II.- Los "izquierderechizados" que indujeron el vulgar secuestro de Nicolás Maduro: Gabriel Boric, Pepe Mujica, Rubén Blades (actual Pedro Navaja y rémora del "tiburón")...
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¿Qué hizo Gabriel Boric?
Este prototipo de la "Nueva Izquierda Derechizada" tenía ensayado su rol de verdugo frente al resultado electoral venezolano. Apenas minutos después de proclamarse el triunfo de Maduro, expresaría, con carácter de urgencia, para exhibirse ante EE. UU. (o para realizar su ignominiosa tarea de agente de la CIA): «Chile no reconoce este falso triunfo autoproclamado de Maduro. Estamos frente a una dictadura que falsea elecciones...».
Su gestión representó una ruptura abierta con el socialismo chileno de Salvador Allende, al mutar desde un discurso estudiantil rebelde de la pequeña burguesía hacia la administración complaciente del modelo neoliberal implantado por la dictadura y mantenido por los gobiernos derechistas y pseudoizquierdistas. Abandonó la promesa de transformaciones estructurales para pactar con la derecha, al tiempo que recurrió a la represión, la militarización y el fortalecimiento de Carabineros, traicionando las luchas populares.
Al alinearse con la política exterior de Washington y Bruselas, Gabriel Boric rompió con el principio histórico de no injerencia y autodeterminación de los pueblos; al deslegitimar las instituciones venezolanas tras el triunfo de Nicolás Maduro, estrechar lazos con sectores de la derecha continental y posicionarse junto al gobierno ucraniano, saboteó la integración soberana de América Latina y utilizó la retórica de los Derechos Humanos para enmascarar su papel en la desarticulación de las alternativas progresistas en la región.
¿Qué hizo Pepe Mujica?
La trayectoria de José "Pepe" Mujica representa, para sectores de la izquierda radical, la conversión de la lucha armada en una socialdemocracia dócil y administradora del capital, distanciada del proyecto de transformación profunda que encarnó la izquierda histórica regional. Pese a su origen en el movimiento Tupamaro, su paso por el gobierno uruguayo optó por mantener intacta la estructura macroeconómica neoliberal, priorizar el consenso con las élites financieras y profundizar el modelo agroexportador y extractivista, convirtiendo su figura pública en un producto mediático global que promovió la resignación y el reformismo progresista frente al sistema dominante.
El papel de guerrillero pareció concedérsele con carácter de exclusividad. Se romantiza su pasado armado porque derivó en una gestión funcional al capitalismo, mientras se condena éticamente a quienes rehúsan capitular ante las exigencias del orden internacional. Mujica terminó actuando como una voz deslegitimadora de los procesos populares soberanos en la región, en particular al cuestionar al gobierno de Nicolás Maduro y alejarse del bloque antiimperialista tradicional.
Al adoptar la retórica de la institucionalidad sobre Venezuela y desmarcarse de las experiencias de resistencia frente a las presiones internacionales, Pepe Mujica pasó a convertirse en un símbolo de capitulación ideológica, donde el pragmatismo político sustituyó a la solidaridad de clase y al compromiso con la autodeterminación de los pueblos.
¿Qué hizo Rubén Blades (actual Pedro Navaja y rémora del "tiburón")?
La metamorfosis de Rubén Blades sintetiza la cooptación del intelectual caribeño. De inmortalizar a Pedro Navaja y denunciar al imperialismo en Tiburón, terminó convertido en rémora de ese mismo escualo, utilizando su capital cultural para deslegitimar los procesos populares de la región y fungir como altavoz de la democracia liberal de Washington. Solo faltó que inmortalizara —desde su alevosa posición— el triunfo de Maduro con una canción que emulara a Tiburón [«Si lo ven que viene, palo al tiburón; pa' que no se coma nuestra hermana y salvador. Si lo ven que viene, palo al tiburón; y luego trabajar en la reconstrucción»].
Convertido en el "Pedro Navaja" de la intelectualidad latinoamericana, Blades traicionó el espíritu antiimperialista de sus letras para convertirse en cómplice del tiburón que antes combatía. Su rol actual consiste en desacreditar las alternativas soberanas de América Latina, disfrazando de autoridad moral su abierta capitulación ante el orden geopolítico dominante.
A Rubén Blades pareció concedérsele la licencia de lucrar con la memoria de la lucha popular caribeña mientras su práctica política se plegaba a la agenda de las élites. La voz que antaño denunció la injerencia imperial terminó sumándose a la quinta columna empeñada en guillotinar a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores.
La capitulación ideológica y el veredicto de la historia
Las actuaciones de Gustavo Petro, Lula da Silva, Gabriel Boric, Pepe Mujica y Rubén Blades sintetizan la deriva de una izquierda estructural e histórica y una intelectualidad domesticada que terminaron operando como eslabones claves de los desafueros en los que incurre el imperialismo yanqui. Al distanciar su discurso de la solidaridad regional, convalidar la narrativa de Washington y dar la espalda a la soberanía venezolana, estas cinco figuras terminaron justificando la persecución y el encierro de Nicolás Maduro y Cilia Flores en territorio estadounidense. Su repliegue ideológico demuestra que el clisé de la democracia liberal sustituyó al principio antiimperialista de autodeterminación de los pueblos. La postura adoptada ante la crisis venezolana quedará registrada por la historia crítica como un acto de capitulación, donde la complacencia hacia las élites internacionales pesó más que el compromiso con las alternativas progresistas.
Ing. Nemen Hazim BassaVínculos:
Santo Domingo, República Dominicana
12 de octubre de 2026
Pareció concedérsele —a Gabriel Boric, Pepe Mujica y Rubén Blades— la licencia de lucrar con la memoria de la lucha popular mientras sus prácticas políticas se plegaban a la agenda de las élites. Las voces que antaño denunciaron la injerencia imperial terminaron sumándose a la quinta columna empeñada en decapitar a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia... |


