"No puedes criar serpientes en tu jardín y esperar que sólo muerdan a tus vecinos" (Homeland, extraordinaria serie sobre el funcionamiento de la CIA que desnuda la perversa moral del imperio).

8 de mayo de 2016

DICTADURA CON RESPALDO POPULAR, ALTERNATIVA CONTRA LA DEGRADACIÓN MORAL Y EL FRENTE OLIGÁRQUICO (ARTÍCULO COMPLETO)-2016

La reacción de un candidato a alcalde por Alianza País a un comentario que habíamos hecho en 'Facebook' y una entrevista que el 'Jarabe de Zapete' pasara el lunes 2 de mayo del presente, realizada al propio periodista Marino Zapete, nos mueven a abordar un tema de extraordinaria importancia en la cotidianidad de lo que intenta fungir como sociedad y no puede.

El comentario, editado, se incluye sin las itálicas que harían de nuestras propias palabras una cita; de esta manera se hace parte inherente de este escrito. Reza como sigue:
«La sociedad dominicana no ha cambiado un ápice. Para las elecciones de 1966 Juan Bosch se vio precisado, en un caso único dentro de la eterna podredumbre política nuestra, a llamar al director de un periódico para advertirle que no publicara una calumnia que se había orquestado para involucrar a Joaquín Balaguer en el asesinato de las hermanas Mirabal. Balaguer, sin embargo, correspondió a ese noble gesto mintiendo acerca de unas expresiones de Bosch y, además, poniendo palabras en su boca que nunca pronunció. Nos referimos al llamado que el entonces líder del PRD hiciera a sus simpatizantes: "El día de las elecciones nadie debe salir solo a votar, sino que todo el mundo debe salir en grupo. Las gentes deben organizarse el día anterior para salir de sus casas juntos en grupos de ocho o diez o más a fin de defenderse si alguien quiere quitarles la cédula. Y los que salgan muy temprano que lleven piedras y palos por si acaso" (Juan Bosch dispone táctica comicial/Listín Diario, 28 de mayo de 1966).

«Joaquín Balaguer diría que "El Partido Revolucionario Dominicano, el cual ha declarado por órgano de su presidente en manifestaciones inflamatorias que constituyen una nueva invitación a la lucha armada, que sus seguidores deben concurrir a las elecciones de diez en diez provistos de piedras, palos y otros instrumentos". Esas expresiones, amañadas, perjudiciales y fuera de contexto, no serían de su exclusividad; el Listín Diario publicaría que "El líder del PRD recomendó en su alocución de ayer que sus partidarios asistan a las mesas electorales en grupos y armados de palos y piedras" (Profesor Juan Bosch aclara consejo a sufragantes PRD/Listín Diario, 30 de mayo de 1966).

«Fíjense bien en estas tres últimas palabras del doctor Balaguer. Esas palabras que dicen "y otros instrumentos". Palabras que nosotros no dijimos... Palabras para justificar las anteriores: esas donde asegura que nosotros hicimos "manifestaciones inflamatorias que constituyen una nueva invitación a la lucha armada". Al decir que nosotros pedíamos que nuestros compañeros llevaran otros instrumentos, quiso indicar el doctor Balaguer que nos referíamos a armas de fuego para realizar o para renovar la lucha armada. Como ustedes ven, la pasión política es capaz de todo. Es capaz de llevar a la gente que parece más sensata a decir lo que no es verdad. Es capaz de llevar a gente responsable, a directores de periódicos y a candidatos presidenciales, a reformar la verdad hasta convertirla en una mentira.» (Ibíd.).

«La forma de hacer política, cincuenta años después, ha empeorado (dados los "avances" que marcan las comunicaciones, al servicio de la ignorancia, la sinvergüencería y la maldad). El común denominador en la mayoría de los simpatizantes peledeístas, y de la oposición, se encuentra en el chisme, la calumnia, la elucubración, la mentira y la tergiversación, expresiones características de una sociedad predominantemente pequeñoburguesa, deformada por sus propios vicios. El propósito primordial de las redes sociales ha sido tergiversado. 'Facebook' y 'Twitter', las más frecuentadas por los dominicanos, se han convertido en foros públicos, con características muy parecidas al que imperó en épocas de la tiranía trujillista. El chisme ha sido elevado a la categoría de "asunto de Estado", encargándose de hacer correr mentiras y calumnias en niveles, incluso, que ponen en entredicho la soberanía. Son inimaginables e interminables las infamias publicadas, sobre todo por "oposicionistas", en una forma de hacer política que resta, no suma; aleja, no acerca; intimida, no da confianza... Mientras no eduquemos, mientras no cambiemos como conglomerado social, este país no saldrá nunca del estercolero.»
El candidato a síndico reaccionó hablando de la conciencia que existe en Alianza País acerca del contenido de nuestra publicación y de la necesidad de involucrar a los inconformes de los partidos tradicionales para, "en un gran reto", transformarlos mediante un proceso de "cambio de mentalidad", en lo que denomina "primera etapa de transición". "Existen ciudadanos sanos, con una práctica de vida ética y moral, y de ellos se ha estado nutriendo Alianza País", continúa diciendo el aludido, que, en virtud de que "no están dadas las condiciones subjetivas" para una revolución, nos exhorta a "crearlas" invitándonos -así lo interpretamos, ya que no lo especifica-, a ingresar a la agrupación a la cual pertenece. "Confío plenamente en Guillermo Moreno, su coherencia y páginas de vida", concluye.

El periodista Marino Zapete, por otro lado, en entrevista puesta a circular en su propio programa -'El Jarabe de Zapete'-, el lunes citado, se esmeró en hacer un profundo análisis sobre los componentes sociopolíticos que inciden en el poder para doblegar al periodista y a los medios de comunicación, análisis que describe, aunque no lo haya expresado con esas palabras, lo que es el Frente Oligárquico.

Estas fueron sus palabras:
"Es casi seguro que con la parte que domina la iglesia usted tiene confrontación. Igual lo hace con los grandes burgueses, igual con el poder político... igual con los altos militares, porque el poder en sí se fortalece y se sostiene sobre lo injusto... Aquí ha habido un cambio de actores de poder pero no de mentalidad desde Trujillo; aquí, los que hacen periodismo, los que dirigen periodismo, los dueños de los medios, han seguido pensando exactamente así, sólo que no son dictadores, han seguido pensando que no se puede desentonar con el poder... La diferencia hoy es que los patronos son el dinero (sic); en aquel tiempo el patrón era Trujillo. Por un momento Balaguer fue un individuo confrontado por la prensa; se fue Balaguer, entonces vino este proceso donde la prensa se define por dos cosas: por los poderes fácticos (la iglesia, los apellidos, los nombres...) y el dinero (el dueño)... Yo no creía que la gente de Danilo Medina representaba, en términos ideológicos, una corriente tan recalcitrante y atrasada... En la prensa hay dos o tres individuos que son dueños de casi todos los medios, y esos no son medios rentables de por sí sino que son medios que representan otros intereses colaterales, pero además todos los ricos están juntos... Hay una sociedad que los vincula por otra parte; eso no permite que el periodismo sea ese instrumento liberador, no porque sea una trinchera para hacer la revolución, sino, porque es un camino para llevarle a la gente la verdad." (El Jarabe 02/05/2016).
¿Dónde se cruzan una cosa y otra? Para cambiar el comportamiento de "una sociedad predominantemente pequeñoburguesa, deformada por sus propios vicios" se hace necesaria una dictadura revolucionaria de suficiente duración que cambie la deformación social que habita en todos y cada uno de los dominicanos, con más razón después del fracaso peledeísta, que ha sido frustrante y decepcionante, incluso en el nivel generacional, dadas las cualidades excepcionales con las que fue concebido el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) (que no las posee Alianza País ni ningún otro). Cuando el candidato a alcalde expresa que "Existen ciudadanos sanos, con una práctica de vida ética y moral, y de ellos se ha estado nutriendo Alianza País", lo hace olvidando que así de sanos eran los peledeístas, que, además, habían sido entrenados, formados y fiscalizados constantemente por el más íntegro, honesto y capaz de los políticos que ha dado la República Dominicana. ¿Acaso hay forma alguna de olvidar que uno de ellos osó dividir la sociedad en peledeístas y corruptos?

El PLD surgió como un partido de cuadros; "el único partido de cuadros entre los partidos democráticos de América", diría su fundador en innumerables ocasiones. Su estructuración fue concebida tomando como referencia el funcionamiento de la Iglesia Católica y de las instituciones castrenses. La misa que se celebra en Pedernales y en San Pedro de Macorís es la misma; la que se oficia en Philadelphia, Pennsylvania (EE.UU.), es una con las mismas características que aquella a la que asisten los feligreses de Aguadilla (Puerto Rico) o los naturales de Bogotá (Colombia). Los militares se rigen por los mismos códigos: actúan en forma similar tanto en Bolivia como en Francia; tanto en Argentina como en República Dominicana. Por eso un peledeísta de Dajabón pensaba y actuaba igual que uno de La Romana; uno de San Cristóbal lo hacía de idéntica manera que otro de Puerto Plata.

Los círculos de estudio, la militancia, la actividad organizativa, la fiscalización -tanto moral como ética-, el adoctrinamiento, los métodos de trabajo, la unificación de criterios, el manejo de las finanzas, la formación de liderazgos y la toma de decisiones se constituían en filtros -tanto para el miembro que ingresaba al organismo de menor jerarquía como para el que alcanzaba el Comité Central- que delineaban una maquinaria política sin igual, que se nutría (en apariencia) de la crema y nata de la sociedad. Y no hablamos de apellidos ni clases sociales, hablamos de "personas con vocación de servicio, íntegras, con los atributos necesarios para desempeñar la dirección del Estado". Pero "una cosa piensa el burro y otra el que lo apareja". El engaño no tardó en desbordarse; pesaron mucho las contaminadas raíces sociales que dan forma al accionar dominicano; no tardaría en materializarse el infame plan que se habían trazado "ciudadanos sanos, con una práctica de vida ética y moral", que vería sus primeros frutos con la ineluctable desaparición del líder.

Esos hombres y mujeres que servían a su partido para servir a su pueblo, formados dentro de una agrupación política sin precedentes en toda la región (desde Ushuaia, Argentina, mundialmente conocida como la ciudad más austral del mundo, hasta Barrow, Alaska, el asentamiento más septentrional de América continental), que incluso se habían autoproclamado como los únicos serios, íntegros y honestos de la nación, supieron ocultar sus vilezas por varios lustros. En su momento fueron catalogados tal y como describe el candidato a alcalde a quienes ingresan a las filas de Alianza País, que, por desgracia, son dominicanos, con los mismos vicios que los que se atrevieron a fraccionar la sociedad, no suizos ni canadienses ni suecos que se han desplazado de sus respectivos países para afiliarse a una organización política presidida por un extraordinario ser humano, disidente, precisamente, de la asociación de rufianes a la que pertenecen quienes han enterrado los postulados y principios de Juan Bosch, y que, con toda certeza, conoce a la perfección nuestras desviaciones.

Antes de fundar el PLD, incluso antes de fundar el PRD, Juan Bosch debió haber pensado en la formación de dominicanos serios, íntegros y honestos, preocupados por el bienestar colectivo, liberados de deformaciones sociales, para que se dedicaran a la tarea de estructurar agrupaciones políticas de credibilidad, compromiso y respeto. Recordamos este párrafo de un artículo que escribimos en marzo de 1996, medio en broma, medio en serio, que parece tener vigencia inesperada:
«Si establecemos un orden natural en la formación de agrupaciones políticas preocupadas por el bienestar del pueblo dominicano, llegaremos a la conclusión de que la primera organización política (y social) debió surgir de nuestra formación misma como grupo étnico, de nuestra formación misma como nación, de la definición de nuestros hábitos y costumbres, en fin de la formación de la dominicanidad. Primero debió fundarse el Partido de la Formación Dominicana, y ya, como buenos dominicanos, dotados de las mejores virtudes para con nuestra nación, debió fundarse el Partido Revolucionario Dominicano, que crearía conciencia revolucionaria en los "buenos dominicanos" y aportaría a la sociedad elementos capaces de luchar por la liberación nacional, vía el Partido de la Liberación Dominicana.»
El problema fundamental de los partidos políticos es el mismo de la sociedad, y si esta no cambia los partidos tampoco lo harán. ¿De dónde provienen los ciudadanos que dan sustancia política a Alianza País? Frustra, duele y desespera nuestro atraso social, fundamentado en la degradación y en la individualidad; en desviaciones que no proporcionan nada bueno en términos de valores. Tendremos puentes y carreteras, túneles y elevados, funiculares incluso, pero ciudadanos enajenados, formados para hacer lo mal hecho, y la única solución posible en un medio tan atrasado y deforme como el nuestro es una dictadura que, por generaciones, eduque y cambie el desempeño social. "Mientras no eduquemos, mientras no cambiemos como conglomerado social, este país no saldrá nunca del estercolero».

Las dictaduras revolucionarias (que no necesariamente obligan al Estado a funcionar bajo un régimen comunista) se hacen indispensables en países en los que la sociedad no fluye de manera natural. La actual campaña política es el mejor ejemplo de lo que es un ambiente perverso, que ha degradado las buenas costumbres y prescinde del fin moral; "El común denominador en la mayoría de los simpatizantes peledeístas, y de la oposición, se encuentra en el chisme, la calumnia, la elucubración, la mentira y la tergiversación". La prensa, casi en su totalidad, funciona subordinada al capital que le es despojado al Estado con la finalidad de proyectar la imagen de un inescrupuloso presidente reeleccionista que, además de plagiar su tesis de grado y usar el título de Ingeniero Químico sin haber cursado todas las asignaturas de la carrera, usurpó ese capital para financiar una modificación a la Constitución que le permite postularse después de haber emitido todas las explicaciones y calificativos posibles en contra de la reelección.

Un país en el que la prensa no fiscaliza y sus propietarios detentan, además del poder económico, el poder político, junto a la Iglesia Católica, "los grandes burgueses", "los apellidos, los nombres", "los altos militares", los exportadores e importadores, los dueños de bancos, la Embajada Americana y los terratenientes, está necesariamente sometido al yugo de lo que Marx, Engels y Lenin definieron como Frente Oligárquico, que se nutre, no sólo de los recursos del Estado sino, de las políticas que el representante de la oligarquía en el poder ejecuta atendiendo sus intereses. Con mucho acierto Marino Zapete expresa que "En la prensa hay dos o tres individuos que son dueños de casi todos los medios, y esos no son medios rentables de por sí sino que son medios que representan otros intereses colaterales, pero además todos los ricos están juntos... Hay una sociedad que los vincula por otra parte; eso no permite que el periodismo sea ese instrumento liberador, no porque sea una trinchera para hacer la revolución, sino, porque es un camino para llevarle a la gente la verdad".

¿Qué es un Frente Oligárquico en la República Dominicana? "Es la asociación de varios sectores sociales compuestos por los grupos capitalistas más atrasados económica y políticamente, al frente de los cuales, como jefes políticos, económicos y militares, se hallan los norteamericanos. Ese Frente Oligárquico es el que tiene verdaderamente el poder y no la llamada burguesía nacional, como se viene diciendo desde hace algunos años" (El Frente Oligárquico gobierna/Juan Bosch. El Nacional de ¡Ahora!, 15 de junio de 1970). Danilo Medina no es el jefe del Frente Oligárquico, es sólo "el hombre que está en el Gobierno para servir a la oligarquía; el que les entrega a los yanquis y a los oligarcas criollos todo lo que unos y otros quieren sacar de este país, lo mismo minas que concesiones de negocios" (Bosch dice gobierno sirve a la oligarquía/El Nacional de ¡Ahora!, 1º de septiembre de 1970).

El azar no determinará nada bueno en República Dominicana; el cambio debe ser revolucionario y cabal, que eduque la sociedad, por lo menos, por varias generaciones, y la transforme bajo las reglas éticas y morales que hacen del ciudadano común uno responsable e íntegro, como los que conforman las más avanzadas y civilizadas agrupaciones de personas que conviven bajo normas comunes. El país cuenta con un instrumento formidable al que Leonel Fernández dedicó estas palabras: "Al cabo de algo más de dos décadas de haber visto la luz por vez primera, la tesis de la Dictadura con Respaldo Popular conserva una vigencia inusual, aunque desafortunadamente esa vigencia le venga proporcionada por la tragedia que sufren los pueblos de América Latina" (Dictadura con Respaldo Popular/Juan Bosch. Santo Domingo, Cuarta edición, 1991).

Paradojas de la vida, ese mismo personaje que plasmó esas palabras en la tesis formulada por el profesor Bosch, que para él tiene, "además de un valor científico y político, un valor afectivo, pues perteneciendo a la generación que se incorporó a la actividad política a partir de 1970, encontró en sus páginas las primeras referencias conceptuales para entender ese universo de conflictos que es la lucha por el poder" (Ibíd.), fue el principal responsable de la degradación de un partido político que había logrado convertirse "en lo que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) se había negado ser", y encontrado respuesta "en la historia de la Iglesia Católica y de los ejércitos, especialmente de los de Europa y Estados Unidos", y que, además, había creado "normas de organización absolutamente nuevas, que no eran conocidas en la República Dominicana pero tampoco en otros lugares de América, lo que quiere decir que la manera como se ha organizado y funciona el PLD ha sido una creación política puramente nacional" (El PLD, un Partido Nuevo en América/Juan Bosch).

Leonel Fernández, moldeado por el teatro y la simulación, desvirtuó la esencia del PLD, y lo hizo porque las barbaridades en las que sumergió al partido le permitirían alcanzar un poder impropio del tiempo en que sucedió, producto de una campaña xenofóbica que saldría airosa en una segunda vuelta electoral gracias a la vulgar modificación que propició en el congreso para elevar el porcentaje mínimo con el que se podía triunfar en una primera. "Cometeríamos un error mayúsculo, imperdonable... si nos pusiéramos a hacer del PLD un partido populista como el PRD bajo el criterio de que lo que necesitamos es tener un partido grande en cuanto a número de seguidores en vez de tener un partido fuerte por sus cualidades, entre ellas por su unidad ideológica, su conocimiento de los principios políticos que gobiernan a la sociedad y su capacidad militante para luchar... Si el crecimiento del PLD produce un cambio positivo en sus cualidades políticas, no podemos oponernos a su crecimiento; pero si ese crecimiento es para convertirlo en un partido populista, en un nuevo PRD, entonces caeríamos en un gravísimo error si permitiéramos ese tipo de crecimiento" (Sobre el Partido/Juan Bosch. Vanguardia del Pueblo, 1-15 de enero de 1975).

Es común leer y escuchar acerca de "la dictadura con respaldo popular" con la que gobierna el PLD, en crasa confusión conceptual. Leonel Fernández conquistó triunfos con mayoría abrumadora, pero sus gobiernos, como el de Danilo Medina, han sido los más corruptos. Han controlado todas las esferas del poder, pero de forma despreciable e inmoral, y no han sido utilizadas para servir a las grandes mayorías; por el contrario, han sido utilizadas para fomentar, por vía del saqueo público, acumulación originaria. La Dictadura con Respaldo Popular, como la concibió su creador, es una forma de gobierno destinada a proporcionar trabajo, salud y educación a quienes falte; garantizar la igualdad de los ciudadanos y sus libertades fundamentales; suprimir el hambre, la sumisión, la explotación de una clase por otra, el terrorismo de Estado, la prevaricación, el saqueo al erario y el tráfico de influencias... ¿Existe parecido alguno entre la forma de gobierno que adjudican al PLD y lo que plantea la Dictadura con Respaldo Popular? Si se quiere señalar un verdadero ejercicio de ese modelo político de administrar el Estado, desarrollado por Juan Bosch, basta dirigir la mirada hacia Venezuela y las ejecutorias de Hugo Chávez, asesinado -por el imperio, con mucha certeza- precisamente por dar sustancia a la tesis ideada por el más extraordinario de los dominicanos de todo el siglo XX y lo que corre del XXI.

El proceso de educar al pueblo y desarrollar hombres de bien, que actúen apegados a la verdad y a los preceptos legales, éticos y morales, requiere de una gran epopeya en un país donde la pequeña burguesía ha sido, desde los albores de su fundación, protagonista de primer orden, y el Frente Oligárquico, que nació con la desaparición del tirano, se ha consolidado allegándose, además de los integrantes naturales, burgueses sin conciencia de clase y pequeños burgueses que luchan a brazo partido con el propósito de integrarlo.

Con la implementación de la Dictadura con Respaldo Popular -forma de gobierno que debe constituirse en objetivo primordial de cualquier agrupación política seria que reconsidere el fracaso que la democracia representativa se ha dado en la República Dominicana debido a su deformación social, y que necesariamente tiene que ser el "resultado de un trabajo metódico, que excluya toda posibilidad de acciones aventuradas, descabelladas y precipitadas y que asegure la participación del pueblo en todas las medidas que se tomen a lo largo del proceso de formación de conciencia, de organización y de conquista del poder"- alcanzaríamos las metas de hacer de los hijos de Duarte, Sánchez, Mella, Luperón, Caamaño y Fernández Domínguez "ciudadanos sanos, con una práctica de vida ética y moral" que permita a los partidos políticos nutrirse de bondades y valores; y destruir esa sociedad que vincula a los componentes del frente oligárquico y "no permite que el periodismo sea ese instrumento liberador, no porque sea una trinchera para hacer la revolución, sino, porque es un camino para llevarle a la gente la verdad".

Nemen Hazim
San Juan, Puerto Rico
8 de mayo de 2016