«A mí me inspira mi pueblo y su destino. A mí no me inspiran ni me preocupan el dinero y las riquezas. A mí me inspira, me seduce, el ejemplo de los hombres como Simón Bolívar, como San Martín, como Sucre, como Eugenio María de Hostos, como Máximo Gómez... de esos hombres libertadores que, como bien lo dice otro gigante de la América Nuestra, el Apóstol José Martí, “hacen pueblos y son más que hombres”.» Juan Bosch

1 de mayo de 2008

Alerta a la humanidad

George Bush debe ser procesado por crímenes de lesa humanidad


A George Bush, presidente de los Estados Unidos, le restan 264 días para concluir su último mandato al frente de la nación más poderosa del mundo.

Si su incapacidad para gobernar (aunque no podríamos decir lo mismo de su capacidad para hacer riquezas a expensas de la humanidad) y su vocación enfermiza por la guerra se asocian con la aguda crisis económica norteamericana, con la escasez mundial de alimentos y con los altos precios del petróleo, el mundo podría estar al borde de una catástrofe de proporciones incalculables, provocada por alguna medida desesperada por parte del irracional mandatario, quien hoy exhibe el índice de rechazo más alto entre los presidentes que se ha “dado” el pueblo norteamericano en toda su historia (71%).

Ante la situación descrita, y frente a los escenarios que se están “creando” contra algunos países, debe establecerse un programa por la supervivencia de la humanidad que establezca, con carácter de urgencia, lo siguiente:
Primero: La renuncia del mandatario estadounidense.

Segundo: La reformulación de las campañas electorales de los Estados Unidos, para que de una vez y por siempre sus guerras selectivas y antojadizas queden al margen de la carrera por la presidencia.
Establecimos carácter de urgencia para las primeras dos medidas pero, con paz y tranquilidad, producto de la implementación de las mismas, y con el ingenio de millones de seres humanos con voluntad para hacer cosas, se debe crear una nueva Organización de Naciones Unidas que desempeñe un papel mucho más efectivo con relación a la distribución de las riquezas de unos cuantos países y al aplacamiento de las pobrezas de otros. El planeta debe ser para todos… y entre todos debemos distribuirlo, conservarlo y proyectarlo.

Le pedimos a cada lector que circule este documento con el mismo fervor que distribuye las palabras de Cristo, un personaje histórico a quien admiramos y respetamos; con el mismo fervor que distribuye chistes, que en cierta medida nos alegran el momento.

La situación es para preocuparse y plantear soluciones positivas. Sólo con la renuncia del fanático de la guerra, George Bush, los precios del petróleo se caerían inmediatamente y se recuperaría el clima de paz mundial. Estos resultados permitirían la búsqueda de alternativas para paliar la escasez de alimentos y la crisis energética.

Nemen Hazim
San Juan, Puerto Rico
1 de mayo del 2008 (Día Internacional del Trabajo)