Crónica del retorno a la selva: El precio de volver a "la tribu" [EN PRIMERA PERSONA]
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El exilio voluntario y el necesario regreso
En septiembre de 1988, días después de que el administrador de la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE) aprobara mi renuncia al cargo de Gerente de Turbinas de Gas y Motores Diésel a nivel nacional, me fui del país por razones muy bien definidas: la cobardía y la mediocridad en la compañía eléctrica, los gobiernos de Balaguer, el motoconcho, el tigueraje, el desorden, la arrabalización, la corrupción y la impunidad, entre otras causas.
Por mi mente nunca pasó regresar a vivir a la República Dominicana; pero, como dice el refrán, «una cosa piensa el burro y otra el que lo apareja». Durante 37 años viví en Puerto Rico, un país en el que pude acomodarme social y profesionalmente sin problema alguno, pues se desenvuelve sin las aberraciones que he señalado.
La venda de las estadías cortas
En esos 37 años vine al país unas 300 veces, pero lo hacía por estadías muy cortas (de tres o cuatro días), lo que no me permitió apreciar la selva en la que se ha convertido la República Dominicana. Aquí nada se aproxima a cómo funcionan las cosas en países con instituciones, respeto y educación (Puerto Rico, por ejemplo, para que la comparación se haga entre naciones "parecidas"). Los bancos roban públicamente, tal y como lo hacen los funcionarios, los militares, los contratistas, los medios de comunicación y cualquier patán de los que llegan al Congreso o a las alcaldías.
La cotidianidad del desorden: sálvese quien pueda
El infierno del tránsito y la pérdida del civismo
Del tránsito ni hablar: es lo peor. Cuando decido salir del estacionamiento para desplazarme a algún lugar, aun habiéndome persignado —costumbre de mi niñez por haber estudiado en colegios católicos y episcopales, y que mantengo a pesar de ser deísta e izquierdista— y pedido por familiares, amigos y la gente buena que subsiste en este planeta a pesar de la malignidad de muchos, lo primero que sale de mi boca es un: ¡hijoeputa!, ¡azaroso!, ¡delincuente!, ¡maldito! Nadie se detiene para permitir la salida de los estacionamientos.
Vivo cerca del St. Michael's School y lo que veo a diario es horrible: nuevos ricos, carentes de educación, conduciendo como les da la gana. Llevan a sus hijos a un colegio para que se eduquen, pero este solo les sirve para exhibir una «categoría» que únicamente el dinero les otorga; porque de decencia, respeto, civismo, ética y moral: ¡nada! Es una forma de vida asqueante que se ha instalado en la selva. Conducir en este país es exponer la vida constantemente en un medio saturado por la ignorancia, la mediocridad, la falta de autoridad, el desgobierno y cuanta descalificación se pueda acreditar a este conglomerado de animales «incerebrales».
Las excentricidades de una sociedad descompuesta
Fumar tabaco —algo que antes era exclusivo del campesinado y que ahora se fomenta en "clubes exclusivos"—, usar choferes —ejercicio propio de una sociedad de "tullíos" (en mis 37 años en Puerto Rico nunca vi, siquiera a un millonario, apelar a esta ridícula "aristocrática")—, vivir en competencia —práctica perniciosa y degradante producto del escalamiento de capas sociales "a como dé lugar"— y tener una "yipeta" —guagua en cualquier otro lugar, pero que en RD representa el non plus ultra de los orgasmos—, entre otras excentricidades, son hábitos que se han vuelto rutinarios en esta sociedad descompuesta.
Para concluir este preámbulo y abordar el tema que me he propuesto —que versará sobre un solo tópico de los interminables descarríos de esta selva, pues agregar otros sería una tarea titánica digna de un libro—, debo decir que, al regresar, cometí un gran error. Empero, agradezco a Dios por poder disfrutar de mi hija, de mi familia y de los amigos de la infancia; porque los que se hacen con posterioridad —nativos de esta tribu— «cojean de la pata» de la dignidad, de la coherencia, de la responsabilidad y de la integridad.
Como dijera Bertolt Brecht: «Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles». Pero los imprescindibles son pocos. La selva le ha roído el alma a los que ahora tienen billeteras.
El engaño institucionalizado: caso del sector bancario
Anatomía de un abuso financiero
Al llegar al país, a principios de 2025, solicité un préstamo de RD$1,454,138.00 al Banco Popular Dominicano para comprar un vehículo, el cual sería saldado en 60 meses a una tasa de interés del 15.35 %.
Según la tabla de amortización universal para el cálculo de cuotas: Pagos mensuales = (M*T)/(1-(1+T)^-n) [PMT(0.1535/12,60,-1454138)], yo tendría que pagar RD$34,861.57, no RD$35,192.96 como estableció el Banco Popular (cantidad que he pagado durante 14 meses). Mensualmente hay una diferencia de RD$331.39, cantidad que, proyectada a 60 meses, se eleva a RD$19,883.40.El impacto macro de la anomalía
Si asumimos medio millón de dominicanos con préstamos similares, la cifra sube a RD$9,941,700,000.00 cada 5 años (RD$1,988,340,000.00 cada año). No es de extrañar, entonces, el descaro de los bancos cuando los primeros meses de cada año publican el incremento de sus activos, celebrándolo con orgullo en detrimento de los ciudadanos comunes y corrientes. Ante esta situación, presenté una reclamación en ProUsuario, dependencia de la Superintendencia de Bancos, la cual fue aprobada hace exactamente un mes. Al día de hoy, el Banco Popular no ha implementado la resolución.
La trampa matemática del "Pagaré 0KM"
Por otro lado, al analizar el segundo párrafo del documento que el banco llama "PAGARÉ 0KM (SIN SEGURO)", se expresa lo que sigue: «A partir del desembolso se producirán intereses calculados sobre saldos insolutos mensuales a ser pagados por el deudor. Los intereses se calcularán sobre el capital por la tasa de interés, en base a (1) año de trescientos sesenta (360) días y el resultado se multiplicará por los días calendario (365). Es decir: i=(capital x (tasa de interés porcentual/360) x días calendario 365 (sic) (...)» [copia fiel, NH].
Aquí observamos la extraordinaria genialidad del capitalismo salvaje. Partiendo de esa fórmula institucionalizada:
I = Capital x (Tasa de Interés Porcentual/360) x Días Calendario (365), y usando los números de mi préstamo, terminaré pagando:
RD$1,454,138.00 x (0.1535 /360) x 365 = RD$226,310.32
En cambio, si se utilizara la fórmula exacta y justa [I = Capital x (Tasa de Interés Porcentual/365) x Días Calendario (365)], acabaría pagando: RD$1,454,138.00 x (0.1535 /365) x 365 = RD$223,210.18, o sea, RD$3,100.14 menos por préstamo. Multiplicado de nuevo por el estimado de medio millón de usuarios en condiciones similares, el sistema se agencia la astronómica cifra de RD$1,550,070,000.00 cada 5 años (RD$310,014,000.00 anuales).
El sistema que devora al ciudadano
Este proceder no es exclusivo del Banco Popular Dominicano; es el mismo engranaje de otros bancos locales e internacionales que operan bajo el capitalismo feroz (paradójicamente, ni en Puerto Rico ni en Estados Unidos vivimos ese despropósito). En nuestro caso, la responsabilidad recae directamente sobre los perversos gobiernos que nos hemos dado en los últimos 60 años. Administraciones diseñadas para favorecer exclusivamente a las clases oligárquicas y burguesas, estructuras de poder a las que el ciudadano común y corriente, simplemente, les importa un bledo.
Regresar ha sido el choque frontal contra una realidad caricaturesca, donde la viveza criolla y el abuso financiero se disfrazan de progreso, recordándome a diario que, aunque se deje la selva, ella siempre encuentra la forma de cobrar el peaje por volver.
Nuestro primer escrito desde República Dominicana en poco más de 36 años"... Regreso a la selva [6/27/2025] |
Ing. Nemen Hazim Bassa
Santo Domingo, República Dominicana
20 de mayo de 2026

