II.- ¡No hay plata, pero hay cohetes! Las respuestas más ridículas de la derecha en el poder - Megalomanía, carpas, subordinación y cohetes espaciales...
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Delirios de poder: la derecha americana entre vasallaje, trivialidad, cohetes espaciales y promesas vacías
Detrás del discurso de eficiencia y negocios, la derecha del continente demuestra una clara incapacidad para resolver las necesidades básicas de la gente. Cuando los problemas reales superan a las promesas de campaña, la gestión del Estado se transforma en delirios de grandeza, improvisaciones y proyectos absurdos. Desde proponer cohetes para ocultar apagones hasta copiar leyes extranjeras, el mito del gobernante como gran administrador se derrumba ante la realidad.
Megalomanía y desconexión; retrato del colapso gerencial en América
Luis Abinader / Cohetes espaciales y apagones terrenales
El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, suele cobijarse tras un discurso moderado (¿sumiso?), pero la megalomanía con números inflados terminó traicionando su narrativa de eficiencia. En un arranque de optimismo desbordante, afirmó que las obras de su gestión superaban a las de 20 años de gobiernos anteriores combinados, una pirueta matemática difícil de sostener frente al estado real de la infraestructura del país.
El clímax de la desconexión llegó cuando, en medio de protestas por apagones masivos y deficiencias en los servicios públicos esenciales, el mandatario anunció entusiasmado que el país lanzaría cohetes al espacio desde una plataforma en Oviedo.
La propuesta de enviar naves a la estratosfera mientras las neveras de los ciudadanos se apagaban por falta de luz en la Tierra se convirtió en el monumento perfecto a la desconexión gerencial: una derecha que sueña con la NASA pero no puede arreglar los cables del tendido eléctrico. En esa misma línea de utopías y con un claro toque de tigueraje, Abinader llegó al extremo de ofrecer energía eléctrica a Puerto Rico y ayuda a Ecuador para combatir la pobreza «compartiendo sus modelos de protección social y seguridad alimentaria».
José Raúl Mulino / El Estado soy yo (y mis carpas)
En Panamá, José Raúl Mulino optó por un estilo autoritario y directo que confunde la firmeza institucional con el capricho personal. Su incapacidad para comprender las dinámicas de un Estado moderno y transparente quedó plasmada cuando justificó la gestión de una emergencia asegurando: "Yo compré todas las carpas que había en la ciudad capital".
La idea de que los recursos del Tesoro Nacional y las compras públicas operan como si fueran la billetera personal del presidente retrata el vacío técnico de su administración. A esto se suma su desdén por las herramientas modernas de fiscalización ciudadana, jactándose de que no tiene TikTok en el celular ni mira las críticas, una postura que confunde la soberanía presidencial con el aislamiento voluntario frente a las demandas de la población.
Keiko Fujimori / La resignación como política pública
En el Perú, Keiko Fujimori ha pretendido encarnar la herencia de la supuesta "eficiencia" de la década de los noventa. Sin embargo, su verdadera capacidad de respuesta ante las crisis quedó retratada en una sola frase durante su gira de inspección en el norte del país frente a la amenaza de inundaciones climáticas: “Ya limpiamos el río, más que eso no podemos hacer”.
La declaración se convirtió en el eslogan definitivo de la incompetencia estatal. Frente a un desastre previsible que requería grandes obras de ingeniería, canalización y planes de contingencia a largo plazo, la respuesta de la líder del Ejecutivo fue la rendición anticipada. Si la gran solución de la derecha ante una catástrofe es limpiar el cauce y cruzarse de brazos a esperar el temporal, la famosa "capacidad de gestión" no es más que una retirada administrativa.
Laura Fernández / El libreto importado y los cárteles "terroristas"
La presidenta de Costa Rica asumió el poder con la promesa de mantener el dinamismo económico y el estilo confrontativo de su antecesor, pero en materia de política exterior y seguridad decidió que el mejor camino gerencial era, simplemente, fotocopiar los manuales de Washington. En un movimiento que generó sorpresas y burlas entre los analistas internacionales, Fernández adoptó al pie de la letra la narrativa más agresiva del gobierno estadounidense y declaró formalmente a los cárteles mexicanos como "organizaciones terroristas".
La genialidad técnica de importar etiquetas bélicas ajenas, con tal de ganarse una palmadita en la espalda de la administración Trump bajo el amparo de la iniciativa "Shield of the Americas", evidenció las costuras de su planificación propia. Validar discursos extranjeros como si fueran soluciones mágicas para la seguridad nacional dejó al descubierto una preocupante falta de estrategia local: un gobierno que intenta legitimarse montando un show de mano dura con vocabulario prestado, mientras los problemas estructurales de criminalidad en los puertos y calles costarricenses exigen soluciones reales en lugar de meros guiños hacia la Casa Blanca.
Conclusión: El colapso del mito gerencial
El repaso por la gestión de la derecha americana demuestra que el mito del "presidente gerente" se sostiene únicamente en la campaña electoral. En la práctica, cuando las soluciones mágicas fallan y los problemas reales desbordan a sus administraciones, la supuesta eficiencia técnica es reemplazada por excusas poéticas, cárceles polares, cohetes espaciales y sándwiches caseros.
El panorama no puede ser más desolador: el egotismo impune de Trump, los inventos macroeconómicos de Milei, los disparates geográficos de Noboa, la insensibilidad social de Kast, la megalomanía aeroespacial de Abinader, el patrimonialismo caprichoso de Mulino, la resignación mediocre de Fujimori y el servilismo geopolítico de Fernández. Todos ellos conforman las distintas caras de una misma moneda fallida. Si los pueblos no frenan a tiempo el avance de esta derecha sucia, chabacana y mediocre, el destino inmediato no será el progreso prometido, sino el colapso institucional, la absoluta marginación de las mayorías y el triunfo definitivo del espectáculo por encima de la dignidad humana.
Fin...
Ing. Nemen Hazim Bassa
Santo Domingo, República Dominicana
28 de octubre de 2026
Si los pueblos no frenan a tiempo el avance de esta derecha sucia, chabacana y mediocre, el destino inmediato no será el progreso prometido, sino el colapso institucional, la absoluta marginación de las mayorías y el triunfo definitivo del espectáculo por encima de la dignidad humana... |



