«Me puse al lado de los indios y me derrotaron. Me puse al lado de los negros y me derrotaron. Me puse al lado de los campesinos y me derrotaron. Me puse al lado de los obreros y me derrotaron. Pero nunca me puse al lado de los que me vencieron. ¡Esa es mi victoria!» [Darcy Ribeiro, intelectual y político brasileño]

23 de diciembre de 2015

Reconocimiento al combatiente constitucionalista José A. Beltré

Reconocimiento a la vida de José Altagracia Beltré, combatiente constitucionalista que, como muchos otros, vive en el olvido


Cuando Esteban Reyes y el Dr. Radhamés Trinidad nos presentaron a José Altagracia Beltré, y nos pidieron que escucháramos de su propia voz, no sólo el papel que jugó en la seguridad de Juan Bosch mientras ejerció la Presidencia de la República sino, la valiente y decidida participación que había tenido en la Revolución de Abril, como se conoce a la gesta más hermosa que el pueblo dominicano se ha dado en los últimos 150 años, no podíamos imaginar que los documentos que nos habría de presentar, en su humilde y acogedora morada, iban a tener la contundencia y veracidad que exhiben. No negamos que al principio, por estar acostumbrados a escuchar falsos protagonismos, en un medio saturado por el insulso heroísmo de muchos, albergamos ciertas dudas, razonables cuando se conoce la deformación social con que la baja pequeña burguesía ha moldeado la patria que nos fue legada por los trinitarios.

Juan Bosch pasó hambre, caminó descalzo por las calles de Caracas con un solo pantalón y una sola camisa; se vio precisado a lisonjear al tirano para poder desprenderse de ese régimen de oprobios; sufrió un exilio de limitaciones de casi un cuarto de siglo; alcanzó la presidencia de la República, de la que fue derrocado por los usurpadores de la fortuna que Trujillo había construido con la sangre del pueblo; regresó al exilio y durante dos años trabajó sin descanso con el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez organizando un movimiento armado para consumar el retorno de la constitucionalidad;

¿Quién es el prócer? ¿Juan de los Santos o José A. Beltré? (Completo)

PLD y gobierno despiden como prócer a Juan de los Santos. ¿Qué criterio primó para despedir sus restos con los honores de un héroe? ¿Acaso una fortuna perjudicial a la sociedad, bautizada con la vileza del poder, merece más reconocimiento que la probada defensa de la soberanía?


El Poder Ejecutivo emitió un decreto declarando el 16 de diciembre de 2015 duelo oficial por el asesinato del alcalde Juan de los Santos. “La Bandera Nacional deberá ondear a media asta en los recintos militares y edificios públicos de todo el país”, ordenaba el mismo. Su cuerpo fue velado en la funeraria Blandino, llevado al Congreso Nacional y de ahí trasladado a las oficinas de la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU), a la Casa Nacional del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), al Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE) y finalmente al cementerio Puerta del Cielo, donde fue sepultado. Como se puede apreciar, las honras fúnebres se corresponden con las de un prócer; sólo faltó que el cadáver, en lugar de reposar en Puerta del Cielo, fuera llevado al Panteón Nacional.

Ese mismo 16 de diciembre, mientras Juan de los Santos era llevado a su última morada, visitábamos a José Altagracia Beltré, un dominicano común y corriente que, sin que lo supiéramos, cumplía 81 años. Común y corriente por su humildad, falta de abolengo, pobreza e incapacidad de llevarse al bolsillo un centavo que su trabajo no produzca (a su edad, aunque retirado, debe hacer "lo que caiga" para subsistir). Quien mejor lo describe es el profesor Juan Bosch; y lo hizo en una carta que el entonces líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) le enviara desde España el 16 de marzo de 1967: “Sé que la situación del país es difícil, que hay mucha gente sin trabajo. Antes de recibir tu carta pensaba algunas veces en ti y en tu señora, que se quedó en la calle por ser perredeísta.

¿Quién es el prócer? ¿Juan de los Santos o José A. Beltré? (III de III)

Francisco Alberto Caamaño Deñó, jefe militar de la Revolución de Abril de 1965 y Presidente Constitucional de la República en Armas (III de III/Último)




"Cuando Andrés Dirocié, excabo de la Escuela de Comandos Hombres Ranas de la Marina de Guerra, me pidió que escribiera el prólogo de su libro, me dijo que lo hacía porque él también quería escribir sobre la Revolución de Abril... Para mí era obvio que se refería a contar sus vivencias de aquel importante acontecimiento donde las ideas convivieron con las balas y, mientras esperaba la copia prometida, lo percibí caminando escurridizo por las calles de Ciudad Nueva compartiendo penurias y esperanzas con sus compañeros de los comandos; lo imaginé alerta y sigiloso apostado frente al edificio Copello, siguiendo las huellas de su querido comandante Montes Arache y esperando las órdenes de su admirado líder, el presidente Caamaño". Estas palabras, que grafican magistralmente episodios de la gesta más hermosa que ha vivido la República Dominicana después de la Guerra de la Restauración, "pintadas con la belleza que se imita la naturaleza por medio del tejido", corresponden a Arlette Fernández

¿Quién es el prócer? ¿Juan de los Santos o José A. Beltré? (II de III)

Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, "Soldado del Pueblo y Militar de la Libertad", ideólogo de la Revolución de Abril de 1965 (II de III)


Militando en el PRD y preparándose "porque algo se estaba cocinando", llegó el 24 de abril de 1965. En las primeras horas de la tarde los campamentos 16 de Agosto y 27 de Febrero, del Ejército Nacional, se levantaron en armas, y el capitán Mario Peña Taveras hizo preso al jefe de Estado Mayor de esa institución, general Marcos Rivera Cuesta, y a todos los jefes militares bajo su mando. Como se había acordado, Peña Taveras se comunicó con el Dr. José Francisco Peña Gómez y le pidió que hiciera un llamado al pueblo para que saliera a las calles a defender el alzamiento patriótico de un grupo de militares, dirigidos desde el exilio por el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez y el profesor Juan Bosch, que reclamaba la restitución de la Constitución de 1963; y José Altagracia Beltré, sin dudarlo, ingresó al comando Cucaracha 20, ubicado en la calle Las Carreras esquina Avenida Independencia. Sus capacidades combativa y de liderazgo terminarían convirtiéndolo, después de lo que se dio a conocer como "Operación Limpieza", y ya en las postrimerías de la guerra, en su cuarto jefe.

22 de diciembre de 2015

¿Quién es el prócer? ¿Juan de los Santos o José A. Beltré? (I de III)

Presidente Juan Bosch: jefe político de la Revolución de Abril de 1965 (I de III). “Querido compañero… Me puse muy contento con tu carta y se la enseñé a la persona cuyo nombre le pusiste a tu hijito, a quien Dios bendiga y dé larga vida”. La persona a quien Bosch mostró la carta, quien 50 años después alcanzaría la estatura de Prócer, caló tan profundamente en el corazón de José A. Beltré que lo llevó a llamarle Francisco Alberto a uno de sus hijos…


El Poder Ejecutivo emitió un decreto declarando el 16 de diciembre de 2015 duelo oficial por el asesinato del alcalde Juan de los Santos. “La Bandera Nacional deberá ondear a media asta en los recintos militares y edificios públicos de todo el país”, ordenaba el mismo. Su cuerpo fue velado en la funeraria Blandino, llevado al Congreso Nacional y de ahí trasladado a las oficinas de la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU), a la Casa Nacional del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), al Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE) y finalmente al cementerio Puerta del Cielo, donde fue sepultado. Como se puede apreciar, las honras fúnebres se corresponden con las de un prócer; sólo faltó que el cadáver, en lugar de reposar en Puerta del Cielo, fuera llevado al Panteón Nacional.

Ese mismo 16 de diciembre, mientras Juan de los Santos era llevado a su última morada, visitábamos a José Altagracia Beltré, un dominicano común y corriente que, sin que lo supiéramos, cumplía 81 años. Común y corriente por su humildad, falta de abolengo, pobreza e incapacidad de llevarse al bolsillo un centavo que su trabajo no produzca (a su edad, aunque retirado, debe hacer "lo que caiga" para subsistir). Quien mejor lo describe es el profesor Juan Bosch; y lo hizo en una carta que el entonces líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) le enviara desde España el 16 de marzo de 1967: “Sé que la situación del país es difícil, que hay mucha gente sin trabajo. Antes de recibir tu carta pensaba algunas veces en ti y en tu señora, que se quedó en la calle por ser perredeísta. Siempre he tenido, sin embargo, cierta confianza en que a ti te será más fácil desenvolverte por la capacidad que tienes en tu trabajo y por tu simpatía natural, tu seriedad y tu honradez”.