«Me puse al lado de los indios y me derrotaron. Me puse al lado de los negros y me derrotaron. Me puse al lado de los campesinos y me derrotaron. Me puse al lado de los obreros y me derrotaron. Pero nunca me puse al lado de los que me vencieron. ¡Esa es mi victoria!» [Darcy Ribeiro, intelectual y político brasileño]

21 de marzo de 2013

¡Somos los mejores!

"¡Somos los mejores!": chovinismo boricua. La humildad ha desaparecido del pueblo puertorriqueño; unos pocos oligarcas y burgueses viven mintiéndole todos los días, sobre todo aquellos que controlan los medios de comunicación y los mediocres que sólo saben fomentar un narcisismo netamente perjudicial a la sociedad


e ha creado un debate acerca de esta primera página del periódico Primera Hora -que difiere muy poco de la que ayer trajo el Nuevo Día-... y el problema está más allá del enfoque que se le ha dado.

La cuestión no es la rivalidad; es la construcción de una sociedad chauvinista.

¿Qué se persigue con un titular así? Continuar traumatizando la sociedad puertorriqueña. Decirle a los niños "¡SOMOS LOS MEJORES!", habiendo quedado en la segunda posición (con tres derrotas ante el equipo dominicano, ¡que es el EQUIPO CAMPEÓN!), es una vulgar mentira, producto de mentes deformadas que no han aprendido a fomentar la competencia, a la que se acude a perder y ganar. Los equipos a los que se enfrenta Puerto Rico no son mancos; incluso, en el evento mundial que acaba de finalizar, era un equipo inferior comparado con República Dominicana, Venezuela y Estados Unidos.

Ganamos. Ganó República Dominicana... ganó quien tenía que ganar. ¿Por qué? Porque el béisbol para los dominicanos es comida... es salchichón y plátano. El béisbol es el corazón de la patria.

3 de marzo de 2013

¿Por qué 40 años después?

Ni héroes, ni mártires, ni próceres escapan a la furia de la deformación social. ¿Por qué el señor Gautreaux Piñeiro -que estuvo siempre al lado de los dos más grandes líderes políticos que ha tenido el país-, cuarenta años después, acude a la mentira?


“Francis vendrá algún día y lo hará de madrugada, y si no estamos preparados para cuando eso ocurra, nos matarán. Así que ponte a preparar un plan de contingencia para que el doctor Peña Gómez y yo podamos entrar en la clandestinidad cuando sea preciso”, le diría Juan Bosch a Antonio Abreu Flores (Toñito), secretario de Organización del PRD para los primeros años de la década de los setenta, por información previa que le había suministrado Eberto (o Heberto) Lalane José [Eberto, según Hamlet Hermann; Heberto según Miguel Franjul y Claudio Caamaño (Sergio, nombre de guerrillero)], quien pasaría a ser, para la expedición de 1973, el hombre de confianza del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó (Román, nombre de guerrillero).

La información le había sido suministrada al profesor Juan Bosch, durante su estadía en Europa, en julio de 1968, por Lalane José (Eugenio, nombre de guerrillero), en tarea que le había sido encomendada por el propio Caamaño, por lo que transcurrieron cerca de cinco años para que se materializara la expedición de Caracoles, como llama el pueblo dominicano a la guerrilla que ingresó al país durante los primeros días del mes de febrero de 1973.