«Me puse al lado de los indios y me derrotaron. Me puse al lado de los negros y me derrotaron. Me puse al lado de los campesinos y me derrotaron. Me puse al lado de los obreros y me derrotaron. Pero nunca me puse al lado de los que me vencieron. ¡Esa es mi victoria!» [Darcy Ribeiro, intelectual y político brasileño]

14 de noviembre de 2016

Jamás cambiará EE. UU. su forma de escoger al presidente

Hillary Clinton todavía puede ser favorecida. Habría que “convencer”, por la vía y los métodos “que sean necesarios”, a por lo menos 38 compromisarios (22 si Trump “pierde” Michigan). De “esta forma” Hillary Clinton alcanzaría los 270 votos que el sistema de votación requiere para seleccionar al presidente de una nación desprovista de nombre real y que se hace llamar Estados Unidos


Las personas que están protestando en las calles norteamericanas por el resultado de las últimas elecciones no habían nacido o son las mismas cuyas edades no habían alcanzado los 15 años cuando George W. Busch salió electo presidente con 271 votos electorales contra 266 de Al Gore, quien había sido favorecido por 543,895 votos populares más de los que había obtenido el candidato del Partido Republicano.

En un país en el que la mayoría de sus ciudadanos sólo lee novelas policíacas, ficción, historias de amor, panfletos de auto superación y textos de cómo hacer fortuna, es de esperarse que una proporción muy alta de los que cuentan 30 años o menos no conozca a cabalidad el funcionamiento del sistema electoral ni haya asimilado los resultados de las elecciones del año 2000, y mucho menos de las que acontecieron en décadas anteriores. Estas son las personas que hoy objetan la elección de Donald Trump, aupadas por los esposos Clinton mediante arengas “encriptadas” o solapados mensajes encubiertos en los colores de sus vestimentas.