«Me puse al lado de los indios y me derrotaron. Me puse al lado de los negros y me derrotaron. Me puse al lado de los campesinos y me derrotaron. Me puse al lado de los obreros y me derrotaron. Pero nunca me puse al lado de los que me vencieron. ¡Esa es mi victoria!» [Darcy Ribeiro, intelectual y político brasileño]

17 de octubre de 2013

El problema haitiano y la carta de Juan Bosch

El Tribunal Constitucional y su desgraciada sentencia. Interpretación a una carta escrita por Juan Bosch en 1943 a la que, si le diéramos el valor que de frente a las circunstancias actuales no tiene, tendríamos que contrastarla con las palabras de Eugenio María de Hostos, la persona que más admiraría el profesor Bosch en toda su vida


Para los que quieren usar una carta de Juan Bosch como instrumento de vanguardia en favor del “problema haitiano”, queremos señalar que esa interpretación no encaja dentro del contexto que la realidad actual ofrece (Juan Bosch, Haití y la República Dominicana: una carta histórica).

Juan Bosch escribió la carta, el 14 de junio de 1943, a sus amigos Emilio Rodríguez Demorizi, Héctor Incháustegui y Ramón Marrero Aristy, casi seis años después de la matanza de cerca de 30 mil haitianos por parte de Rafael Leónidas Trujillo Molina. Estaba muy reciente en la memoria del más ilustre de los dominicanos del siglo XX tan horripilante y despreciable ejercicio criminal, por lo que era comprensible que para la fecha se expresara, con relación al “problema haitiano”, como lo hiciera en la carta que muchos quieren hoy enarbolar como símbolo del pro haitianismo.

En todo el desarrollo de la carta, el fundador de los dos partidos políticos mayoritarios en la República Dominicana no habla de que la república instalada en la parte este de la isla de Santo Domingo deba cargar con el pueblo haitiano; de manera muy precisa clama porque luchemos por él, y enfatiza que en "los hombres del pueblo en ambos países hay un interés común –el de lograr sus libertades para tener acceso al bienestar que todo hijo de mujer merece y necesita-...".

9 de octubre de 2013

De Duarte a 1963: la revolución inconclusa

El ejercicio político es uno frontal. El señor Bosch Carcuro es un brillante joven dominicano, nieto de Juan Bosch, comprometido con las mejores causas del pueblo, por quien sentimos simpatías. Lo que más deseamos es su distanciamiento de esa entelequia política llamada Partido de la Liberación Dominicana


El 3 de octubre fuimos notificados por una amiga de la charla a impartir por Matías Bosch Carcuro, titulada “De Duarte a 1963: Revolución Inconclusa”, en el Anfiteatro de la Escuela de Medicina Dental, ubicado en el primer piso del Recinto de Ciencias Médicas, edificio principal del Centro Médico de Río Piedras. En apenas segundos, y de manera fortuita, una periodista dominicana, que escribe para un medio digital especializado en noticias para la diáspora, hizo pública la invitación, que copiamos y publicamos en nuestro portal de “Facebook”.

Ningún periodista de los que enjuician las gestiones gubernamentales del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) fue notificado; ningún medio de prensa o red social se había hecho eco de la charla hasta que la periodista mencionada lo hizo en el grupo “Comunicadores Dominicanos”. Es fácil observar que lo que perseguían los responsables del evento era limitar la asistencia exclusivamente a los peledeístas, en un plan preconcebido, alejado del conocimiento del invitado. Secuestrar al charlista ha sido norma y costumbre en las actividades que el PLD materializa en Puerto Rico.

Casi medio centenar de personas hicimos acto de presencia, entre las cuales contaban el cónsul de Mayagüez y toda su empleomanía (peledeístas pagados por el gobierno);