«Me puse al lado de los indios y me derrotaron. Me puse al lado de los negros y me derrotaron. Me puse al lado de los campesinos y me derrotaron. Me puse al lado de los obreros y me derrotaron. Pero nunca me puse al lado de los que me vencieron. ¡Esa es mi victoria!» [Darcy Ribeiro, intelectual y político brasileño]

13 de agosto de 2020

Sale a relucir, aun sin haber llegado al poder, el vicioso perredeísmo dentro de los perremeístas

La desviación que hay en cada 'perremedeísta' data del día en que Juan Bosch fundó el PRD en La Habana, Cuba, un 21 de enero de 1939, junto a Nicolás Silfa, Ángel Miolán, Virgilio Mainardi Reyna y otros, destacando, entre esos "otros", Juan Isidro Jimenes Grullón, el hombre que, siendo un extraordinario intelectual, se encargaría de ser el primero, entre millones que luego lo imitarían, en violentar las normas disciplinarias con las que nacería primero el PRD y luego el Bloque Institucional (BI), el Partido Liberal La Estructura (PLE), el PLD, el PRM y por último La Fuerza del Pueblo (LFP); estos verían la luz contaminados con un virus que ni siquiera los Círculos de Estudios que creó Juan Bosch (en el PRD y luego en el PLD) pudieron combatir y erradicar de la faz de la tierra que nos fue legada por Duarte, Sánchez y Mella



Se ha puesto de moda que políticos, periodistas, editorialistas y usuarios de redes sociales de diferentes países compartan una significativa frase dirigida a los gobernantes que erróneamente se atribuye a Angela Merkel, canciller de Alemania.

“Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar con el propósito de corregir dichos problemas. Culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”, dice la frase reformulada por la señora Merkel.

La frase original es de Andrés Felipe Giraldo, tuitero colombiano que aparece en la red como 'El Antituiter' (@andrefelgiraldo), y vio la luz por primera vez el 29 de junio de 2019:
«Ningún presidente ni alcalde "hereda problemas". Se supone que los conoce de antemano y por eso se hace elegir, para gobernar con el propósito de corregir esos problemas. Culpar a los predecesores es la salida fácil y mediocre de los malos gobiernos. Si no pueden, no se postulen.»
Aclarado lo de la autoría de tan responsables y brillantes palabras, pasemos al tema que nos mueve a apelar a las mismas, que no es otro que las expectativas que creó el Partido Revolucionario Moderno (PRM) con la instauración de un nuevo gobierno que pusiera fin al estado de barbarie colectiva al que el Partido de la Liberación Dominicana llevó a la nación dominicana.

Comienzan a escucharse voces, de ministros ya asignados, alertando del deterioro en que se encuentra el país; acerca de las dificultades que afrontarán tan pronto asuman el poder el 16 de agosto, apenas en tres días. ¿No fue esa la razón por lo que la ciudadanía los seleccionó a ellos para administrar el Estado?

Es precisamente en esas "alertas" y esas "preocupaciones" que debemos centrarnos para poner en su justo contexto las palabras expresadas por Andrés Felipe Giraldo, plagiadas por Angela Merkel y difundidas por Rafael Correa -expresidente de Ecuador- y otras figuras públicas sin acreditarle el mérito que corresponde a su verdadero autor.

"Se supone" que ese estado de cosas era conocido "de antemano y por eso" se hicieron "elegir. Culpar a los predecesores es la salida fácil y mediocre de los malos gobiernos. Si no pueden, no" debieron postularse.

Ese estado de "alerta y preocupación" encubre la manifiesta incompetencia que podrían exhibir ante la posibilidad de que el desastre al que se enfrentarán no pueda ser remontado. Es una forma de adelantarse, de aproximarse a "la salida fácil", recurso al que han apelado gobiernos anteriores (peledeístas y perredeístas) ante la ineptitud con la que "intentaron" corregir los males (con comillas; ha resultado mucho más cómodo sumarse al caos, que proporciona riqueza mal habida con el despojo de los fondos públicos, que combatirlo y asegurarle a la sociedad decencia, bienestar e institucionalidad).

Los perremeístas, que como perredeístas han contado históricamente con un gran respaldo moral dentro del grupo de periodistas que da sustancia a los medios de comunicación, convirtieron la lucha contra el nepotismo en punta de lanza durante su campaña, criticando, degradando y satanizando los nombramientos de familiares de ministros durante los gobiernos de Leonel Fernández y Danilo Medina; y mucha razón tenían, incluso, si esos nombramientos recaían en personas altamente calificadas.

Esa prensa que siempre ha sido perredeísta (porque el PRM y el PRD son la misma cosa aun haya cambiado una letra) asumió la vanguardia contra esa "claque aristocrática", como era llamado el producto final de esa práctica, pero de golpe y porrazo todo lo concerniente a la misma, al ganar el PRD, perdón el PRM, ha dejado ver una transformación espantosa. Resulta que lo que era malo ahora es bueno; y lo peor es el lenguaje que usa para justificar tal incoherencia: la arrogancia y el autoritarismo típico del dominicano, que, como bien han expresado muchos a través de los años, lleva dentro de sí un Trujillo en potencia.

Ahora insultan, y sin escrúpulos de ningún tipo se dedican a justificar todos los desafueros que desde ya se empecinan en cometer quienes en tres días se convertirán en rectores del Estado dominicano.

Luis Abinader ha demostrado tener preocupaciones genuinas por adecentar el ejercicio público y construir una sociedad más justa, pero debe recordar, para no desviarse de su propósito -que pende de un hilo-, sus orígenes de clase, sus raíces políticas y la desviación que existe dentro de cada perredeísta (porque seguirán siéndolo hasta tanto muestren un certificado de arrepentimiento firmado por el papa y la Asamblea General de las Naciones Unidas) desde el día en que Juan Bosch lo fundó en La Habana un 21 de enero de 1939 junto a Nicolás Silfa, Ángel Miolán, Virgilio Mainardi Reyna y otros, destacando, entre esos "otros", Juan Isidro Jimenes Grullón, el hombre que, siendo un extraordinario intelectual, se encargaría de ser el primero, entre millones que luego lo imitarían, en violentar las normas disciplinarias con las que nacería el PRD.

Para mantenerse al margen de esos tres flagelos, Luis Abinader tendrá que desarrollar una tarea titánica si es que quiere pasar a la historia dominicana, y de América, como uno de sus grandes prohombres.

Ing. Nemen Hazim
San Juan, Puerto Rico
13 de agosto de 2020