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La República de la Selva - Radiografía de la impunidad y la descomposición social [ I ]

La revelación del perfil del agresor, conocido por los archivos policiales debido a su rampante dedicación al crimen, ha encendido una legítima alarma en el seno de la parte sana de la sociedad dominicana —subyugada de manera sistemática por la transgresión constante de la ley a manos del tigueraje que permea la cotidianidad—, que se formula una pregunta inaplazable: ¿cómo es posible que un individuo con un prontuario de esta naturaleza continúe circulando con total impunidad por las calles del país?

Esta foto refleja la sociedad de la jungla. El delincuente, con un historial delictivo que aterra, es mostrado de espaldas por una policía desentendida y una prensa anodina...

La anomia cotidiana: Radiografía de un país donde nada funciona

Durante la madrugada del sábado 12 de septiembre, en el sector Serrallés de Santo Domingo, el joven Gustavo Adolfo III Mejía-Ricart Risk, de 23 años, fue brutalmente agredido con múltiples estocadas por Johnny González, de 41 años. Este hecho, calificado preliminarmente como un intento de asalto al azar, conmocionó a la opinión pública. El agresor, poseedor de un amplio historial delictivo que incluye múltiples registros por robo, posesión y tráfico de sustancias controladas, y tentativa de homicidio, fue capturado días más tarde y sometido a una medida de coerción de tres meses de prisión preventiva.

Más allá de la tragedia individual, la magnitud de esta agresión perpetrada por un reincidente consuetudinario —quien jamás debió transitar libremente por las calles dominicanas— nos obliga a inaugurar una serie de ensayos dedicada a examinar una premisa ineludible: la transformación de la patria de Duarte, Sánchez, Mella, Luperón, Caamaño, Fernández Domínguez, El Moreno, Amín, Otto, Amaury, Hamlet y Orlando, entre muchos otros grandes revolucionarios que ofrendaron sus vidas por un mejor país, en una auténtica selva institucional y social.

La interrogante nacional: ¿Por qué circulan los depredadores?

La revelación del perfil del agresor, conocido por los archivos policiales debido a su renuencia a abandonar la actividad delictiva a pesar de múltiples detenciones, ha encendido una legítima alarma en el seno de la parte sana de la sociedad dominicana —subyugada de manera sistemática por la transgresión constante de la ley a manos de una cultura del tigueraje que permea la cotidianidad—, que se formula una pregunta inaplazable: ¿cómo es posible que un individuo con un prontuario de esta naturaleza continúe circulando con total impunidad por las calles del país?

La respuesta nos remite inevitablemente al colapso de los mecanismos de control social y a la ineficacia de un sistema de justicia que frecuentemente actúa de manera reactiva y tardía, fallando en su deber fundamental de salvaguardar el orden público y la seguridad ciudadana.

Foto tomada de #ElPaísTN que refleja la cruda realidad de La Selva. Como bien reza la misma: a lo Bonnie -no Bonny- y Clyde (Bonnie Parker y Clyde Barrow: famosa pareja de delincuentes y fugitivos estadounidenses que operaron durante la Gran Depresión). La audiencia de medida de coerción contra el consuetudinario criminal fue aplazada por petición del propio acusado (¡INCREÍBLE!), quien argumentó que "su esposa saldría de prisión ese mismo día y le ayudaría a gestionar los fondos para su defensa legal" (¡INVEROSÍMIL!)

La paradoja de la selva: El orden natural frente al caos

Resulta paradójico apelar a la metáfora de la selva para describir nuestra realidad social, pues, en la naturaleza, los ecosistemas operan bajo estrictas leyes de equilibrio. En la selva natural, los organismos conviven en un estado de competencia regulada por la densidad y la especialización estratificada; los animales ocupan nichos específicos para evitar la aniquilación mutua y dependen de una red de interdependencia de cooperación (o mutua), como la polinización o la dispersión de semillas, donde la supervivencia está intrínsecamente ligada al orden ecológico.

Por el contrario, en la selva dominicana contemporánea impera la anomia. Las normas existen en el papel, pero carecen de vigencia fáctica; cada actor social opera bajo la premisa de la conveniencia individual. Como bien apuntara en su momento Fafa Taveras —otro gran revolucionario— en su llamado a Refundar la República..., el tejido institucional y ético del Estado se encuentra secuestrado por el autoritarismo, la mediocridad, el clientelismo y todo género de prácticas antidemocráticas que erosionan las bases de una convivencia pacífica, íntegra y civilizada.

El ciclo vicioso de la mediocridad y el efecto dominó

El colapso de la seguridad no es un fenómeno aislado; es el resultado terminal de un ciclo de reproducción cultural defectuoso. Este proceso se gesta desde las bases: un entorno familiar marcado por carencias materiales y afectivas; un sistema educativo formal debilitado por la incompetencia y la falta de compromiso docente; y una aspiración colectiva distorsionada donde el éxito se mide por la acumulación material a cualquier costo, independientemente de la ética. Este círculo vicioso impregna el ejercicio profesional —ya sea en la abogacía, la judicatura, la ingeniería o la medicina— con una mentalidad de urgencia y precariedad cognitiva. El resultado es la consolidación de un sistema social que, en amplios sectores, simboliza la mediocridad, el arribismo, la erosión del mérito y la bancarrota moral en el ejercicio del día a día.

Nemen Hazim Bassa
República Dominicana
23 de septiembre de 2026

En la selva dominicana impera la anomia. Las normas existen en el papel, pero carecen de vigencia fáctica; cada actor social opera bajo la premisa de la conveniencia individual. Como bien apuntara Fafa Taveras en su llamado a una profunda refundación republicana, el tejido institucional y moral del Estado se encuentra secuestrado por depredadores que erosionan las bases de la convivencia pacífica...
La falacia de la democracia

Mientras el voto del intelecto tenga el mismo peso que el de la ignorancia, la democracia no será más que un instrumento falaz al servicio del capitalismo, destinada a acrecentar la riqueza de oligarcas y burgueses, y a perpetuar a la mayoria de la población mundial en la indigencia cognitiva y material. Bajo esta farsa, y con los grandes consorcios mediáticos confabulando en su infame labor de desinformar, las mayorías quedan condenadas a subsistir bajo la mentira impuesta por las minorias.
Ing. Nemen Hazim Bassa
12 de febrero de 1997
San Juan, Puerto Rico

Himno Nacional Dominicano




Letra de Emilio Prud'Homme y música de José Reyes
Quisqueyanos valientes, alcemos, nuestro canto con viva emoción, y del mundo a la faz ostentemos nuestro invicto, glorioso pendón.
¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte, a la guerra a morir se lanzó, cuando en bélico reto de muerte sus cadenas de esclavo rompió.
Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril,
Más Quisqueya la indómita y brava siempre altiva la frente alzará; que si fuere mil veces esclava otras tantas ser libre sabrá.
Que si dolo y ardid la expusieron de un intruso señor al desdén, Las Carreras! Beller!… campos fueron que cubiertos de gloria se ven.
que en la cima de heroico baluarte de los libres el verbo encarnó, donde el genio de Sánchez y Duarte a ser libre o morir enseñó.
Y si pudo inconsulto caudillo de esas glorias el brillo empañar, de la guerra se vió en Capotillo la bandera de fuego ondear.
Y el incendio que atónito deja de Castilla al soberbio león, de las playas gloriosas le aleja donde flota el cruzado pendón.
Compatriotas, mostremos erguida nuestra frente, orgullosos de hoy más; que Quisqueya será destruida pero sierva de nuevo, jamás!
Que es santuario de amor cada pecho do la patria se siente vivir; y es su escudo invencible, el derecho; y es su lema: ser libre o morir.
¡Libertad! que aún se yergue serena la Victoria en su carro triunfal, y el clarín de la guerra aún resuena pregonando su gloria inmortal
¡Libertad! Que los ecos se agiten mientras llenos de noble ansiedad nuestros campos de gloria repiten Libertad! Libertad! Libertad!

Himno a la Revolución de Abril de 1965




Letra y Música de Aníbal de Peña
A luchar soldado valiente, que empezó la revolución, a imponer los nobles principios, que reclama la constitución.
Desgarró la noche serena, la sirena de la libertad, cual clarín que llama a la guerra, defendiendo la Patria inmortal.
Como hermanos de Duarte luchemos, que ya Mella en el grito encarnó, si cual Sánchez al martirio iremos, venceremos como Luperón.
No cedamos un paso, marchemos, por senderos de gloria y honor, y otra vez al traidor venceremos, y otra vez al grosero invasor.
A luchar soldado valiente... A luchar soldado valiente.

Himno a la Raza Inmortal [Catorce de Junio-1J4]




Escrito por Ángel Concepción, Leandro Guzmán y Vinicio Echavarría. Musicalización de Héctor Jiménez
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.

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