«Me puse al lado de los indios y me derrotaron. Me puse al lado de los negros y me derrotaron. Me puse al lado de los campesinos y me derrotaron. Me puse al lado de los obreros y me derrotaron. Pero nunca me puse al lado de los que me vencieron. ¡Esa es mi victoria!» [Darcy Ribeiro, intelectual y político brasileño]

15 de junio de 2020

Por qué Leonel Fernández es el dominicano más corrupto, cínico, indolente y perverso que ha parido la República Dominicana - Séptima parte

"Lo que se dice se da por hecho"; esa era la teoría de Leonel Fernández y su nuevo PLD, y el mejor ejemplo lo tuvimos con una nueva Constitución que desde sus orígenes fue violada, una Constitución que debió salir de una Asamblea Constituyente


Mientras gobernó, exoneró de culpas a cualquier
soldado gringo que lesionara la soberanía o le
quitara la vida a uno o a millones de dominicanos
La megalomanía, arraigada en lo más profundo de su enfermizo yo, llevó al Dr. Fernández a ampliar, en su tercer período de gobierno, las diferencias entre teoría y práctica, propuesta y ejecución, la realidad de las cosas y cómo él las ve. Para agosto de 2009, a un año exacto de la toma de posesión, un periódico dominicano tituló “República Dominicana entre países con peores calificación educación (sic)”, y en el primer párrafo la noticia expresaba que el país “cuenta con la peor calificación global en lo que concierne a la calidad de la educación primaria, según un informe sobre competitividad mundial (de, NH) World Economic Forum, el cual sugiere los aspectos institucionales, mercantiles y educativos como las principales prioridades de la nación”.

El Índice de Competitividad Global (ICG, por sus siglas en español) que el Foro Económico Mundial asignaba a la República Dominicana, dentro de un universo de 134 países, era el siguiente para cada uno de los renglones mostrados.
[El número anterior a la barra inclinada indica
el lugar del país en el renglón determinado y el número
posterior indica el universo o totalidad de los países bajo estudio]
. Desviación de fondos públicos 127/134
. Confianza pública de los políticos 121/134
. Independencia judicial 103/134
. Favoritismo en las decisiones del gobierno 132/134
. Derroche en los gastos del gobierno 131/134
. Eficacia del marco legal 120/134
. Fiabilidad de los servicios de la policía 129/134
. Protección de los intereses de accionistas minoritarios 119/134
. Calidad en el suministro de electricidad 133/134
. Calidad de la educación primaria 134/134
. Calidad del sistema de educación 131/134
. Calidad de la educación en matemáticas y ciencias 131/134
. Calidad de las instituciones de investigación científica 124/134
Como puede apreciarse, estábamos en los últimos lugares en todo lo que tiene que ver con:
.- La implementación de políticas de Estado,
.- La educación,
.- Los recursos humanos para la administración del Estado,
.- La independencia judicial,
.- La seguridad,
.- Las instituciones de investigación científica,
.- El desarrollo industrial,
.- Las reglas de juego para la convivencia en sociedad...
Con todos esos parámetros negativos que exhibía el país bajo el escrutinio del Foro Económico Mundial, el “genio y mago” que gobernaba a los dominicanos se jactaba apelando a su morboso cliché “¡e' pa'lante que vamo'!”. Una semana después de haber salido en prensa dominicana el último reporte del Foro Económico Mundial sobre la competitividad mundial el Dr. Leonel Fernández señaló en Santiago, al dejar iniciado el nuevo año escolar 2009-2010, que “la educación [era] el principal compromiso del gobierno con la sociedad dominicana” y que “a pesar de las dificultades el sector educativo [había] experimentado un avance significativo”. ¿No eran estas expresiones muestras de indolencia, burla y cinismo?

El Cantinflas dominicano, sobre la corrupción, diría: "Que un funcionario se llevó el cocinero para su casa, está mal, pero no es un robo (sic)". Pero no fue todo; "el ilusionista" también expresaría: "No tengo protegidos y que el que no cumpla la ley se irá para su casa (sic)", de lo que se deducía con facilidad lo contrario a la percepción que hasta el papa tenía sobre la corrupción en la República Dominicana pues, asumiendo la validez de esa última expresión, se podía concluir que todos los funcionarios cumplían con la ley. ¡El doctor Fernández no envió a nadie para su casa en 9 años y 5 días que llevaba (para la fecha) dirigiendo los destinos de la nación! Se mantuvo, durante 3,290 días (hasta la fecha), reciclando corruptos en el gobierno.

Hastiados por tanto teatro, tanta simulación y tantos crímenes contra el patrimonio del pueblo, pedimos perdón a la memoria del Dr. Balaguer por difamarlo e injuriarlo por la siembra de varilla y cemento; por insultarlo cuando expresó que la Constitución era un pedazo de papel; por abandonar nuestro país porque no lo soportábamos como jefe de Estado; por denostarlo cuando puso el cargo de presidente a disposición del mandatario norteamericano en una cumbre celebrada en Uruguay; en fin, porque un dominicano que gobernó la nación, llamado Leonel Fernández, que antes de llegar al poder criticaba lo que el Dr. Balaguer hacía, como nosotros, trató por todos los medios de emularlo. Ese dominicano hizo algo peor a lo que Balaguer cuando puso su cargo a disposición del jefe del Estado norteamericano; ese dominicano, mientras gobernó, exoneró de culpas a cualquier soldado gringo que lesionara la soberanía o le quitara la vida a uno o a millones de dominicanos. Ese dominicano que trató de emularlo no pudo decir lo que Balaguer: que la corrupción se detenía en la puerta de su despacho... ¡Qué injustos fuimos!

¡Cuán equivocados estábamos! De una formación adquirida en un partido de cuadros, con miembros en el gobierno de los que se esperaba una gestión limpia, honesta y digna, de compromiso total con los valores del boschismo, y de un presidente que lo único que tenía que hacer era honrar los principios fundamentales del PLD y emprender acciones legales contra los nuevos depredadores del erario público, pasamos a conformar una sociedad regida por oportunistas e indiferentes, cuyos dirigentes usan las principales herramientas con las que se creó el PLD no para gobernar, sino para engañar a todo el pueblo. La disciplina era el único mecanismo, de todos los que existían cuando Juan Bosch ejerció como presidente del partido, que exhibía el PLD de Leonel Fernández, pero no era una disciplina consciente, que es la que nace en forma natural de los principios y las ideas, sino, una disciplina impuesta para beneficio de los dirigentes que hicieron fortuna desde el poder. Con esa disciplina los miembros del Comité Político mantuvieron a sus dirigentes dando explicaciones "cantinflescas", a sus dirigidos cacareando los disparates que les eran proporcionados y a los gobernados sumidos en la esperanza de la materialización de sus sueños, que confunden con una gestión etérea que nunca ha mordido el polvo y que se queda en meras palabras e incumplidas promesas.

"Lo que se dice se da por hecho"; esa era la teoría de Leonel Fernández y su nuevo PLD, y el mejor ejemplo lo tuvimos con una nueva Constitución que desde sus orígenes fue violada, una Constitución que debió salir de una Asamblea Constituyente, tal y como el gobernante plasmó en el programa de gobierno de su partido, como señaló en varios de los artículos que publicó en el Listín Diario cuando estaba en la oposición o como explicó con su propia boca en una alocución que dio días antes de las elecciones del 2008, de las que emergió como presidente para un tercer período. Además, la Constitución fue violada en su esencia cuando se desconoció el método para la modificación, seleccionado por una amplia mayoría que había expresado su voluntad vía el mecanismo de consulta que el propio Fernández proporcionó al pueblo por largos días, voluntad que fue ignorada olímpicamente por el mandatario y las rémoras que se alimentan de sus decisiones. Los esfuerzos realizados por los involucrados en el mecanismo de consulta cayeron al vacío, y sólo sirvieron para dejar la impresión de que el instrumento para la modificación de la Constitución no era una imposición suya. Al final, todo quedó a la medida de sus expectativas.

Leonel Fernández corrompió totalmente al PLD, agrupación que ya no tiene diferencia alguna con los partidos "tradicionales" (entre comillas, pues tradicionales son todos, incluyéndolo, pero más que eso, debió cambiar de nombre: Partido Leonelista Dominicano, o, para honrar las palabras del Dr. Euclides Gutiérrez Félix que igualaron a peledeístas con perredeístas, Partido de los Ladrones Dominicanos, por lo de "cuatreros" y la retención de las siglas, si es que algo significan, pues de liberación al PLD de Juan Bosch no le queda nada). Leonel llenó el partido de reformistas, quienes diseminaron las trampas que se hicieron habituales en el PLD, y de "pepehachistas" perredeístas que tanto fueron insultados y degradados en el escenario de la política partidista, pero que pasaron a ser "importantes compañeros" que aportaron a la lucha por la "decencia y la dignidad" del país. Ambas adquisiciones "[sirvieron] al partido para servirse del pueblo", lema muy parecido al original, pero totalmente adverso a "servir al partido para servir al pueblo". "Ni es lo mismo ni se escribe igual (sic)", aunque suenan y se escriben en formas muy parecidas.

La desvergüenza fue tan abierta que se inventaron "nuevos conceptos" para explicar el monto del endeudamiento externo, dejando anonadados a los economistas más consumados; despachan los actos de corrupción como una "ligera percepción" que tiene la sociedad, pero que la misma se da en escalas "muy reducidas". Después de pasarse 22 años criticando a Balaguer por el uso de los recursos del Estado en campaña reeleccionista, el líder del "nuevo PLD" y jefe del Estado fue capaz de expresar que "eso no está prohibido en la Constitución", y, como no estaba prohibido, entendió que los mismos estaban a su disposición.

Hugo Chávez, una las más grandes figuras de la
historia contemporánea, calumniado por Leonel Fernández
En un país saturado por las drogas, que desvirtúan el desarrollo natural de la juventud dominicana y a la vez generan violencia, criminalidad e intranquilidad en toda la sociedad, Leonel Fernández emitió su única declaración al respecto -antes de la que realizó el 27 de febrero [de 2010] ante la Asamblea Nacional- en la reunión del Grupo de Río celebrada en México, un foro bastante alejado de la realidad dominicana y que muy pocos dominicanos siguen. A esto nos tiene muy acostumbrados. Recordemos la ambivalencia que exhibió en dos eventos internacionales consecutivos: en la reunión de Los No Alineados, en La Habana, Cuba y, casi a seguidas, en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, Estados Unidos.

En La Habana defendió al presidente Hugo Chávez porque "ante el alza continua de los precios del petróleo, de manera generosa y voluntaria, el Gobierno venezolano diseñó un proyecto de cooperación, conocido como Petrocaribe, que ha servido de alivio a la República Dominicana y a los pueblos del área" y señaló que "algunas voces han levantado la idea de que con el programa de Petrocaribe, el Gobierno del presidente Chávez está regalando la riqueza petrolera de su país". En ese escenario nadie había señalado al presidente Chávez por regalar su petróleo y, sin embargo, en ese escenario el doctor Leonel Fernández se mostró "muy valiente". En Nueva York (en la ONU), donde estaban los que mantenían la campaña de que el presidente Chávez se desprendía gratuitamente de sus riquezas naturales, el Dr. Fernández no dijo nada a favor de Chávez ni defendió la solidaridad y la cooperación del gobierno venezolano.

La cobardía y la doble cara están muy arraigadas en seres humanos que entienden que todo es posible cuando de lograr sus metas se trata. Un ejemplo de esta desvergüenza lo encontramos en la ruptura institucional en Honduras, situación en la que el mandatario dominicano llevó la voz cantante en todos los foros organizados contra el golpe de Estado perpetrado el 28 de junio de 2009 contra el presidente Manuel Zelaya; de repente, surgió como un abanderado del reconocimiento al gobierno ilegítimo que derivó de unas elecciones que el mismo golpe produjo. Lo importante era el protagonismo, sin importarle la vergüenza que pudiera pasar y, a la vez, sin importarle la vergüenza que pudiéramos sentir los dominicanos que vivimos fuera del país, porque, si es por los que viven en el patio, la República Dominicana y su presidente eran "la última Coca-Cola del desierto".

[Ver:
«¡E' palante que vamo'!»
«Perdón, Dr.Balaguer»
«Leonel Fernández, lo mal hecho y la globalización»]


Ing. Nemen Hazim Bassa
San Juan, Puerto Rico
15 de junio de 2020