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I.- ¿Quién es el prócer? ¿Juan de los Santos o José A. Beltré?

Presidente Juan Bosch: jefe político de la Revolución de Abril de 1965 (I de III). “Querido compañero… Me puse muy contento con tu carta y se la enseñé a la persona cuyo nombre le pusiste a tu hijito, a quien Dios bendiga y dé larga vida”. La persona a quien Bosch mostró la carta, quien 50 años después alcanzaría la estatura de Prócer, caló tan profundamente en el corazón de José A. Beltré que lo llevó a llamarle Francisco Alberto a uno de sus hijos…

El Poder Ejecutivo emitió un decreto declarando el 16 de diciembre de 2015 duelo oficial por el asesinato del alcalde Juan de los Santos. “La bandera nacional deberá ondear a media asta en los recintos militares y edificios públicos de todo el país”, ordenaba el mismo. Su cuerpo fue velado en la funeraria Blandino, llevado al Congreso Nacional y de ahí trasladado a las oficinas de la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU), a la Casa Nacional del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), al Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE) y finalmente al cementerio Puerta del Cielo, donde fue sepultado. Como se puede apreciar, las honras fúnebres se corresponden con las de un prócer; sólo faltó que el cadáver, en lugar de reposar en Puerta del Cielo, fuera llevado al Panteón Nacional.

Ese mismo 16 de diciembre, mientras Juan de los Santos era llevado a su última morada, visitábamos a José Altagracia Beltré, un dominicano común y corriente que, sin que lo supiéramos, cumplía 81 años. Común y corriente por su humildad, falta de abolengo, pobreza e incapacidad de llevarse al bolsillo un centavo que su trabajo no produzca (a su edad, aunque retirado, debe hacer "lo que caiga" para subsistir). Quien mejor lo describe es el profesor Juan Bosch; y lo hizo en una carta que el entonces líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) le enviara desde España el 16 de marzo de 1967: “Sé que la situación del país es difícil, que hay mucha gente sin trabajo. Antes de recibir tu carta pensaba algunas veces en ti y en tu señora, que se quedó en la calle por ser perredeísta. Siempre he tenido, sin embargo, cierta confianza en que a ti te será más fácil desenvolverte por la capacidad que tienes en tu trabajo y por tu simpatía natural, tu seriedad y tu honradez”.

El profesor Bosch se dirige a Beltré, en ese documento que 48 años después mantiene intacta su firma, y que reposa en nuestros archivos junto a otros que avalan este escrito, con estas palabras: “Querido compañero… Me puse muy contento con tu carta y se la enseñé a la persona cuyo nombre le pusiste a tu hijito, a quien Dios bendiga y dé larga vida”. La persona a quien Bosch mostró la carta, y cuyas cualidades excepcionales contribuyeron al afianzamiento de la personalidad de José A. Beltré (esa persona alcanzaría, 50 años después, la estatura de Prócer; sus restos descansan hoy en el Panteón Nacional), caló tan profundamente en su corazón que lo llevó a llamarle Francisco Alberto a uno de sus hijos… en honor a Francisco Alberto Caamaño Deñó, líder de la Revolución de Abril de 1965 y presidente de la República en Armas del 4 de mayo al 3 de septiembre de ese mismo año.

José Altagracia Beltré nació el 16 de diciembre de 1934 en Parra, comunidad del Distrito Municipal El Naranjal, ubicada a 4 kilómetros del municipio de San José de Ocoa. Se crio con su mamá y un padrastro al que amaba de nombre Eliseo Brea, padre del fundador de Radio Comercial, el más antiguo informativo radial del país en el que laboraron los más destacados periodistas y locutores dominicanos [José Antonio Brea Peña, quien fue ministro de Administración, Control y Recuperación de Bienes en el gobierno de Juan Bosch, una dependencia creada después de la muerte de Trujillo para administrar las propiedades confiscadas a la familia del tirano, y Secretario de Industria y Comercio del primer gobierno de Balaguer, cargo que pondría a disposición de este tan pronto "se hastió de los chantajes de los militares y funcionarios colorados" (Abril y don José Brea Peña/Enmanuel Cedeño Brea)]. La práctica diaria lo hizo pintor, oficio al que se entregaría con esmero y dedicación hasta que en 1954 ingresó como grumete a la Marina de Guerra, institución en la que alcanzó el grado de sargento con el que, después de la muerte del tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina, se retiraría.

Después de la llegada al país de Ángel Miolán, Nicolás Silfa y Ramón A. Castillo -5 de julio de 1961-, que habían viajado con la misión de organizar el PRD, José A. Beltré pasó a convertirse en uno de los primeros dominicanos en ingresar formalmente a la agrupación que lideraba el profesor Juan Bosch, quien arribaría, el 20 de octubre de 1961, después de 23 años de exilio, por el Aeropuerto Internacional Punta Caucedo, acontecimiento que, por estar presente, lo marcaría para toda la vida.

Esas cualidades que Juan Bosch describe en la carta citada lo llevarían a convertirse en secretario general de la Zona J y enlace con el Comité del Distrito. Comienza a hacerle trabajos domésticos y de reparación a la familia del presidente del PRD, lo que le permite acercarse a "doña Milagros", quien lo introduciría ante el ya Presidente de la República, que lo envía como pintor al hospital Darío Contreras y, más importante aún, le pide que se reporte diariamente a su casa, como parte de su seguridad personal, tan pronto concluya su jornada en el hospital.

Es hecho preso con el golpe de Estado que arrancó del poder a Juan Bosch, permaneciendo encarcelado por tres largos meses. Tan pronto es liberado asiste a un curso sobre Seguridad Nacional impartido por Manuel Ramón Montes Arache, jefe de los "Hombres Ranas", cuerpo élite de la Marina de Guerra; Ilio Cappozzi, italiano, veterano de la Segunda Guerra Mundial que había llegado en 1956 como instructor para la formación de ese cuerpo por iniciativa de Trujillo, que intentaba estructurar comandos navales que pudieran realizar, en otros lugares, operaciones de alto riesgo que no comprometieran su nombre ni el de la República Dominicana; y Jean Pierre André de la Riviere, conocido como André Riviere, «el guerrero aquel francés, teniente de la “Legión” en Indochina, combatiente en Argel, rebelde por antonomasia, condecorado y encomiado, pero separado por “insurrecto y rebelde del ejército”, al negarse con un grupo de oficiales a deponer sus armas, después de la decisión política aquella de retirarse de la colonia preferida», como hermosamente lo describe José Miguel Soto Jiménez en André Riviere, 14, 15 y 16 de junio de 1965/ESE FRANCÉS VINO A MORIR AQUÍ EN LA TIERRA DE DUARTE, POR DUARTE Y EN EL BARRIO DUARTE.

Continuará...

Nemen Hazim
22 de diciembre de 2015
San Juan, Puerto Rico
La falacia de la democracia

Mientras el voto del intelecto tenga el mismo peso que el de la ignorancia, la democracia no será más que un instrumento falaz al servicio del capitalismo, destinada a acrecentar la riqueza de oligarcas y burgueses, y a perpetuar a la mayoria de la población mundial en la indigencia cognitiva y material. Bajo esta farsa, y con los grandes consorcios mediáticos confabulando en su infame labor de desinformar, las mayorías quedan condenadas a subsistir bajo la mentira impuesta por las minorias.
Ing. Nemen Hazim Bassa
12 de febrero de 1997
San Juan, Puerto Rico

Himno Nacional Dominicano




Letra de Emilio Prud'Homme y música de José Reyes
Quisqueyanos valientes, alcemos, nuestro canto con viva emoción, y del mundo a la faz ostentemos nuestro invicto, glorioso pendón.
¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte, a la guerra a morir se lanzó, cuando en bélico reto de muerte sus cadenas de esclavo rompió.
Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril,
Más Quisqueya la indómita y brava siempre altiva la frente alzará; que si fuere mil veces esclava otras tantas ser libre sabrá.
Que si dolo y ardid la expusieron de un intruso señor al desdén, Las Carreras! Beller!… campos fueron que cubiertos de gloria se ven.
que en la cima de heroico baluarte de los libres el verbo encarnó, donde el genio de Sánchez y Duarte a ser libre o morir enseñó.
Y si pudo inconsulto caudillo de esas glorias el brillo empañar, de la guerra se vió en Capotillo la bandera de fuego ondear.
Y el incendio que atónito deja de Castilla al soberbio león, de las playas gloriosas le aleja donde flota el cruzado pendón.
Compatriotas, mostremos erguida nuestra frente, orgullosos de hoy más; que Quisqueya será destruida pero sierva de nuevo, jamás!
Que es santuario de amor cada pecho do la patria se siente vivir; y es su escudo invencible, el derecho; y es su lema: ser libre o morir.
¡Libertad! que aún se yergue serena la Victoria en su carro triunfal, y el clarín de la guerra aún resuena pregonando su gloria inmortal
¡Libertad! Que los ecos se agiten mientras llenos de noble ansiedad nuestros campos de gloria repiten Libertad! Libertad! Libertad!

Himno a la Revolución de Abril de 1965




Letra y Música de Aníbal de Peña
A luchar soldado valiente, que empezó la revolución, a imponer los nobles principios, que reclama la constitución.
Desgarró la noche serena, la sirena de la libertad, cual clarín que llama a la guerra, defendiendo la Patria inmortal.
Como hermanos de Duarte luchemos, que ya Mella en el grito encarnó, si cual Sánchez al martirio iremos, venceremos como Luperón.
No cedamos un paso, marchemos, por senderos de gloria y honor, y otra vez al traidor venceremos, y otra vez al grosero invasor.
A luchar soldado valiente... A luchar soldado valiente.

Himno a la Raza Inmortal [Catorce de Junio-1J4]




Escrito por Ángel Concepción, Leandro Guzmán y Vinicio Echavarría. Musicalización de Héctor Jiménez
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.

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