«Me puse al lado de los indios y me derrotaron. Me puse al lado de los negros y me derrotaron. Me puse al lado de los campesinos y me derrotaron. Me puse al lado de los obreros y me derrotaron. Pero nunca me puse al lado de los que me vencieron. ¡Esa es mi victoria!» [Darcy Ribeiro, intelectual y político brasileño]

27 de enero de 1998

Extraños valores

La norteamericana, sociedad de extraña moral


Mientras el presidente de los Estados Unidos Bill Clinton hace acopio de la ecuanimidad y la sensatez requeridas en este determinado momento del acontecer político internacional -dos virtudes de tal magnitud conjugadas en uno de los tantos jefes de Estado que ha tenido la nación más poderosa del planeta Tierra-, la violación de una disposición legal propia de una “sociedad manipulada por la hipocresía” podría inducir a que tales “cualidades” se inviertan hacia una salida no deseada por parte del mandatario norteamericano en lo que respecta a los dos tópicos de mayor relevancia internacional de estos tiempos: la crisis de Irak, con la negativa de su gobierno -que por derecho propio le corresponde- a que los lugares considerados de seguridad nacional sean inspeccionados por los que conforman el grupo que representa la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y la eliminación del bloqueo a Cuba.