"No puedes criar serpientes en tu jardín y esperar que sólo muerdan a tus vecinos" (Homeland, extraordinaria serie sobre el funcionamiento de la CIA que desnuda la perversa moral del imperio).

19 de mayo de 2014

DEFORMACIÓN SOCIAL DOMINICANA... DE PEDRO SANTA A LEONEL FERNÁNDEZ (II)-2014

Reflexión acerca de la deformación social dominicana...

(II)

Quienes nos han gobernado se constituyen en los principales exponentes de la inversión de valores y símbolos de la fuerza, la corrupción y el desorden. Más del 60% de los que han ocupado la primera posición en la administración del Estado han sido caricaturas de la maldad, el entreguismo y el saqueo; y los partidos políticos que han sustentado sus 'liderazgos' no son diferentes: son escuelas para lo mal hecho, de "mal aspecto o reputación", en las que se forjan los depredadores del erario, de los valores patrios y de las libertades ciudadanas. Uno de ellos, concebido como un partido de cuadros, con todas las normas y reglas a su disposición para penalizar las desviaciones morales y éticas, intentó, bajo la estricta supervisión de su fundador, romper con esos esquemas... pero pudo más la deformación de la sociedad.

"Amanece el 27 de febrero, y nace la República Dominicana del cerebro y del corazón de un puñado de jóvenes inteligentes y patriotas. Pero al igual de esos seres que al instante mismo de su nacimiento adquieren el germen de una prolongada y dolorosa enfermedad, la peste de los partidos se ensañó sobre la naciente sociedad.

"Invade el haitiano, y en ambas fronteras es rechazado; y mientras que Ramón Mella se ocupaba de recomendar a Duarte para las próximas elecciones de presidente, Santana, vencedor, regresa a la capital, que lo aclama como jefe supremo. Con esto quedó la inteligencia suplantada por la fuerza material...". [Palabras de Ulises Francisco Espaillat insertadas por Fernando Pérez Memén en "El pensamiento liberal dominicano en la época de Duarte (1813-1876)", uno de los diecisiete escritos que rinden «Homenaje al Historiador y Humanista puertorriqueño Arturo Morales Carrión» - Ensayos de Historia y Literatura de Puerto Rico y el Caribe/Publicación del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe - Editora Corripio, C. por A., República Dominicana 1989].

Estas palabras de Espaillat son más que ilustrativas para comprender el derrotero que ha seguido la República Dominicana desde que "quedó la inteligencia suplantada por la fuerza material". Bajo este concepto, los años de desgracia colectiva que ha vivido el país han sido interminables bajo las riendas de
Pedro Santana: el más grande traidor que conoce la historia dominicana. Disolvió la Junta Central Gubernativa creada el 1 de marzo, justo después de haberse proclamado la independencia el 27 de febrero de 1844. Como presidente de la República (1844-1848 y 1853-1861) llevó a cabo una política dictatorial, siendo responsable, directa o indirectamente, de la muerte de los tres Padres de la Patria. Proclamó, en 1861, la reincorporación a la corona española.

Buenaventura Báez: propiciador, en 1869, de la anexión a Estados Unidos. Presidente en los períodos 1849-1853, 1856-1858, 1865-1866, 1868-1873 y 1876-1878. Sus gobiernos se caracterizaron por ser símbolos de corrupción. Ejerció dictatorialmente en beneficio de su propia fortuna, asesinando o permitiendo que sus seguidores lo hicieran. Se opuso a la anexión a España sólo porque quien la propiciaba era Pedro Santana, su enemigo político. Obtuvo el grado de mariscal del ejército español con el fin de convertirse en gobernador de la provincia ultramarina en que la anexión había convertido a la República Dominicana, lo que no consiguió.

Manuel de Regla Mota: incondicional seguidor de Santana y, por lo tanto, anexionista (apoyó abiertamente la anexión en 1861 a España). Fungió como presidente interino (2 enero 1855 – 30 mayo 1855 y 2 julio 1855 – 5 septiembre 1855) y presidente (26 mayo 1856 – 8 octubre 1856).

José Desiderio Valverde: gobernó en 1857 estableciendo en Santiago un gobierno provisional basado en acciones muy marcadas por la anexión a España.

José María Cabral: presidente de facto en 1865 y presidente legítimo entre 1866 y 1868. Ejecutó un golpe de Estado financiado por Buenaventura Báez, apenas un mes después de que el gobernador español y sus tropas habían dejado el país tras conocerse el decreto firmado por la reina de España, Isabel II, que reconocía la independencia de la República Dominicana. Fue derrocado al intentar arrendar la bahía de Samaná a los Estados Unidos.

Pedro Guillermo y Guerrero: anexionista y perverso, como Báez. Asumió provisionalmente la presidencia el 15 de noviembre de 1865 mientras esperaba su regreso del exilio, que se produciría el 8 de diciembre de ese mismo año. Fue fusilado el 18 de febrero de 1867.

Ignacio María González: presidente, por cortos períodos de tiempo, en cinco ocasiones diferentes, entre noviembre de 1873 y septiembre de 1878. Gobernó, como dictador, violando la Constitución y malversando los fondos públicos.

Cesáreo Guillermo y Bastardo: gobernó en forma autoritaria en los años 1878 y 1879. Su gobierno fue uno personalista. Utilizó los escasos fondos públicos para repartirlos entre sus partidarios.

Jacinto B. De Castro: apoyó la anexión a España Asumió la presidencia provisionalmente mientras presidía la Suprema Corte de Justicia. Su nombramiento se produjo en medio de una violenta crisis política generada por el descontento de los caciques políticos de la época. Fue presidente del 7 al 29 de septiembre de 1878.

Ulises Heureaux: presidente en dos ocasiones (1882-1884 y 1887-1899). Durante su segundo mandato impuso un férreo sistema dictatorial, instaurando un régimen personalista que liquidó los principios democráticos. Favoreció la corrupción y dejó al país en bancarrota. Estableció, para garantizar su permanencia en el poder, un sistema electoral de votaciones indirectas que justificaba, una y otra vez, su reelección en el cargo.

Alejandro Woss y Gil: presidente en 1885-1887 y 1903, año en el que, ante una difícil situación económica, y la amenaza de intervención por parte de Estados Unidos, dirigió un golpe de Estado que derrocó a Horacio Vásquez. Había llegado al poder con dinero que los comerciantes le habían facilitado, y que reciprocó 'con la concesión de exoneraciones'.

Horacio Vásquez: presidente en 1899, 1902-1903 y nuevamente en el período 1924-1930, después de la ocupación norteamericana. Mantuvo el orden y las libertades ciudadanas aunque estableció, en su segundo ejercicio, en la ciudad de Santiago, un gobierno dictatorial. Su afán continuista originó, en el período que comienza en 1924, una revuelta encabezada por Rafael Trujillo -jefe de la Guardia Nacional-, que lo derrocó en 1930.

Carlos Felipe Morales Languasco: presidente de la República de 1903 a 1906. No ocultó sus simpatías por Estados Unidos, país al que concedería la administración de las aduanas (favoreció un acuerdo que otorgaba los ingresos aduaneros a un agente nombrado por Washington). El descontento generalizado lo llevó a asilarse en la legación norteamericana, desde la que hizo efectiva su renuncia a la presidencia.

Ramón Cáceres: gobernó desde el 12 de enero de 1906 al 19 de noviembre de 1911. Durante su mandato confirmó el protectorado estadounidense y el llamado "modus vivendi" que caracterizó las relaciones con Estados Unidos. Practicó una política represiva para mantenerse en el poder. El 19 de noviembre de 1911 fue asesinado 'mientras paseaba con una de sus mujeres'.

Eladio Victoria y Victoria: ejerció como presidente provisional de la República en 1911. Su familia llegó a ser una de las más poderosas del país. Practicó el nepotismo, nombrando a todos sus parientes en los principales puestos del gobierno. Para mantenerse en el poder gastó grandes sumas de dinero, aunque con dicha acción no pudo frenar su descalabro. Estados Unidos, ante el temor de perder sus beneficios, realizó una intervención política y militar que provocó su renuncia.

José Bordas Valdez: accionó como presidente provisional de la República Dominicana tras la renuncia de Monseñor Nouel. Ejerció entre abril de 1913 y agosto de 1914. Fue escogido para permanecer un año en el poder y preparar unas elecciones que asegurasen la constitucionalidad del sistema político. Resultó vencedor, mediante fraude, en las elecciones del 15 de junio de 1914. Tuvo que renunciar el 27 de agosto de 1914.

Ramón Báez Machado: gobernó provisionalmente de agosto a diciembre de 1914 a disposición de los intereses de Washington. Promulgó un decreto concerniente a las imputaciones que se hicieran a los funcionarios públicos en el que se establecía que, cuando respondieran a la verdad, no serían consideradas difamatorias ni injuriosas.

Juan Bautista Vicini Burgos: fungió como presidente títere entre 1922 y 1924 bajo la ocupación militar de Estados Unidos. Aunque gobernó con buenas intenciones y celebró elecciones limpias, dejó sentadas las bases, desde el poder, para uno de los más enigmáticos capitales que conoce el país.

Rafael Leónidas Trujillo Molina: gobernó en forma despótica y corrupta desde 1930 hasta su asesinato en 1961. Por 31 años encabezó una de las más sangrientas dictaduras que ha conocido América Latina. Su gobierno se caracterizó por el culto a la personalidad y la represión. Las libertades civiles fueron inexistentes y se cometieron constantes violaciones a los derechos humanos. Fue responsable directo de la muerte de más de 30,000 personas.

Joaquín Balaguer: gobernó en los periodos 1961-1962, 1966-1978 y 1986-1996. Los asesinatos políticos fueron frecuentes durante sus administraciones. En sus primeros doce años murieron, por causas políticas, cerca de 2,000 personas. Durante sus gobiernos el país vivió bajo un híbrido de dictadura y democracia, con más rasgos de la primera que de la segunda.

Donald Reid Cabral: presidente del Triunvirato (en la práctica, presidente de facto) formado en septiembre de 1963 tras el golpe de Estado que derrocó al profesor Juan Bosch. Trató de erigirse en la figura principal del Triunvirato, anulando las funciones de sus compañeros e intentando mantenerse en el cargo -con actitudes despóticas- de manera indefinida. Bajo su régimen se generalizaron las aberrantes prácticas del contrabando, desfalco al erario y tráfico de influencias.

Antonio Imbert Barreras: presidente de facto de la República Dominicana, del 7 de mayo al 30 de agosto de 1965. Encabezó, en un acto de traición a la patria, durante la Guerra de Abril, la facción que enfrentó al gobierno constitucionalista del coronel Francisco Caamaño. Fue un fiel subordinado de las tropas de intervención y no firmó el acta de paz presentado por la OEA que ponía punto final a una de las más hermosas gestas que ha escenificado el pueblo dominicano en toda su historia.

Salvador Jorge Blanco: gobernó en el periodo 1982-1986 bajo una corrupción rampante. La arrogancia exhibida en la aplicación de política pública, el alza en los precios de los artículos de primera necesidad, la devaluación del peso dominicano y la firma de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional provocaron, en abril de 1984, una protesta que terminó con más de un centenar de muertos. Al salir de la presidencia fue acusado de desfalco, estafa, robo, prevaricación y abuso de confianza; fue enjuiciado, encontrado culpable, condenado a cumplir 20 años de prisión y a pagar multa de 73 millones de pesos.

Leonel Fernández: presidente en los períodos 1996-2000, 2004-2008 y 2008-2012. Su administración, quizás la más cínica, indolente y corrupta desde la gesta del 1844, enfatizó en el desarrollo tecnológico, la estabilidad macroeconómica y monetaria y la construcción de obras de infraestructura vial financiadas bajo un enorme endeudamiento. Dejó un astronómico déficit fiscal que resta credibilidad al modelo de desarrollo implementado. El descalabro energético, la falta de institucionalidad, una deficiente calidad de la educación, el clientelismo, la compra de conciencia, la corrupción y el culto a la personalidad marcaron significativamente sus períodos de gobierno.

Hipólito Mejía Domínguez: ejerció la presidencia en el periodo 2000-2004. Durante su gestión el país se vio afectado por una severa crisis económica generada por la quiebra de tres bancos comerciales. Las prácticas corruptas, las altas tasas de inflación, la devaluación constante de la moneda y la desconfianza del sector productivo se tradujeron en un significativo incremento de la pobreza. Dada la cantidad de familiares biológicos y políticos que tenía trabajando en el Estado fue acusado de nepotismo.
Durante algo más de 138 años el país ha estado gobernado por estos 25 personajes. Han sido casi 140 años de dictadura despótica, corrupción en todas las vertientes imaginables (saqueo al erario, tráfico de influencias, compra de conciencia, etc.), nepotismo, entrega de la soberanía, violaciones constantes a la Constitución -la que han convertido en un conjunto de papeles sin sentido alguno de reglamentación social-, golpes de Estado...; casi siglo y medio en los que la 'fuerza material' ha sustituido en su totalidad la inteligencia, la razón y la sensatez requeridas para, desde la más encumbrada posición del Estado, proporcionar a los ciudadanos trabajo y justicia social.

Seis de estos 25 personajes se convierten en figuras de primer orden personificando la depravación, la indolencia, la perversidad y la ausencia de valores éticos y morales; sólo pueden exhibir saqueo, maldad, abuso de poder, entreguismo, conjura y traición en sus ejecuciones para sojuzgar la condición política y humana de los ciudadanos. Durante poco más 102 años hemos sido doblegados, saqueados, oprimidos, irrespetados y burlados por Pedro Santana, Buenaventura Báez, Ulises Heureaux (Lilís), Rafael Leónidas Trujillo Molina, Joaquín Balaguer y Leonel Fernández. Estos han sido, porque como algo muy natural lo hemos permitido, los fundadores y mantenedores de la más aberrante de las sociedades.

Bibliografía: Wikipedia, Biografías y Vidas, En Caribe: Enciclopedia de Historia y Cultura del Caribe, La Web de las Biografías, EcuRed, Escritores Dominicanos...

Continuará...

Nemen Hazim
Carolina, Puerto Rico
20 de mayo de 2014

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Sobre el autor:
Graduado de Ingeniero Mecánico Electricista Magna Cum Laude (UASD). “Nunca podrá ser igual el voto de la ignorancia al voto del conocimiento”.