La sombra de un nuevo Trujillo: radiografía de la descomposición social en la República Dominicana
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Las raíces históricas del atraso dominicano
En artículos que publicamos en nuestro blog, el 17 de marzo de 1995 y el 19 de noviembre de 2010, completamente elaborados bajo el boschismo, decíamos, adaptados al momento, más o menos lo que sigue:
Rafael Trujillo (totalitario, xenófobo, autócrata, mesiánico, genocida y desvalijador que gobernó bajo una férrea dictadura)«El atraso de la República Dominicana tiene sus raíces en la arritmia histórica de mediados del siglo XVI, producto del descenso en el ordenamiento social de la oligarquía esclavista al nivel hatero, y en los más de 350 años de vida precapitalista que transcurrieron entre comienzos del siglo XVI y finales del siglo XIX. La burguesía comenzó a tener cierto grado de desarrollo a mediados del siglo XX —con la dictadura de Rafael Trujillo—, reflejando un atraso enorme en la evolución natural de la sociedad y, en consecuencia, una seria deformación entre sus integrantes. Los intensos años de vida precapitalista sirvieron solo para engendrar una pequeña burguesía deforme y sin la base de sustentación necesaria que diera vida propia a cada capa.
«El dominicano ha institucionalizado la ignorancia, la mediocridad, el desorden, la inmoralidad, la indisciplina, la corrupción y la impunidad, entre muchos otros vicios, como patrones normales de comportamiento. Su conducta está regida por el afán desmedido de escalar socialmente, haciendo cuanto esté a su alcance para lograr los lujos o formas de convivencia atípicos en una sociedad atrasada. Como resultado, se consolida una perniciosa inversión de los valores éticos, morales, culturales y sociales que priman en aquellas sociedades en las que la historia ha observado un comportamiento natural o de enmiendas reivindicativas que aseguran desempeños normales de los entes que las componen.
«Mientras a nivel mundial se colectiviza la transportación pública, en la República Dominicana se individualiza, dando lugar a un caos mayúsculo que no ha dejado otra opción, para su solución, que no sea el uso inapelable del aparato represivo del Estado (reformulado, no con la perversidad que adorna a la mayoría de sus integrantes). De igual manera funciona la economía: bajo el fortalecimiento del ejercicio unipersonal (vendedores ambulantes de maíz, fritura, coco, cables de celulares, "frío-frío", agua en bolsita, guineos, etc., o talleres de reparación de autos, lavadoras, estufas y hasta de cilindros de gas, entre otras labores arrabalizadoras y fuera de todo control institucional). Ambas actividades, informales ("a como dé lugar"), han creado un clima de inseguridad vial y de insalubridad que ocasiona diariamente la muerte de una decena de personas.
«Cuando el pequeño burgués de las capas bajas adopta una posición ideológica, la alimenta con sentimientos y emociones que lo empujan a destacarse socialmente; solo le interesa darse a conocer... ¡Y nada más! Esas capas se nutren del indocto campesino que llega a la ciudad; de ellas sale el guardia, el policía y, como era de esperarse, el activista político, ese que vota convirtiendo ese acto en una inversión, que está convencido de que el voto que emitió fue el que hizo presidente de la República a su candidato (y que este también lo cree, por lo que espera una "retribución material" a cambio).
«El bajo pequeño burgués hace lo impensable para subir en la escala social: miente, roba, inventa chismes, mata, traiciona; a su madre critica si le da la espalda; se cree amigo personal de militares y funcionarios que no conoce; "sabe de todo", calumnia, fabula; repite lo que oye y lee sin constatarlo y su alma vende, al diablo de ser necesario, por la obtención y exhibición de bienes materiales. De él se puede esperar cualquier atrocidad sin importar la magnitud de la misma; es responsable —por los millones de iguales— de la sociedad que existe y ha existido siempre en la República Dominicana; de los interminables gobiernos de Pedro Santana, Buenaventura Báez, Ulises Heureaux, Rafael Trujillo, Joaquín Balaguer, Leonel Fernández y —parece que, por el trabajo sucio que realiza, en un futuro no muy lejano— algún otro Trujillo».
Vigencia del diagnóstico: descomposición actual
¿Para qué todo ese preámbulo, incluso plasmado en escritos anteriores? Porque hoy se hace más real que nunca. La República Dominicana ha alcanzado tal nivel de descomposición como sociedad —en todas las áreas y todos los niveles— que, como finaliza la última cita, por el trabajo sucio que realizan los pequeños burgueses (tan descomunal es la degradación social que esta capa social ha alcanzado que no es exclusiva per se de sus propios integrantes: el comportamiento aberrante, sin moral, sin ética y corrupto, entre otros desvíos, ha abrazado a las clases sociales más altas: alta pequeña burguesía, burguesía y oligarquía), en un futuro no muy lejano (muy pronto, ¡ya!) se enquistará en el poder «otro Trujillo».
El espejo de la historia
Rafael Trujillo (por Juan Bosch)
Bosch describe, en «Póker de espanto en el Caribe», lo que exponemos a continuación (corchetes de NH):
Póker de espanto en el Caribe: ensayo sociopolítico e histórico fundamental escrito por el intelectual, literato y expresidente dominicano Juan Bosch en 1955 durante su exilio en Santiago de Chile
Rafael Trujillo procedía de una familia de origen humilde [con pocos recursos económicos: de la baja pequeña burguesía propiamente dicha o de la capa media], sin abolengo ni vínculos con la élite [una élite en apariencia, pues económicamente el país exhibía miseria por todas partes; solo hay que analizar las casas en las que vivían "los privilegiados"]. Sin prestigio social de ningún tipo, Trujillo se valió de la fuerza militar impuesta por la Guardia Nacional [creada por el yanqui invasor durante la ocupación militar que duró de 1916 a 1924] para someter no solo al pueblo llano, sino también para humillar y doblegar a las clases que conformaban la «sociedad de primera». El complejo psicológico de inferioridad y las ansias de revancha frente al rechazo de esa élite alimentaron la naturaleza implacable y vengativa de su tiranía. En la década de 1920, la familia Trujillo era considerada socialmente «de segunda»; el resentimiento de clase derivado de este origen humilde y marginal de los Trujillo alimentó más tarde el deseo obsesivo del dictador por acumular riquezas, controlar los negocios del país y someter a la élite.
¿Cómo gobernó Trujillo?
Con totalitarismo (lo controló todo); autocracia absoluta (el poder político y legal emanaba de su voluntad); monopolio estatal-familiar (la economía no era más que una empresa privada de la familia Trujillo); megalomanía (solo hay que ver los títulos: «Benefactor de la Patria» y «Padre de la Patria Nueva». A la capital la llamó «Ciudad Trujillo» y a la montaña más alta «Pico Trujillo»); mesianismo (por imposición, había que colocar en las casas el letrero: «En este hogar Trujillo es el jefe...»); clientelismo y adulación (todo empleo público o ascenso social requería de lealtad absoluta y de la alabanza pública); terrorismo de Estado (uso de la violencia, la tortura y el asesinato para mantener el control total de la población); policía política [el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) personificó la más completa y aterradora red de espionaje y delación]; despotismo sangriento (ejecutó la «Masacre del Perejil» en 1937 contra la población haitiana y el asesinato de las hermanas Mirabal en 1960).
Vidas paralelas en diferentes épocas
Una definición para «vidas paralelas en diferentes épocas» consiste en la creencia de que el alma o la conciencia experimenta varias encarnaciones o existencias al mismo tiempo, pero en momentos históricos distintos. Tenemos un ejemplo que, por la fidelidad a la definición, deslumbra: el de las vidas paralelas entre Adolf Hitler (político y militar que ejerció una dictadura en Alemania desde 1933 hasta su muerte en 1945, desató la Segunda Guerra Mundial y perpetró un genocidio contra varias etnias) y Donald Trump (figura asociada a discursos de extrema derecha, xenofobia, control global, y a punto de desatar la tercera y última guerra mundial). Otro ejemplo se vislumbra en un país que queda en el mismo trayecto del sol: el de las vidas paralelas entre Rafael Trujillo (totalitario, xenófobo, autócrata, mesiánico, genocida y desvalijador que gobernó bajo una férrea dictadura) y cualquier fiel exponente del tigueraje; de la dañina, corsaria, perniciosa, corrompida, depravada, envilecida, amoral, alienada, fanatizada y prejuiciosa baja pequeña burguesía dominicana.
¿Comprende, Magino?
Ing. Nemen Hazim BassaVínculos:
La traición en todos los acontecimientos de importancia en República Dominicana... [11/8/2019]
La dominicana, una sociedad sin redentores... [6/10/2018]
Santo Domingo, República Dominicana
8 de septiembre de 2026
Una definición para «vidas paralelas en diferentes épocas» consiste en la creencia de que el alma o la conciencia experimenta varias encarnaciones o existencias al mismo tiempo, pero en momentos históricos distintos. Tenemos un ejemplo que, por la fidelidad a la definición, deslumbra: el de las vidas paralelas entre Adolf Hitler y Donald Trump... |


