Completo.- Los "izquierderechizados" que indujeron el vulgar secuestro de Nicolás Maduro: Gustavo Petro, Lula da Silva, Gabriel Boric, Pepe Mujica, Rubén Blades (actual Pedro Navaja y rémora del "tiburón")...
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Cuando el interés pesa más que la lealtad: cinco antiguos aliados («izquierderechizados») sellan un pacto de traición, mientras Maduro y Cilia permanecen encerrados en una cárcel de Nueva York tras ser vilmente secuestrados por el poderío militar estadounidense, con la complicidad de quienes influyeron de manera decisiva en tan ignominiosa acción. En política —sobre todo cuando se exige determinación y coherencia ideológica— no existen amistades eternas, solo intereses permanentes. La imagen retrata la traición en su estado más puro...
Los "izquierderechizados" que indujeron el vulgar secuestro de Nicolás Maduro: Gustavo Petro, Lula da Silva, Gabriel Boric, Pepe Mujica, Rubén Blades (hoy rémora del "tiburón")...
Informes sobre Venezuela y voto electrónico: entre las acusaciones de Trump y la falta de pruebas
La administración de Donald Trump publicó una serie de documentos de inteligencia elaborados entre 2004 y 2020 que analizan las supuestas capacidades de Venezuela para manipular sistemas de voto electrónico. Tras la divulgación, Trump afirmó que los archivos demostraban que el gobierno venezolano había desarrollado tecnología para interferir en procesos electorales y señaló que esta información había sido ignorada durante años por organismos de Estados Unidos.
Los informes, agrupados bajo el título «Resumen de informes de inteligencia seleccionados de 2004 a 2020 sobre las capacidades de Venezuela para manipular el voto electrónico», incluyen evaluaciones relacionadas con los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, así como referencias a posibles intentos de influencia extranjera en elecciones fuera de Venezuela, incluido Estados Unidos. Sin embargo, los documentos recogen reportes de inteligencia, sospechas y análisis de posibles escenarios, sin presentar pruebas concluyentes de que Venezuela haya manipulado resultados electorales estadounidenses o alterado los resultados de sus propias elecciones.
¿Qué hizo Gustavo Petro?
Después de haber construido una relación política con Maduro —ambos gobiernos restablecieron relaciones diplomáticas y comerciales; Venezuela se ocupó en desempeñar un papel importante en los diálogos de paz colombianos—, Petro lo traicionaría al desconocer su proclamación electoral: exigió la publicación de las actas desglosadas [lo que nunca hizo al salir electos Daniel Noboa (Ecuador), Abelardo de la Espriella (en su propia Colombia), Donald Trump (Estados Unidos), José Antonio Kast (Chile), Keiko Fujimori (Perú), Nasry Asfura (Honduras)...], marcando distancia política y deslealtad dentro del marco de sus ideologías y del escenario de avasallador poder que exhibe la ignorante, anodina, expoliadora y genocida derecha.
Su posición expuso una fractura dentro de la izquierda regional. Cuestionar a Maduro en un contexto matizado por la vulgar presión estadounidense significó romper con la solidaridad entre los pocos gobiernos progresistas del área. Esta postura terminó por alinearlo con la narrativa injerencista promovida desde Washington, minando la soberanía de los pueblos del Sur y dejando desprotegida a la revolución bolivariana frente a la embestida del capital trasnacional.
En términos históricos, Petro nunca encajó ideológicamente en la izquierda tradicional: ha sido apático frente al proceso revolucionario de Cuba y, en muchas ocasiones, aunque en su juventud formó parte de la guerrilla nacionalista M-19, se ha manifestado —de manera burda y sospechosa— aliado del imperialismo yanqui. La posición que asumió frente al proceso electoral en el que triunfó Nicolás Maduro —proceso en el que la propia CIA, en unos informes, concluyó que los resultados obtenidos en las investigaciones no establecen que Venezuela haya alterado resultados electorales— lo retrata como una persona que quiebra la confianza, la lealtad o un pacto fundamental con otros, movida estrictamente por intereses mezquinos, egoístas o superficiales, careciendo de cualquier tipo de idealismo o justificación noble.
¿Qué hizo Lula da Silva?
La traición de Lula a Maduro se convirtió en el abandono político de un gobierno que históricamente formó parte del mismo campo ideológico latinoamericano, en un momento en que la solidaridad entre sus integrantes resultaba decisiva. Lula antepuso sus intereses y su relación con otros actores internacionales (léase imperialismo yanqui) a la defensa política de Maduro, al cuestionar la transparencia de las elecciones venezolanas y no respaldar incondicionalmente su proclamación como ganador. Su posición significó una ruptura de la solidaridad entre gobiernos de izquierda y una concesión a quienes buscan debilitar al proyecto bolivariano (el mismísimo imperialismo yanqui y sus lacayos de la innoble y envilecida derecha).
Siendo consecuente con su ruindad, Lula vetó la candidatura de Venezuela para unirse a los BRICS porque, según él, «Maduro no presentó los resultados oficiales de su triunfo electoral; debió presentar los resultados mesa por mesa. ¿Dónde están las actas?». La «Madre Teresa de Calcuta" exigiendo a un aliado de la izquierda lo que no le exige al enemigo de la derecha... «Cosas veredes, Sancho» (como se estipula que no lo dijo Don Quijote, asumamos que lo señaló Donald Trump, el «Don Abnegado» del momento).
Para Lula, la libertad de Maduro y su esposa Cilia Flores no es preocupación; lo importante para él es «garantizar condiciones democráticas y mejorar la vida de los venezolanos; hay que dejar que ellos resuelvan sus problemas«. Pero, cuando él estuvo preso, Maduro fue su principal defensor. Mientras uno representa la lealtad, el otro se muestra como un vil traidor.
¿Qué hizo Gabriel Boric?
Este prototipo de la "Nueva Izquierda Derechizada" tenía ensayado su rol de verdugo frente al resultado electoral venezolano. Apenas minutos después de proclamarse el triunfo de Maduro, expresaría, con carácter de urgencia, para exhibirse ante EE. UU. (o para realizar su ignominiosa tarea de agente de la CIA): «Chile no reconoce este falso triunfo autoproclamado de Maduro. Estamos frente a una dictadura que falsea elecciones...».
Su gestión representó una ruptura abierta con el socialismo chileno de Salvador Allende, al mutar desde un discurso estudiantil rebelde de la pequeña burguesía hacia la administración complaciente del modelo neoliberal implantado por la dictadura y mantenido por los gobiernos derechistas y pseudoizquierdistas. Abandonó la promesa de transformaciones estructurales para pactar con la derecha, al tiempo que recurrió a la represión, la militarización y el fortalecimiento de Carabineros, traicionando las luchas populares.
Al alinearse con la política exterior de Washington y Bruselas, Gabriel Boric rompió con el principio histórico de no injerencia y autodeterminación de los pueblos; al deslegitimar las instituciones venezolanas tras el triunfo de Nicolás Maduro, estrechar lazos con sectores de la derecha continental y posicionarse junto al gobierno ucraniano, saboteó la integración soberana de América Latina y utilizó la retórica de los Derechos Humanos para enmascarar su papel en la desarticulación de las alternativas progresistas en la región.
¿Qué hizo Pepe Mujica?
La trayectoria de José "Pepe" Mujica representa, para sectores de la izquierda radical, la conversión de la lucha armada en una socialdemocracia dócil y administradora del capital, distanciada del proyecto de transformación profunda que encarnó la izquierda histórica regional. Pese a su origen en el movimiento Tupamaro, su paso por el gobierno uruguayo optó por mantener intacta la estructura macroeconómica neoliberal, priorizar el consenso con las élites financieras y profundizar el modelo agroexportador y extractivista, convirtiendo su figura pública en un producto mediático global que promovió la resignación y el reformismo progresista frente al sistema dominante.
El papel de guerrillero pareció concedérsele con carácter de exclusividad. Se romantiza su pasado armado porque derivó en una gestión funcional al capitalismo, mientras se condena éticamente a quienes rehúsan capitular ante las exigencias del orden internacional. Mujica terminó actuando como una voz deslegitimadora de los procesos populares soberanos en la región, en particular al cuestionar al gobierno de Nicolás Maduro y alejarse del bloque antiimperialista tradicional.
Al adoptar la retórica de la institucionalidad sobre Venezuela y desmarcarse de las experiencias de resistencia frente a las presiones internacionales, Pepe Mujica pasó a convertirse en un símbolo de capitulación ideológica, donde el pragmatismo político sustituyó a la solidaridad de clase y al compromiso con la autodeterminación de los pueblos.
¿Qué hizo Rubén Blades (actual Pedro Navaja y rémora del "tiburón")?
La metamorfosis de Rubén Blades sintetiza la cooptación del intelectual caribeño. De inmortalizar a Pedro Navaja y denunciar al imperialismo en Tiburón, terminó convertido en rémora de ese mismo escualo, utilizando su capital cultural para deslegitimar los procesos populares de la región y fungir como altavoz de la democracia liberal de Washington. Solo faltó que inmortalizara —desde su alevosa posición— el triunfo de Maduro con una canción que emulara a Tiburón [«Si lo ven que viene, palo al tiburón; pa' que no se coma nuestra hermana y salvador. Si lo ven que viene, palo al tiburón; y luego trabajar en la reconstrucción»].
Convertido en el "Pedro Navaja" de la intelectualidad latinoamericana, Blades traicionó el espíritu antiimperialista de sus letras para convertirse en cómplice del tiburón que antes combatía. Su rol actual consiste en desacreditar las alternativas soberanas de América Latina, disfrazando de autoridad moral su abierta capitulación ante el orden geopolítico dominante.
A Rubén Blades pareció concedérsele la licencia de lucrar con la memoria de la lucha popular caribeña mientras su práctica política se plegaba a la agenda de las élites. La voz que antaño denunció la injerencia imperial terminó sumándose a la quinta columna empeñada en guillotinar a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores.
La capitulación ideológica y el veredicto de la historia
Las actuaciones de Gustavo Petro, Lula da Silva, Gabriel Boric, Pepe Mujica y Rubén Blades sintetizan la deriva de una izquierda estructural e histórica y una intelectualidad domesticada que terminaron operando como eslabones claves de los desafueros en los que incurre el imperialismo yanqui. Al distanciar su discurso de la solidaridad regional, convalidar la narrativa de Washington y dar la espalda a la soberanía venezolana, estas cinco figuras terminaron justificando la persecución y el encierro de Nicolás Maduro y Cilia Flores en territorio estadounidense. Su repliegue ideológico demuestra que el clisé de la democracia liberal sustituyó al principio antiimperialista de autodeterminación de los pueblos. La postura adoptada ante la crisis venezolana quedará registrada por la historia crítica como un acto de capitulación, donde la complacencia hacia las élites internacionales pesó más que el compromiso con las alternativas progresistas.
Ing. Nemen Hazim Bassa
Santo Domingo, República Dominicana
12 de octubre de 2026
Mientras Gustavo Petro, Lula da Silva, Gabriel Boric, Pepe Mujica (fallecido) y Rubén Blades actuaron al unísono en la traición, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, permanecen, con la complicidad de esos quintacolumnistas, encerrados en una cárcel de Nueva York tras ser vilmente secuestrados por el poderío militar estadounidense (que accionó bajo la orden de un desquiciado pedófilo) |





