano que trajo a Galíndez al país-, ordenados por Trujillo, lo llevaron a ejecutar también a Octavio de la Maza -hermano de Antonio; ajusticiador del tirano y ¡HÉROE NACIONAL!- (provocando que su instinto criminal comenzara a “perder el sentido de la prudencia que en sus reacciones siniestras le había acompañado durante más de 25 años al frente de los destinos del pueblo dominicano" [Crónica del Presente-Euclides Gutiérrez Félix, 7 de junio del 2010]), a quien se le acusó por la muerte de Murphyporque era necesario convencer a los funcionarios de la Legación de Estados Unidos de que él y Murphy tuvieron diferencias provocadas por antagonismos en problemas de su trabajo pues los dos eran pilotos de la Compañía Dominicana de Aviación, y que esos antagonismos provocaron un enfrentamiento en el cual de la Maza resultó matador de Murphy, y arrepentido de haberle dado muerte a su compañero y amigo, de la Maza se suicidó ahorcándose en la celda de la prisión donde se le había encerrado” (Las dictaduras… Ibíd., Págs. 178-179). A Tavito (como lo llamaban sus familiares y amigos) lo torturaron, simulando un suicidio por ahorcamiento, con la finalidad de “quitarse de encima la seria acusación y la investigación que con motivo de la muerte del piloto Gerald Murphy hacía el gobierno de los Estados Unidos" (Isabel Cristiana Rosario de la Maza-Academia de la Historia-27 de mayo de 2009).

En este capítulo Angelita, “La Princesa”, termina coronada reina, por lo que la “sangre azul que corre por sus venas" alcanza el esplendor máximo, y la tierra del país -que nunca fue tocada por sus pies- se postra ante el glamour desproporcionado que exhibe y publica en muchas de las páginas de esta siniestra obra, llena de fábulas y mentiras, que exhibe como única verdad el derroche de los dineros que sudaba y sangraba el pueblo (y que ella aún no acredita). “…Embargada por la emoción, pronuncié unas breves palabras de aceptación, y dándole las gracias por tan distinguida designación les dije: La Asamblea de todos los organismos de la Feria y fuerzas vivas del país en decisión libérrima y gentil han querido elevarme a la categoría de Reina de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre. Yo acepto tan honrosa distinción abrumada por el agradecimiento. A todos les expreso mis gracias, emocionada desde lo más profundo de mi corazón” (Pág. 319). En este corto párrafo dice la autora dos mentiras del tamaño del cielo: que la elevaron a la categoría de reina en “decisión libérrima y gentil”, y que tal elevación se da en la “Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre”. No puede haber decisión libérrima y gentil en un país subyugado por el terror y la opresión, y mucho menos simbolismo en una feria que se niega en sus orígenes, porque ni es de paz ni es de fraternidad; el “mundo libre” en que se desarrolló no existió nunca en los treinta y un años de “tiranía sin ejemplo” que ejerció su padre, que hizo de La Feria “un barril sin fondo, en términos de dinero, y, aunque nunca se hizo pública la suma invertida, se comentó que rondaba los 35 millones de pesos de esa época, cuando la moneda dominicana estaba a la par o algo más del valor del dólar” (Crónica del Presente… Ibíd.).

El 20 de diciembre del 1955 Angelita Trujillo es coronada reina. Las referencias que se hagan a partir del capítulo VII, alusivas a la autora, tendrán que ir dirigidas a “La Reina Angelita”. Pero, para que el río tome su nivel, le recordamos que “en los días de Trujillo, cuando un obrero pedía diez centavos de aumento en el jornal, se le mataba por comunista” (Crisis de la democracia… Ibíd., Pág. 117); y que “Santo Domingo ha progresado, pero no como pueblo sino como empresa económica; no ha aumentado el número de hombres sino el de esclavos; no se ha extendido la cultura general sino el conocimiento indispensable para servir con eficiencia a la organización capitalista de Trujillo. El país se ve limpio, pero como propiedad privada, no como colectividad humana. El hombre es allí un bien semoviente del dueño de la nación como lo es la vaca; la vaca es enviada al matadero cuando el amo desea recibir beneficios… y el hombre es enviado al matadero cuando pone en peligro ese poder” (Trujillo, causas de… Ibíd., Pág. 160).

¿Puede haber elección libérrima, paz, confraternidad y libertad, en un país con estas credenciales? CONTINUAREMOS AL TERMINAR DE LEER EL CAPITULO VII...

Ing. Nemen Hazim
San Juan, Puerto Rico
9 de junio del 2010