Crónica del retorno a la selva: El precio de volver a "la tribu" [EN PRIMERA PERSONA]
Cuando decido salir del estacionamiento para desplazarme a algún lugar, aun habiéndome persignado y pedido por familiares, amigos y la gente buena que subsiste en este planeta a pesar de la malignidad de muchos, lo primero que sale de mi boca es un: ¡hijoeputa!, ¡azaroso!, ¡delincuente!, ¡maldito!...