"No puedes criar serpientes en tu jardín y esperar que sólo muerdan a tus vecinos" (Homeland, extraordinaria serie sobre el funcionamiento de la CIA que desnuda la perversa moral del imperio).

1 de agosto de 2014

¿DEBE LEONEL ASISTIR AL TRIBUTO A CHÁVEZ DESPUÉS DE DENIGRARLO (ARTÍCULO COMPLETO)-2014

Carta pública al embajador de la República Bolivariana de Venezuela en la República Dominicana

Sr. Alberto Castella
Embajador
Embajada de la República Bolivariana de Venezuela
Avenida Anacaona #7, Mirador Sur
Santo Domingo, República Dominicana

Sr. Embajador:

Queremos expresar, públicamente, nuestro más profundo repudio a la presencia de Leonel Fernández Reyna en la celebración del 60 aniversario del nacimiento de Hugo Chávez, revolucionario y prócer latinoamericano que encarna la expresión más acabada de la solidaridad, el compromiso, el integracionismo y la lucha contra el imperialismo; honra de Venezuela y del mundo.

Esta expresión de indignación, por el descaro del expresidente dominicano de presentarse al acto de solidaridad con la Revolución Bolivariana y en conmemoración de los 60 años del natalicio de Hugo Chávez, recoge el malestar de los seguidores del comandante y del proceso revolucionario bolivariano, que no podemos dar crédito a las palabras expresadas por un farsante que denigró, no solo ante la embajada americana en la República Dominicana sino, por medio de escritos y discursos, la figura querida, admirada y respetada de uno de los más grandes prohombres de América.

El cinismo, intrínseco en cada manifestación del Dr. Leonel Fernández, no es más que la culminación de un proceso de perfeccionamiento de la simulación y el teatro que lo han acompañado desde que asumió por primera vez la presidencia de la República Dominicana el 16 de agosto de 1996.

El 6 de septiembre de 2011, y bajo la firma de Carolina Batista, «Acento.com.do», periódico digital dominicano que reseña estas líneas, publicó la siguiente información: "Wikileaks: Reinaldo rehúsa hablar sobre declaraciones de Leonel sobre Chávez", en la que sale a relucir el ruin y cobarde comportamiento del Dr. Fernández al comunicar, a los rectores de la embajada americana en la República Dominicana, su parecer acerca de quien transformó a Venezuela y a Latinoamérica con el socialismo democrático y la lucha constante por los desposeídos.

A continuación, señor Alberto Castella, algunos párrafos de la publicación de Acento que encierran las abominables y turbias palabras de esa mezquina figura que estuvo junto al presidente Nicolás Maduro rindiendo homenaje a Hugo Chávez el 28 de julio:

«El presidente dominicano Leonel Fernández, a pesar de que en público aparece como amigo de su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez, en secreto tiene opiniones muy negativas sobre el líder de la Revolución Bolivariana. Un cable de la Embajada de Estados Unidos en Santo Domingo, fechado el 29 de junio de 2005, y numerado 3408, señala que en una reunión con funcionarios de la legación diplomática, el presidente Fernández dijo que el presidente Hugo Chávez “es intelectualmente débil”, y que incluso tiene problemas para poder elaborar “argumentos coherentes”. El gobernante dominicano, según el cable, comentó que Chávez tiene la tendencia a hablar durante horas en las cumbres regionales, pero frente sus homólogos es renuente a hablar, y cuando lo hace se queda en generalidades.

«“Como resultado, Fernández y otros líderes de América Latina ven a Chávez en un nivel intelectual inferior a ellos mismos y en privado se burlan de la incapacidad de Chávez para articularse de una manera inteligente”, precisa el cable…

«Asimismo, expone que el gobernante dominicano comentó que líderes como Chávez siguen viviendo en el pasado, creyendo que las ideas de la década de 1970 siguen siendo válidas en la economía actual. Fernández señaló que nunca ha visto una definición de la ‘Revolución Bolivariana’ de Chávez y lo criticó por no ser capaz de articular los conceptos que definen la esencia de la ‘Revolución Bolivariana’…»
.

Pero hay más, embajador Castella, del comportamiento de ese simulador que abrazó a su presidente en al acto en el que se celebraron los sesenta años de Hugo Chávez. Cuando se le confronta con el escrito "Hugo Chávez y el arte de gobernar”, que publicó para los primeros días del 2002, el Dr. Leonel Fernández pone al desnudo su timidez, falta de compromiso e intenciones oportunistas cada vez que Hugo Chávez y Venezuela abanderaron reivindicaciones regionales. Es exactamente lo que hizo en sus discursos ante la Cumbre de los No Alineados, en La Habana, Cuba, a mediados de septiembre de 2006 y en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, pocos días después, en su sede principal en la ciudad de Nueva York.

El doctor Leonel Fernández publicó un artículo en el Listín Diario, que luego formó parte de un libro titulado ‘Nuevo Paradigma’, que debió haber sido una carta privada entre dos políticos del área. La finalidad no era alertar al presidente de Venezuela en su "lucha permanente contra las instituciones de la sociedad", en su lucha contra todo lo que signifique oposición a mejores condiciones de vida para la mayoría de los venezolanos... la finalidad era buscar protagonismo público frente a una realidad que pudo plantearse fuera de los medios.

El análisis que hace a las ejecuciones de Chávez, desde su punto de vista, es uno ruin y mezquino; procede de forma muy parecida a los que predicen, cada comienzo de año, desastres naturales, muertes y asesinatos. El juicio que emite es similar al de los que pronostican un terremoto en California, la muerte de Fidel Castro o el triunfo de los "Yankees" en una Serie Mundial. Si se vive toda la vida en el agua lo más probable es que ésta, en una forma u otra, nos moje.

Gobernar sin luchar permanentemente contra las instituciones podridas de la sociedad es lo que igualó los gobiernos de Leonel Fernández con anteriores; República Dominicana es un Estado sin instituciones en el que nada funciona como debería. Ni siquiera se puede confiar en aquellos que están para proteger los bienes y propiedades tanto del propio Estado como de sus ciudadanos, que son sus componentes principales.

Juan Bosch, que encontró en Hugo Chávez a su verdadero discípulo, dijo en varias ocasiones que si le hubiese interesado ser presidente de la República Dominicana lo hubiese logrado… pero también dijo que no tenía sentido gobernar por gobernar, gobernar para las mismas clases que han sido las dueñas del país desde que nos constituimos en Estado soberano. ¿Sabe usted, Sr. Embajador, que Leonel Fernández encarnó tres gobiernos en representación de la clase oligárquica? ¿Sabe usted que Joaquín Balaguer era el representante natural de la oligarquía y que, con su muerte, el Dr. Fernández pasó a sustituirle en las funciones de facilitador de más poder y más riqueza? ¿No es esa misma clase oligárquica la que combatió Chávez? ¿No es esa misma clase oligárquica la que combaten Nicolás Maduro -su presidente- y la Revolución Bolivariana? ¿No es el objetivo final de la Revolución Bolivariana combatir a la clase oligárquica que ha esclavizado al pueblo venezolano por décadas?

En la Cumbre de los Países No Alineados, celebrada en La Habana, el doctor Fernández, después de pasarse años alabando la globalización, arremetió contra ella "por haber sido impulsada por una revolución científico-tecnológica sin paralelo en la historia de la humanidad...", señalando que ha resultado excluyente para la mayoría de los pueblos del tercer mundo. Hizo observaciones a aquellos que plantean que los conflictos actuales están basados en un choque de civilizaciones, específicamente entre Occidente y el Islam, puntualizando que esa no es la realidad, que los conflictos pueden darse entre componentes de una misma civilización.

¡Cuánta dignidad en ese discurso del Dr. Fernández! Logró que muchos se sintieran orgullosos de su participación. Incluso llegó a defender al presidente Hugo Chávez porque "ante el alza continua de los precios del petróleo, de manera generosa y voluntaria, el Gobierno venezolano... diseñó un proyecto de cooperación, conocido como Petrocaribe, que ha servido de alivio a la República Dominicana y a los pueblos del área...". Señaló que "algunas voces han levantado la idea de que con el programa de Petrocaribe, el Gobierno del presidente Chávez está regalando la riqueza petrolera de su país", para de inmediato contestarse a sí mismo con un "¡no es cierto!".

Graficó singularmente el gobierno del presidente Chávez, manifestando que posee "... una visión inteligente y estratégica de preservación en el largo plazo de los intereses de su propio país, al tiempo que practica la solidaridad y la cooperación en el corto plazo para ayudar a pueblos hermanos y amigos, que de otra manera sucumbirían en el abismo". ¡Qué hermoso discurso!... ¡Cuánta solidaridad!... ¡Cuánta humildad!

¡Cuánta hipocresía!… ¡Cuánto cinismo!… ¡Cuánto teatro!… ¡Cuánta simulación!

El comportamiento de Leonel Fernández al pronunciar este discurso es el mismo que exhiben los bravucones de barrio: guapos en su terreno pero en el de la confrontación no abren la boca para decir nada; y fue exactamente lo que hizo el Dr. Fernández al llegar a la Organización de las Naciones Unidas: decir nada, pronunciar palabras huecas ajenas a los más importantes acontecimientos…

El terreno de los Países No Alineados, en Cuba, era el de la no confrontación; allí estaban todos "alineados" con los mismos problemas, los mismos achaques… hermanos en miseria y en retórica, salvo las epopeyas que desarrollan los cubanos en el campo de la solidaridad internacional y la valiosa cooperación de Venezuela en el campo económico. En este escenario nadie, absolutamente nadie, había señalado al presidente Chávez por regalar su petróleo y, sin embargo, en el mismo, el doctor Leonel Fernández logró igualar el arrojo y la osadía de ese personaje de ficción que creó la cinematografía norteamericana: ¡Rambo!

Los que mantenían la campaña de que el presidente Chávez se desprendía gratuitamente de sus riquezas naturales estaban en el escenario de la confrontación… estaban en la Organización de las Naciones Unidas y, en este, el intrépido Dr. Fernández pasó totalmente desapercibido; no dijo nada a favor de Chávez, no defendió la solidaridad y la cooperación del gobierno venezolano, y mucho menos reciprocó, con la más tímida expresión, los beneficios que recibe República Dominicana del programa de Petrocaribe.

De igual manera, el ambiente idóneo para tratar el choque de civilizaciones era el que presentaba la misma Asamblea General de las Naciones Unidas, que contaba con los representantes de Occidente (que no participan en la Cumbre de Países No Alineados, en la que sí estaban los representantes del Islam); pero tampoco abordó este tema el maestro de la simulación, que hoy pretende, bajo la búsqueda de exposición y capital político, honrar al comandante Hugo Chávez.

Este es el verdadero Leonel Fernández, Sr. Embajador; y este simulador, actor privilegiado de teatro infantil, no debió estar junto a los que valoran, admiran y respetan la figura de Hugo Chávez, gloria de América y del mundo. Usted, su gobierno y su partido no debieron permitir la presencia de tan mezquino personaje en el tributo que se le rendía al forjador del socialismo del siglo XXI.

¿Qué busca Leonel Fernández en un congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)? ¿Acaso es socialista Leonel Fernández? Usted, como embajador de Venezuela en la República Dominicana, ¿ha visto alguna acción tangible que le indique que es socialista o que tiene inclinaciones revolucionarias? Porque si usted contesta afirmativamente a esta última pregunta estaría admitiendo, ante nosotros los terrestres, que vive en un planeta diferente.

De haberse reservado, el gobierno venezolano, tan repugnante invitación, los que defendemos el legado de Hugo Chávez no hubiésemos tenido que escuchar o leer semejante manifestación de burla y cinismo: “el gran legado de Chávez es el de la generosidad y solidaridad, un valor que todo revolucionario debe cultivar… Hugo Chávez llegó a ser la destacada personalidad que fue, porque en su hogar encontró las condiciones adecuadas, (sic) qué gran privilegio haber tenido una madre y un padre maestros, porque significa que desde la cuna estuvo vinculado a lo que significa el poder de las ideas, y él cultivó ese poder… él está cerca de nosotros en el Cuartel de la Montaña y espiritualmente para siempre…”.

Embajador Alberto Castella, ¿tiene usted forma alguna de hacer coincidir estas expresiones de Leonel Fernández con las que hiciera a la embajada americana en la República Dominicana y que insertamos al inicio de esta misiva pública? ¿Cómo quedamos quienes respetamos, admiramos y exaltamos la figura de Hugo Chávez ante la celebración de un acto en su memoria que contó con la participación de un desmedrado y pusilánime que a sus espaldas lo detractó y lo denigró? ¿Ha pensado usted, o su gobierno, o la comisión que lo invitó, o el presidente Nicolás Maduro, o el Comité Político… o el Comité Central del Partido Socialista Unido de Venezuela lo que significa la participación de un representante de la oligarquía en un acto en el que se le rendía tributo precisamente a la más alta expresión de la lucha anti oligárquica? ¿Acaso no significamos nada los que constantemente nos esforzamos en defender la Revolución Bolivariana, bombardeada sin tregua tanto por la derecha venezolana como por su igual a nivel internacional?

La presencia de Leonel Fernández en el homenaje a Chávez es una más de las representaciones histriónicas a las que nos tiene acostumbrados. Si la Revolución Bolivariana admite a este farsante como su aliado, tendrá que aceptar que se lastima, que se lacera al revolucionario que lucha por el legado del comandante Hugo Chávez, por la Revolución Bolivariana y por el éxito de la gestión de gobierno de Nicolás Maduro.

Reciba usted nuestros más cordiales saludos…

Ing. Nemen Hazim
San Juan, Puerto Rico
1 de agosto de 2014