«A mí me inspira mi pueblo y su destino. A mí no me inspiran ni me preocupan el dinero y las riquezas. A mí me inspira, me seduce, el ejemplo de los hombres como Simón Bolívar, como San Martín, como Sucre, como Eugenio María de Hostos, como Máximo Gómez... de esos hombres libertadores que, como bien lo dice otro gigante de la América Nuestra, el Apóstol José Martí, “hacen pueblos y son más que hombres”.» Juan Bosch

12 de septiembre de 2009

Perdón, Dr. Balaguer

¡Qué injustos fuimos!

Perdón por difamarlo e injuriarlo por la “siembra de varilla y cemento” que caracterizó sus gobiernos.

Perdón por criticar tan groseramente sus célebres palabras “la corrupción se detiene en la puerta de mi despacho”.

Perdón por insultarlo cuando expresó que “la Constitución es un pedazo de papel”.

Perdón por todos los improperios que escaparon de nuestra boca cuando dijo “estoy ciego, sordo y mudo”, al ser citado por el caso Orlando Martínez.

Perdón por odiarlo tanto, hasta el punto de abandonar nuestro país para no soportarlo más como jefe del Estado dominicano.

Perdón por denostarlo cuando puso su cargo (el de presidente) a disposición del jefe del Estado norteamericano en una cumbre celebrada en Uruguay, creemos que para finales de los años setenta.

Perdón por condenarlo cuando señaló “yo creo que él se hizo pupú fuera del cajón”, al ser cuestionado acerca de una declaración del Dr. José Francisco Peña Gómez.
Le pedimos perdón, Dr. Balaguer, porque hay un dominicano que gobierna su nación, que criticaba todo lo que Ud. hacía, como nosotros, que hoy trata por todos los medios de emularlo con la “siembra de varilla y cemento”.

Le pedimos perdón, Dr. Balaguer, porque hay un dominicano que gobierna su nación, que criticaba todo lo que Ud. hacía, como nosotros, que hoy trata por todos los medios de emularlo, que no puede decir que la corrupción se detiene en la puerta de su despacho.

Le pedimos perdón, Dr. Balaguer, porque hay un dominicano que gobierna su nación, que criticaba todo lo que Ud. hacía, como nosotros, que hoy trata por todos los medios de emularlo, que ha hecho con la Constitución cosas tan atroces que ni siquiera puede decir que “es un pedazo de papel”.

Le pedimos perdón, Dr. Balaguer, porque hay un dominicano que gobierna su nación, que criticaba todo lo que Ud. hacía, como nosotros, que hoy trata por todos los medios de emularlo, que está más “sordo, ciego y mudo” que lo que Ud. estaba cuando se expresó en relación con el caso de Orlando Martínez.

Le pedimos perdón, Dr. Balaguer, porque hay un dominicano que gobierna su nación, que criticaba todo lo que Ud. hacía, como nosotros, que hoy trata por todos los medios de emularlo, que ha hecho, con ejecutorias peores que las suyas, que desistamos de regresar a nuestro país, tal y como teníamos previsto, al partir su cuerpo a “gobernar otros lares”.

Le pedimos perdón, Dr. Balaguer, porque hay un dominicano que gobierna su nación, que criticaba todo lo que Ud. hacía, como nosotros, que hoy trata por todos los medios de emularlo, que hizo algo peor a lo que Ud. expresó cuando puso su cargo a disposición del jefe del Estado norteamericano; este dominicano que hoy gobierna su nación exoneró de culpas a cualquier soldado norteamericano que lesione la soberanía o que le quite la vida a uno o a millones de dominicanos.

Le pedimos perdón, Dr. Balaguer, porque hay un dominicano que gobierna su nación, que criticaba todo lo que Ud. hacía, como nosotros, que hoy trata por todos los medios de emularlo, que considera que “todos nos hicimos pupú fuera del cajón”, ya que, según su “eminente juicio”, nadie sabe conceptualizar.
Perdón, Dr. Balaguer. ¡Qué injustos fuimos!

Nemen Hazim
11 de septiembre del 2009
San Juan, Puerto Rico