«Me puse al lado de los indios y me derrotaron. Me puse al lado de los negros y me derrotaron. Me puse al lado de los campesinos y me derrotaron. Me puse al lado de los obreros y me derrotaron. Pero nunca me puse al lado de los que me vencieron. ¡Esa es mi victoria!» [Darcy Ribeiro, intelectual y político brasileño]

4 de marzo de 2020

Por qué Leonel Fernández es el dominicano más corrupto, cínico, indolente y perverso que ha parido la República Dominicana - Segunda parte

Leonel Fernández no sólo le hizo fraude a José Francisco Peña Gómez; además, junto a Balaguer, montó una de las campañas electorales más sucias que han celebrado los dominicanos


Leonel Fernández, sin haber trabajado prácticamente nunca fuera
del gobierno, es hoy multimillonario
Leonel Fernández nos engañó a todos; se convirtió en un fracaso generacional que llegaría a transmutar la sociedad dominicana y hacer de ella una inmoral y sin valores. Quienes creímos en él cometimos el error de no evaluar su procedencia cuando por vez primera buscaba el poder. Nació y se crio en la capa baja propiamente dicha de la baja pequeña burguesía, ese estrato que, aunque más alto que la baja pobre y baja muy pobre, es capaz de corromper también todo lo que toca; todo a lo que se le acerca...

Lo conocimos en el Colegio de Abogados de Puerto Rico, en 1995, cuando él, Euclides Gutiérrez Félix y Norge Botello llegaron a la isla a debatir por la candidatura a la presidencia del PLD (cuando este aún ejercía como un partido político al servicio del pueblo dominicano y las primarias se celebraban, a lo interno de la agrupación y sin el dinero corruptor, confrontando capacidad y conocimiento y debatiendo propuestas). Nos llamó la atención, en ese momento, su "simpatía", ese "estar bien con Dios y con el diablo", esa forma de transitar en la política, sin asumir posiciones, que desde el principio exhibió.

Habíamos pensado que la observación radicaba en nuestros deseos de que el Dr. Gutiérrez Félix fuera el candidato a la presidencia, pero tardamos muy poco en reconocer que estábamos equivocados; que "la falta de voluntad para hacer lo que hay que hacer" sería una condición muy arraigada dentro de su ser.

Cuando triunfó frente al Dr. José Francisco Peña Gómez en la segunda vuelta de los comicios de 1996, y el 16 de agosto asumió la presidencia, escribimos, acerca del discurso con el que había inaugurado ese primer mandato, que fue pronunciado "con sentido histórico, abarcando desde la guerra de la Restauración de 1863, encabezada por los inmortales Gregorio Luperón y Gaspar Polanco, hasta el posmodernismo innovador y la globalización. Un discurso optimista, de compromiso con todas las representaciones políticas y de la sociedad civil, sólido, de perspectivas definidas en el marco del desarrollo de un Estado moderno que pueda proporcionar justicia, salud, educación y oportunidades de superación... un Estado que dignifique la dominicanidad". [«El discurso de Leonel Fernández: un discurso optimista y con sentido histórico»].

¡Qué ilusos fuimos! ¡Si para esa segunda vuelta ya había mostrado lo que era capaz de hacer para llegar al poder! En contrasentido, lo habíamos advertido: «El 2 de junio marca la época más triste para los que hemos seguido por convicción ideológica al profesor Juan Bosch y sus teorías políticas; su presencia en el acto que tuvo como escenario el Palacio de los Deportes en el Centro Olímpico y la creación misma del Frente Patriótico no eran necesarias. El PLD pudo haber hecho acuerdos por debajo de la mesa; se pudo jugar con el populismo hasta el punto en que quedara controlado por el partido. Esperamos que, a pesar de los errores, el PLD pueda salir victorioso; aún sigue siendo la fuente política con los propósitos más sanos en favor del pueblo dominicano. Una derrota peledeísta proporcionaría una gran victoria al Dr. Joaquín Balaguer, quien saldría reivindicado de su alianza con el PLD, ya que la otra organización con peso específico en la sociedad dominicana -el PRD, conformado por líderes de su misma estirpe- se encargaría de validar dicha reivindicación» [«PLD, Juan Bosch y el "Frente Patriótico": la presencia de Bosch no era necesaria» (14 de junio de 1996)].
Cuando se hizo la modificación a la Constitución, en agosto de 1994, el Dr. Fernández dejó ver con mucha claridad la vileza con la que va por la vida. José Francisco Peña Gómez perdió las elecciones porque peledeístas y reformistas violaron el acuerdo al que, junto a los perredeístas, habían llegado acerca de que el candidato que en la primera vuelta obtuviese el 45% más 1 de los votos sería el triunfador; pero la ignominia de rojos y morados, con el Sr. Fernández a la cabeza, los llevaría a cambiar el porcentaje (50% más 1 en lugar de 45% más 1) sin que lo supieran los diputados y senadores del Partido Revolucionario Dominicano.
Ya en el poder, Leonel Fernández continuó, con muy pocos obstáculos, la tarea de destruir el PLD que Juan Bosch había formado. Surgía el proyecto "Nuevo Camino" con el que el partido daría inició a su transformación definitiva: de ser uno de cuadros sería llevado a convertirse en populista; con el devenir de los años superaría con creces las vilezas de las agrupaciones tradicionales.

Para el primer trimestre de 1997, cuando la agrupación morada no había cumplido el primer año de gobierno, el proyecto "Nuevo Camino" -bautizado de manera tan cursi para honrar las "virtudes" del "conceptualizador" (y sus etéreos e insustanciales conocimientos "modernos")- había iniciado el proceso de concentrar dentro del PLD lo que vendría a constituirse en la primera facción de carácter personalista sobre lo que tanto alertó Juan Bosch, quien de manera sistemática explicaba acerca del daño que esa peligrosa desviación ocasionaría a un partido que, precisamente, había surgido repudiando las malas prácticas del PRD y del Partido Reformista.

En julio 19 de 1997 manifestamos, ante las invitaciones que nos hicieran para formalizar grupos de apoyo al PLD o al “Nuevo Camino”, que «hemos sido renuentes a concebir este lineamiento político por las experiencias que vive la actual administración del Estado dominicano, conformada, con base en una gran cuota de poder, por aquellos que, producto de la amistad o compromisos proselitistas, y al margen de toda formación peledeísta, se encuentran ocupando posiciones prominentes en el gobierno que preside el Dr. Leonel Fernández. La estructura férrea y de armas ideológicas que tanto predicó el PLD, con el profesor Juan Bosch a la cabeza, se ha perdido. Las ejecutorias del gobierno se desplazan 180 grados de lo que había concebido el PLD como agrupación política. El populismo que arropa al gobierno, y también al partido, desvirtúa la esencia de las razones que concibió Juan Bosch para dejar al pueblo dominicano un instrumento que con tesón, disciplina, inteligencia y honradez se desviviera por su bienestar». [«Por un PLD ortodoxo. Es tarea obligada rescatar al PLD del populismo»].

Y más adelante: «El pacto con el diablo, como en su momento describiera un independentista de esta isla [Puerto Rico] la alianza con el Partido Reformista Social Cristiano, y los compromisos con las amistades del Dr. Leonel Fernández, han originado un desplazamiento de las esferas del poder de notables hombres peledeístas, de sólida formación ideológica, a cambio de los que en la actualidad conforman un gabinete en el que cada quien decide y ejecuta sin tener el más mínimo criterio político, necesario para desarrollar una buena administración. Decía Juan Bosch, y no en una ocasión sino en varias, que el PLD era el único partido capaz de asumir el control de la administración del Estado dominicano. [Entonces]... ¿por qué los 'extra‑partido' detentan esa cuota de poder?».

Ante la debacle del proceso electoral de 1998 señalamos, por vía de una carta pública que luego convertiríamos en artículo [«Análisis al proceso electoral. Resultados no son los que se esperaban»], las razones que llevaron al PLD a obtener tan solo 4 senadores y 49 diputados (incluiremos únicamente las relacionadas con el partido):
Hugo Chávez con el profesor Juan Bosch. Mientras en el país
los tutelados de Bosch se encargaron de traicionarlo, Chávez,
hijo de Bolívar y Venezuela, reivindicó su legado con las
teorías boschistas e implementando la tesis de la Dictadura
con Respaldo Popular
«.- La diferencia en la forma de actuar entre el Dr. Leonel Fernández, presidente de la República Dominicana, y los pocos ministros del PLD que ocupan posiciones de relevancia en el gobierno. Desde el principio se ha querido vender una imagen 'bondadosa' del presidente, mientras, por otro lado, se presentan la irracionalidad y la prepotencia como los principales atributos de los ministros o jefes de agencia peledeístas. En esto el jefe de Estado tiene la culpa; la presidencia no es un concurso de simpatías que tiene que exigir al gobernante estar bien con todos, sonreír a todos o consultarlo todo. Ha sido tan evidente esta acción que el Dr. Leonel Fernández ha plasmado, en un libro publicado apenas 20 días antes de las elecciones, su superioridad frente a los demás; ha sido tan petulante que reclama para sí el derecho de la verdad y la sabiduría por encima de todos los del partido, particularmente de los que ocupan cargos en el gobierno, a los que regaña como si fuesen niños malcriados. ¡Soberbia irrealidad en apenas 1 año y 9 meses!

«.- La ruptura con los fundamentos del Partido. El profesor Juan Bosch se pasó 24 años diciendo que el PLD era el único partido capaz de administrar el Estado dominicano, y de repente nos encontramos que desde el mismo 16 de agosto de 1996 los puestos claves en el gobierno están en manos de los amigos del presidente, que se han encargado de ensuciar la imagen del partido hasta el punto de que ya nos ponen al mismo nivel de perredeístas y reformistas, justo cuando los peledeístas conforman el nivel inferior de responsabilidad dentro del gabinete.

«.- La prédica de una reelección innecesaria. Tanto Juan Bosch como el PLD se convirtieron en las principales voces de oposición a la reelección cuantas veces asomó en los gobiernos del Dr. Balaguer. ¿Acaso el Dr. Leonel Fernández es la única persona con dotes de jefe de Estado en el PLD?

«.- La eliminación del Centralismo Democrático en la toma de decisiones. Las ejecutorias del PLD en la oposición siempre fueron bien recibidas por el pueblo en general. La razón es muy simple: cuando el PLD tomaba una decisión, era una decisión de consenso donde lo que decidía la mayoría era lo que salía como política oficial del partido. La situación en el gobierno es diametralmente opuesta; cada quien piensa, analiza y actúa por su lado, degenerando en los encontronazos que han salido a relucir, fundamentalmente entre ministros peledeístas y ministros ajenos al PLD (que no han cultivado la disciplina ni la metodología de trabajo que el partido forja en sus miembros).

«.- El populismo que arropa al partido. Esta desviación pasó a convertirse en una de las principales causas de incidentes y desconciertos que nos eran ajenos. De murales artísticos pasamos a pintar avenidas, postes del tendido eléctrico, cercas, casas, iglesias (¡cuántas críticas hicimos a perredeístas y reformistas por acciones de este tipo!). De marchas y caravanas sin bebidas alcohólicas y con cuerpos disciplinarios degeneramos en marchas y caravanas con ostentaciones de botellas de alcohol y sin el más mínimo orden. De espectadores en los combates entre reformistas y perredeístas pasamos a estar en primera fila en penosos incidentes que generaron muerte y luto en la sociedad dominicana. Perdimos lo que como partido nos hacía diferentes, y, al dejar de ser diferentes, pasamos a actuar de la misma forma que perredeístas y reformistas. El pueblo dejó de ser receptivo para más de lo mismo; le envió un claro mensaje al PLD
A seguidas expresamos: «Esperemos que el partido no pase al ostracismo y que con Juan Bosch no se haga lo que en China con Mao Tse-tung».
«El día que el PLD se convierta en otro PRD o en otro PRSC tendría uno que preguntarse ¿por y para qué se abandonó el PRD, si ahora el PLD se ha convertido en lo que él es?» [Juan Bosch, "El Partido: Concepción, Organización y Desarrollo", Pág. 181, Segunda Edición, 1984]
Pedir que con Juan Bosch no se hiciese lo que se urdió contra Mao era mucho más que una utopía. La meta primordial que subyacía en la perversa y maquiavélica mente de Leonel Fernández era, precisamente, enterrar la figura del profesor Bosch.


Nemen Hazim Bassa
Carolina, Puerto Rico
4 de marzo de 2020