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II.- The New York Times no miente, insulta y adultera; es el gobierno...

¿Miente el editorial del New York Times? No, no miente; por el contrario: resalta una gran verdad. Al día de hoy, la incertidumbre que viven dominicanos, haitianos nacidos en la República Dominicana, haitianos nacionalizados dominicanos, y haitianos, tiene sus raíces en una sentencia que atropelló vulgarmente la Constitución.​..

¿En qué parte del escrito de The New York Times sale a relucir la "sugerencia de intervenir a la República Dominicana" con la connotación que le quiere impregnar el vocero del gobierno? La jurista Altholz ha expresado de forma clara y contundente que "La República Dominicana debe poner un alto a las redadas esporádicas y expulsiones sumarias. Si no lo hace, la comunidad internacional debe intervenir", y a seguidas, para no dejar lugar a dudas ni a malas y tendenciosas interpretaciones, precisa que "Las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos deben solicitar que los observadores internacionales estén estacionados a lo largo de la frontera y en los centros de detención para disuadir abusos contra los derechos humanos. Si los dominicanos se resisten, deben ser rechazados en los foros internacionales. Estados Unidos debe ayudar a prevenir un desastre humanitario…".

¿Por qué el funcionario le dio esa connotación, en un marcado intento de sembrar en las mentes ociosas de muchos dominicanos que la abogada lo que sugiere es una intervención militar como la de 1916 o 1965, que fueron ocupaciones del territorio dominicano o, mejor expresado, invasiones que violentaron la soberanía? Porque los gobiernos peledeístas han hecho norma apelar, por medio de la mentira y la tergiversación de las palabras y los acontecimientos, a un falso y perjudicial patriotismo. No hay mejor forma para exacerbar los ánimos, de por sí caldeados, y conseguir un apoyo sustentado en la simulación y la mentira, que traer por los pelos una intervención militar que sólo puede ser concebida por la imaginación que confieren la maquinación y la fábula.

¿Dónde radica la mentira de Roxanna Altholz cuando señala que «Hasta 2010, la Constitución concede ostensiblemente la ciudadanía a toda persona nacida en el país, pero muchos dominicanos fueron excluidos debido a que sus padres han sido considerados “en tránsito” en el momento de su nacimiento…»? ¿No es verdad que el Tribunal 'Constitucional' "despojó retroactivamente la ciudadanía de las personas de ascendencia haitiana (nacidas a partir de 1929, NH)"? ¿No es la Constitución la ley suprema a ser respetada por todos, incluso por esa entelequia llamada Tribunal 'Constitucional'? La Constitución vigente -la del 2010-, en la que desempeñó un papel preponderante un traficante de haitianos que preside esa farsa, dice:
TÍTULO I/DE LA NACIÓN, DEL ESTADO, DE SU GOBIERNO Y DE SUS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES/CAPÍTULO V/DE LA POBLACIÓN/SECCIÓN I/DE LA NACIONALIDAD/Artículo 18.- Nacionalidad. Son dominicanas y dominicanos: 2) Quienes gocen de la nacionalidad dominicana antes de la entrada en vigencia de esta Constitución;

TÍTULO III/DEL PODER LEGISLATIVO/CAPÍTULO IV/DE LA FORMACIÓN Y EFECTO DE LAS LEYES/Artículo 110.- Irretroactividad de la ley. La ley sólo dispone y se aplica para lo porvenir. No tiene efecto retroactivo, sino cuando sea favorable al que esté sub júdice o cumpliendo condena. En ningún caso los poderes públicos o la ley podrán afectar o alterar la seguridad jurídica derivada de situaciones establecidas conforme a una legislación anterior.
¿Miente el editorial del New York Times? No, no miente; por el contrario: resalta una gran verdad. Al día de hoy, la incertidumbre que viven dominicanos, haitianos nacidos en la República Dominicana, haitianos nacionalizados dominicanos, y haitianos, tiene sus raíces en una sentencia que atropelló vulgarmente la Constitución.

¿Acaso la mentira radica en que, como dice la jurista, "Para salvar la cara, (el gobierno, NH) creó un plan para restaurar la ciudadanía a los que habían sido despojados de ella… (pero lo saboteó, NH) al exigir que los migrantes… proporcionen documentos como talones de pago, cartas de empleo o prueba de propiedad de la vivienda…"? Pues tampoco miente la autora del escrito que se ha convertido en dolor de cabeza para esta administración, porque SÍ (acentuado y mayúsculas) es cierto que le han negado, a muchos de los que han aplicado al plan, las cartas de trabajo y las certificaciones de inquilino. En todos los órdenes (residencial, comercial o industrial), los haitianos venden su fuerza de trabajo y viven dentro de un marco de ilegalidad propiciado por el poder oligárquico. Por no verse comprometidos, patronos, empleadores y dueños de viviendas han optado, en un país que funciona con un desprecio olímpico por las reglas, por la salida más fácil, y al negar los papeles requeridos han obstaculizado la fluidez con la que debería funcionar el plan, lo que, junto al soborno que va de la mano con todo trámite en la República Dominicana, ha degenerado en obstrucción disimulada. Pero hay más: el migrante haitiano, que como todo migrante por razones económicas es pobre, y en su particular caso demasiado pobre (no sólo de recursos materiales sino, de educación, civismo y convivencia social, por proceder de un lugar en que el Estado es una utopía), ¿cómo va a presentar una "prueba de propiedad de vivienda" si más del 95% vive para saciar, de muy mala manera, su hambre, subsistiendo en guetos diseminados por todo el país?

Más que criticar a The New York Times, que pocas veces ha actuado con justicia y sensatez con respecto a la República Dominicana, deberíamos agradecerle por quitarle la máscara a la mentira, porque de algo debemos estar seguros: en un país en el que casi la totalidad de la prensa ha sido comprada con dinero del pueblo (y de Barrick Gold, Sun Land, Odebrecht, Falconbridge, Embraer, etc.), se hace prácticamente imposible que alguno de los grandes medios se tire a la arena a defender las causas más justas. Todo lo contrario; prefieren dar cabida a las bravuconadas y expresiones de nacionalismo barato que usan los funcionarios para encubrir sus desaciertos.

Fin...

Ing. Nemen Hazim
San Juan, Puerto Rico
6 de julio de 2015
La falacia de la democracia

Mientras el voto del intelecto tenga el mismo peso que el de la ignorancia, la democracia no será más que un instrumento falaz al servicio del capitalismo, destinada a acrecentar la riqueza de oligarcas y burgueses, y a perpetuar a la mayoria de la población mundial en la indigencia cognitiva y material. Bajo esta farsa, y con los grandes consorcios mediáticos confabulando en su infame labor de desinformar, las mayorías quedan condenadas a subsistir bajo la mentira impuesta por las minorias.
Ing. Nemen Hazim Bassa
12 de febrero de 1997
San Juan, Puerto Rico

Himno Nacional Dominicano




Letra de Emilio Prud'Homme y música de José Reyes
Quisqueyanos valientes, alcemos, nuestro canto con viva emoción, y del mundo a la faz ostentemos nuestro invicto, glorioso pendón.
¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte, a la guerra a morir se lanzó, cuando en bélico reto de muerte sus cadenas de esclavo rompió.
Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril,
Más Quisqueya la indómita y brava siempre altiva la frente alzará; que si fuere mil veces esclava otras tantas ser libre sabrá.
Que si dolo y ardid la expusieron de un intruso señor al desdén, Las Carreras! Beller!… campos fueron que cubiertos de gloria se ven.
que en la cima de heroico baluarte de los libres el verbo encarnó, donde el genio de Sánchez y Duarte a ser libre o morir enseñó.
Y si pudo inconsulto caudillo de esas glorias el brillo empañar, de la guerra se vió en Capotillo la bandera de fuego ondear.
Y el incendio que atónito deja de Castilla al soberbio león, de las playas gloriosas le aleja donde flota el cruzado pendón.
Compatriotas, mostremos erguida nuestra frente, orgullosos de hoy más; que Quisqueya será destruida pero sierva de nuevo, jamás!
Que es santuario de amor cada pecho do la patria se siente vivir; y es su escudo invencible, el derecho; y es su lema: ser libre o morir.
¡Libertad! que aún se yergue serena la Victoria en su carro triunfal, y el clarín de la guerra aún resuena pregonando su gloria inmortal
¡Libertad! Que los ecos se agiten mientras llenos de noble ansiedad nuestros campos de gloria repiten Libertad! Libertad! Libertad!

Himno a la Revolución de Abril de 1965




Letra y Música de Aníbal de Peña
A luchar soldado valiente, que empezó la revolución, a imponer los nobles principios, que reclama la constitución.
Desgarró la noche serena, la sirena de la libertad, cual clarín que llama a la guerra, defendiendo la Patria inmortal.
Como hermanos de Duarte luchemos, que ya Mella en el grito encarnó, si cual Sánchez al martirio iremos, venceremos como Luperón.
No cedamos un paso, marchemos, por senderos de gloria y honor, y otra vez al traidor venceremos, y otra vez al grosero invasor.
A luchar soldado valiente... A luchar soldado valiente.

Himno a la Raza Inmortal [Catorce de Junio-1J4]




Escrito por Ángel Concepción, Leandro Guzmán y Vinicio Echavarría. Musicalización de Héctor Jiménez
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.

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