"La democracia debe sustentarse, no en la igualdad del voto sino, en la justa valoración de un ejercicio consciente. Forzosamente, el valor intrínseco del sufragio del ignorante tiene que ser menor al del juicioso. En una legítima democracia, el voto de la ilustración tendría que ser cinco, diez o quince veces el del oscurantismo, en tanto se establece una escala que consigne los niveles de erudición"

17 de enero de 2012

UNA CARTA AL EMBAJADOR NORTEAMERICANO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

Una carta al embajador norteamericano en la República Dominicana

17 de enero de 2012
San Juan, Puerto Rico

Sr. Embajador de los Estados Unidos en la República Dominicana
Embajada norteamericana en Santo Domingo
César Nicolás Penson esq. Leopoldo Navarro
Santo Domingo
República Dominicana

Señor embajador:

Con palabras de un ensayo que publicamos el 25 de noviembre de 1997, y una carta que enviamos al New York Times el 15 de junio de 1996, elaboraremos esta comunicación, que a nuestro entender reviste fundamental importancia.

Acerca de su país, Simón Bolívar había señalado: “Los Estados Unidos parecen haber nacido para plagar a nuestros países de males en nombre de la libertad”. En nombre de la libertad despojaron a Colombia de lo que hoy es Panamá, libertad que consistía en tener el control marítimo -comercial o de guerra- entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Por la libertad le arrancaron a México una porción de su territorio muy parecida a la que en la actualidad ocupa el Estado mexicano. En nombre de la libertad planificaron la invasión de Playa Girón, en Cuba, únicamente porque el pueblo cubano decidió tomar un camino diferente al que interesaba a la “policía del mundo” (entendemos conoce Ud. muy bien a quién nos referimos).

En nombre de la libertad invadieron a Granada, porque esta pequeña también quería recorrer su propio sendero. Por la libertad invadieron dos veces a República Dominicana. En la primera, porque había que “sanear” las aduanas -y lo que hicieron fue saquearlas-, y en la segunda, porque había que “impedir” que el fantasma del comunismo estableciera la segunda Cuba.

En nombre de la libertad hicieron con el pueblo nicaragüense lo que les dio la gana, hasta el punto de que un platanero norteamericano -asumimos que ustedes le llaman bananero- ocupó la jefatura del Estado hermano… En nombre de la libertad se han apropiado de los recursos naturales de toda nuestra América Latina.

Por la libertad -entiéndase reservas petroleras- bombardearon al pueblo de Irak (en dos invasiones diferentes) y lo masacraron, lo saquearon inmisericordemente y lo sometieron a un brutal embargo sin precedentes en la historia de la humanidad.

Por la libertad invadieron el pueblo haitiano, justo en el momento en el que ejercía el derecho y el deber de derrocar la dictadura de los Duvalier. Por esa misma libertad mataron decenas de miles de civiles afganos -niños, mujeres y ancianos- y le cercenaron la vida al jefe del Estado libio, asumiendo prerrogativas nunca antes vistas.

José Martí había dicho, también acerca de su país: “Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”. Martí conoció esas entrañas capaces de arrojar sobre la humanidad las únicas dos bombas atómicas que señala la historia universal. Y resulta que hoy prohíben a las demás naciones el uso de las mismas.

Esas enormes entrañas inventaron las armas químicas que facilitaron a Irak en su guerra contra Irán; pero nadie se atreve a sugerir el envío de inspectores de la ONU a Estados Unidos.

Mientras su país consume mucho más de la mitad de las drogas que proliferan en el mundo, los responsables son los “productores” latinoamericanos. ¡Qué forma de romper con la ley más elemental de la economía capitalista, de la que son monarcas!

Su televisión, la norteamericana, ha suplantado en América Latina la historia, la filosofía, la literatura, el patriotismo, el civismo… proporcionando a los naturales una cultura de drogas y crímenes que ya se refleja en los sustentos de las “democracias modelos”.

Su país ha sido el artífice de:
- El engendro llamado Rafael Leónidas Trujillo Molina;
- El desvío del camino que se trazó la República Dominicana en 1963 (derrocando el gobierno presidido por Juan Bosch, el único verdaderamente democrático en toda nuestra historia);
- La grosera invasión del 28 de abril de 1965 para abortar las aspiraciones de un pueblo por retomar la ruta que se había trazado.
- Los desmanes del aventurero William Walker en Nicaragua.
- Las dictaduras de Fulgencio Batista en Cuba, Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez en Venezuela, los Somoza en Nicaragua (Tacho y Tachito), Jorge Ubico en Guatemala y Tiburcio Carías y Roberto Micheletti en Honduras.
- La defensa de la "seguridad nacional" en territorio de VIETNAM DEL NORTE (?).
- La decapitación de quien fuera jefe del Estado de Vietnam del Sur (nos equivocamos al principio: ¡sí había precedentes!).
- Las dictaduras de Alfredo Stroessner en Paraguay y Augusto Pinochet en Chile.
Seguir mencionando los desmanes cometidos por su país nos llevaría una semana más de escritura, por lo que usted, como todo buen americano, acostumbrado a no leer las cosas importantes, “clasificaría este documento” para luego filtrarlo como algún “wikialgo”, algo a lo que nos han habituado.

En fin, hemos querido mostrarle el daño que su país -que por cierto no tiene nombre pues se le conoce como Estados Unidos, definición que se daría a cualquier agrupación de estados- ha ocasionado a la humanidad para, en cierta medida, solicitarle una pequeña retribución como forma de comenzar a enmendar los males ocasionados que, al ser tantos, les obligaría a pasarse el resto de sus días haciendo el bien, cosa que aparentemente conciben exclusivamente para los suyos.

Habíamos planteado la necesidad de que su país interviniera por última vez en la República Dominicana -cada quien que pida para cada quien-; sin armas ni soldados; sin tanques, ni aviones, ni barcos, ni misiles; sin bombas nucleares ni armas químicas -de las que ustedes saben mucho… ¡y tienen muchas!-.

Dado que usted conoce mejor que nadie -por ser parte importante del primer gobierno de esa selva llamada República Dominicana- los robos que han cometido los cuatreros que integran los partidos que han detentado el poder desde 1966 para acá, y habrá escuchado decir a su segundo al mando, el “genio en saqueo al Estado” que hoy gobierna la nación, que son 40 mil millones de pesos los que la corrupción le saca al Estado dominicano anualmente, es justo hacerle la siguiente petición:
ÚNICA: Que Estados Unidos envíe a la República Dominicana una tropa compuesta por 200 agentes federales de los especializados en fraude al Tesoro, armados con computadoras, bolígrafos, lápices, cuadernos, libros, escritorios, medios de comunicación, secretarias (americanas), ayudantes (americanos), vehículos, choferes (americanos)… por unos tres años, para que todo funcionario -desde el más pequeño hasta el más encumbrado- que haya cometido el más mínimo acto reñido con la ley sea procesado y encarcelado con penas de 10 a 60 años y la devolución del más insignificante de los centavos hurtados al pueblo. La única condición -que con todo el derecho exigimos- es que ningún dominicano participe en las investigaciones, ni siquiera los que trabajan en la embajada de su país.
Entendemos que, con todo el mal que han cometido en la patria de Duarte, Sánchez, Mella, Luperón, Caamaño, Fernández Domínguez y Juan Bosch, es lo menos que pueden hacer para enmendar los abusos de los que han hecho gala históricamente.

Limpio el país de ladrones, y con el retorno de los miles de millones de pesos al erario, se darían las condiciones para globalizar la justicia, la policía, la fuerza armada, el congreso y el ejecutivo.

Se procedería entonces a contratar -para todos los cargos y posiciones- suizos, alemanes, norteamericanos, franceses, daneses, belgas, austríacos, rusos, checos… ¡JAMÁS UN DOMINICANO, SALVO QUE SURJA UN FERNÁNDEZ DOMÍNGUEZ PARA DIRIGIR LAS FUERZAS ARMADAS O RENAZCA UN JUAN BOSCH PARA GOBERNAR EL PAÍS!

Cordialmente,

Ing. Nemen Hazim
San Juan, Puerto Rico
17 de enero de 2012

PD: Se nos olvidaba que su país es el nuestro; nosotros, o mejor dicho algunos dominicanos, poseemos doble ciudadanía. Así que, con más razón, preste atención a esta petición...