«Me puse al lado de los indios y me derrotaron. Me puse al lado de los negros y me derrotaron. Me puse al lado de los campesinos y me derrotaron. Me puse al lado de los obreros y me derrotaron. Pero nunca me puse al lado de los que me vencieron. ¡Esa es mi victoria!» [Darcy Ribeiro, intelectual y político brasileño]

30 de mayo de 2010

Comentarios al capítulo V del libro "Trujillo, mi padre en mis memorias", de Angelita Trujillo (V de VII)

"Los padres no mueren porque continúan viviendo en cada uno de sus hijos" (V de VII). Tan desmesurado fue el terror de su padre que hubo “personas que al verse frente a mi papá sentían una impresión tan fuerte, que momentáneamente perdían la voz, y otros que llegaron inclusive a desmayarse…”. Se puede concluir, por el empeño de la autora, que los desmayos y la pérdida de la voz obedecían al carácter “agradable, dulce y amoroso” de su progenitor


En este capítulo de "Trujillo, mi padre en mis memorias" la autora intenta alcanzar el “non plus ultra” en lo que concierne a amor paternal. Afana por hacer una narración novelesca en la que resalta, con frecuencia poco común, un amor familiar que luce no haber existido nunca; la desesperación que exhibe en su intención de transmitir al lector esta sensación lleva al menos versado a presumir lo contrario.

Es el comportamiento natural de la baja pequeña burguesía, clase que le proporcionó esos vicios que, con los millones y todas “las madames” con las que se crio, no ha podido dejar. Vicios que brotan en forma natural en su pretensión por presentar un Rafael Trujillo tierno y amoroso cuando es sabido por todos del poco tiempo que dedicó a su familia y de la cantidad de mujeres (solteras y casadas; niñas, jóvenes y maduras) abusadas y violadas que hoy reflejan la realidad en los hijos no reconocidos, agrupados en torno a la descarada voluntad de la "reina de pacotilla" por sustanciar el proyecto de retornar y retomar el poder en una República Dominicana por la que murieron -vilmente asesinadas por las manos de su padre- Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, “Las Mariposas” de Pedro Mir y Julia Álvarez.

22 de mayo de 2010

Comentarios al capítulo IV del libro "Trujillo, mi padre en mis memorias", de Angelita Trujillo (IV de VII)

Trujillo fuera del poder por "algunos períodos constitucionales" (IV de VII). Trujillo fue un hombre ambicioso y sin escrúpulos a quien poco le importaba la gente. Se valió del dinero que pertenecía al pueblo y del aparato represivo del Estado para doblegar la información y la competencia política. Su energía le sirvió "para esclavizar y envilecer al pueblo... para organizar un sistema de terror... y un régimen despótico..."


De vuelta al poder”: así comienza Angelita Trujillo el capítulo IV de "Trujillo, mi padre en mis memorias", presentando a su progenitor fuera del escenario político por algunos "períodos constitucionales", teoría que plasma como una justificación a sus deseos de mostrar un Rafael Trujillo demócrata, esparcida por los neotrujillistas comprometidos con limpiar el nombre del dictador y que propugnan por el regreso de la familia del déspota a República Dominicana (con la expresa intención de reinsertarla en el poder), proyecto que se da paralelamente con la actividad propagandística que los asalariados de las capas bajas de la pequeña burguesía realizan con el fin de enlodar el nombre del principal opositor al sátrapa.

Para el retorno al poder disponen de los millones de dólares que les fueron saqueados al pueblo y de esos "desubicados en las relaciones de producción, ansiosos de subir de capa en la escala social", que rinden honores y favores -remunerados los últimos- por carecer del mínimo de dignidad para actuar con sentido de compromiso; en el afán de disminuir la figura de Juan Bosch apelan a la mentira, el escarnio y la fábula, las mismas armas que usaba el propio Trujillo para denigrar y manchar reputaciones.

11 de mayo de 2010

Comentarios al capítulo III del libro "Trujillo, mi padre en mis memorias", de Angelita Trujillo (III de VII)

"Todo laurel es precedido por una cuota de sudor" (III de VII). Decir que “en la vida, las cosas buenas no vienen en bandeja de plata” es una expresión de burla. ¿Cómo se hicieron los 800 millones de dólares que ella y su familia sacaron del país? ¿De dónde salieron los “laureles sin cuota de sudor” de la familia Trujillo?


Pretende Angelita -¡reina de pacotilla!, como la define Tomasina Cabral, heroína sobreviviente del régimen trujillista-, en este tercer capítulo, hacer una exposición detallada de las obras que hizo su padre en los primeros diez años, resaltando la reconstrucción de la ciudad de Santo Domingo luego del paso del ciclón San Zenón (3 de septiembre de 1930), 19 días después de su investidura como Presidente de la República Dominicana.

Sobre el desarrollo capitalista alcanzado por la nación dominicana bajo la dictadura de su progenitor han hablado y escrito muy claramente Juan Bosch, Euclides Gutiérrez Félix y otros intelectuales que no han sido mezquinos a la hora de enjuiciar a Trujillo acerca de ese tema. Decíamos sobre el dictador, el 24 de octubre del 1994, en un artículo titulado “Trujillo, el oligarca-burgués”, que “Así como ejerció el poder para doblegar al pueblo, así como pudo constituirse en el dueño absoluto de la República Dominicana, así también supo sembrar el capitalismo industrial, después del enorme atraso que revela la historia dominicana”.

Lo que Angelita no señala en su libro son los muertos, las torturas... los procedimientos con los que enriqueció y el despotismo con el que gobernó al pueblo dominicano, características fundamentales sobre las que Trujillo cimentó ese desarrollo.