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La República de la Selva - El circo de la impunidad y la parodia institucional [ II ]

En un caso digno de análisis por los mejores científicos que han desfilado por la historia de la humanidad, el abogado y exfuncionario Ángel Lockward afirmó que haber devuelto RD$220 millones al Ministerio Público, en el marco del Caso Calamar —proceso judicial por corrupción administrativa en la República Dominicana que involucra a exfuncionarios del gobierno de Danilo Medina—, no constituye una prueba de culpabilidad por corrupción...

Degradación de la palabra y el cinismo institucional
Continuidad en la República de la Selva

En la primera entrega abordamos la crasa deficiencia del sistema de justicia y la actuación de los responsables de poner en marcha el aparato represivo del Estado frente a la desgracia sufrida por el joven Gustavo Adolfo III Mejía-Ricart Risk, cruelmente agredido por Johnny González, delincuente de profesión que mantiene un récord escandaloso en los registros de la Policía Nacional —por varios robos, posesión y tráfico de drogas y tentativa de homicidio—, antecedentes que, sin embargo, no parecen obstaculizar su libre circulación por las calles de la República Dominicana, como si lo que exhibiera en su historial punible fuese el currículum de un genio de la medicina, la ingeniería o cualquier otra profesión.

El propósito de esta segunda entrega era abordar otra de las deficiencias de una sociedad sometida por el tigueraje. Empero, ante la monstruosa noticia que muchos medios difundieron como si se tratara de un chiste, no podemos abandonar el tema de la delincuencia —en todas sus vertientes, sobre todo aquella que involucra a políticos a quienes se ha confiado la administración de alguna de las dependencias del Estado—, ni el de la inseguridad, la impunidad y los desafueros que parecen superarse cada día en la República de la Selva.

Explicación que solo puede ser comprendida por un genio (ausente en la República de la Selva) o algún comediante de los muchos que abundan en el conglomerado que exhibe el tigueraje como paradigma...

Insólito caso el de Ángel Lockward
Cuando devolver millones se convierte en acto de fe

En un caso digno de análisis por los mejores científicos que han desfilado por la historia de la humanidad, el abogado y exfuncionario Ángel Lockward afirmó que haber devuelto RD$220 millones al Ministerio Público, en el marco del Caso Calamar —proceso judicial por corrupción administrativa en la República Dominicana que involucra a exfuncionarios del gobierno de Danilo Medina—, no constituye una prueba de culpabilidad por corrupción. El Ministerio Público lo acusa de utilizar su firma de abogados para gestionar expropiaciones fraudulentas de terrenos estatales y simular compras de créditos con el propósito de desviar fondos públicos.

Lockward entregó RD$220 millones y algunos bienes a la Procuraduría General de la República, argumentando que dichos fondos correspondían a pagos de honorarios profesionales recibidos de sus clientes. Asimismo, sostuvo que la entrega del dinero ocurrió bajo presión institucional y familiar, y afirmó que el órgano persecutor utilizó tácticas de presión contra sus parientes y allegados. En las dos terceras partes de una isla que, desde sus inicios, vivió en la miseria y que, como nación, desarrolló el hábito de lo mal hecho —hasta muy tarde, ya en el siglo XX, llegó a desarrollar un capitalismo viciado y deforme—, ¿pueden ser confiables sus palabras?

La risa como mecanismo de defensa ante el naufragio moral

El ciudadano común se pregunta, de manera ineludible y con inevitables destellos de ironía: ¿puede una persona que jamás recibió un centavo por hacer lo indebido devolver 220 millones de pesos dominicanos —¡casi 4 millones de dólares!—? En un país acostumbrado a tomarlo todo como chiste, no han faltado expresiones que, aun cuando uno no esté en esa «onda», tienden a arrancarle una sonrisa al más circunspecto: «lo harán santo de la Iglesia católica», «hazme un cuento de Caperucita Roja», «en este país cualquiera hace y dice lo que quiere», «muy cómico el muchacho», «el Santo Niño de Atocha», etcétera. Al margen de estas ocurrencias, queda una pregunta menos graciosa: ¿puede una sociedad como la dominicana atribuirse algún espacio dentro de la normalidad?

La respuesta se diluye entre la burla colectiva y la aceptación tácita de que el erario público ha sido históricamente botín de guerra para una clase política y togada que camina a sus anchas, blindada por tecnicismos procesales y por una complicidad sistémica que pulveriza cualquier atisbo de decoro.

Una cruda y satírica representación del sistema de justicia dominicano como un circo institucional. La escena captura la anomia y el absurdo descritos en el ensayo...

Cuando el absurdo institucional se instala como norma y los montos de las devoluciones de capitales presuntamente sustraídos superan la imaginación del ciudadano de a pie, la sociedad recurre al humor negro como último dique de contención psicológica. Reírse de la tragedia institucional es el síntoma inequívoco de un pueblo que ha perdido la fe en la eficacia de la ley, transformando la indignación en una mueca de resignación colectiva.

Hacia la desintegración del pacto social dominicano

Esta peligrosa anestesia social no hace más que consolidar los cimientos de la selva: un ecosistema donde el pillaje de cuello blanco y la delincuencia de calle comparten una misma raíz putrefacta, alimentadas ambas por la certeza absoluta de que las consecuencias reales son opcionales para los intocables del sistema.

Permitir que discursos caracterizados por describir situaciones absurdas, burocráticas y alienantes sobre fortunas devueltas bajo supuestas presiones familiares sustituyan la rendición de cuentas genuina equivale a firmar el acta de defunción de nuestra convivencia civilizada (en un discurso de este tipo, la lógica se distorsiona: las reglas cambian constantemente). Mientras el aparato de justicia siga negociando la gravedad del delito a cambio de recuperaciones parciales y justificaciones inverosímiles, seguiremos atrapados en este bucle de degradación donde la patria de nuestros fundadores se desmorona bajo el peso de su propia desvergüenza.

Continuará...

Ing. Nemen Hazim Bassa
República Dominicana
25 de septiembre de 2026

Cuando el absurdo institucional se instala como norma y los montos de las devoluciones de capitales presuntamente sustraídos superan la imaginación del ciudadano de a pie, la sociedad recurre al humor negro como último dique de contención psicológica. Reírse de la tragedia institucional es el síntoma inequívoco de un pueblo que ha perdido la fe en la eficacia de la ley, transformando la indignación en una mueca de resignación colectiva...
La falacia de la democracia

Mientras el voto del intelecto tenga el mismo peso que el de la ignorancia, la democracia no será más que un instrumento falaz al servicio del capitalismo, destinada a acrecentar la riqueza de oligarcas y burgueses, y a perpetuar a la mayoria de la población mundial en la indigencia cognitiva y material. Bajo esta farsa, y con los grandes consorcios mediáticos confabulando en su infame labor de desinformar, las mayorías quedan condenadas a subsistir bajo la mentira impuesta por las minorias.
Ing. Nemen Hazim Bassa
12 de febrero de 1997
San Juan, Puerto Rico

Himno Nacional Dominicano




Letra de Emilio Prud'Homme y música de José Reyes
Quisqueyanos valientes, alcemos, nuestro canto con viva emoción, y del mundo a la faz ostentemos nuestro invicto, glorioso pendón.
¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte, a la guerra a morir se lanzó, cuando en bélico reto de muerte sus cadenas de esclavo rompió.
Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril,
Más Quisqueya la indómita y brava siempre altiva la frente alzará; que si fuere mil veces esclava otras tantas ser libre sabrá.
Que si dolo y ardid la expusieron de un intruso señor al desdén, Las Carreras! Beller!… campos fueron que cubiertos de gloria se ven.
que en la cima de heroico baluarte de los libres el verbo encarnó, donde el genio de Sánchez y Duarte a ser libre o morir enseñó.
Y si pudo inconsulto caudillo de esas glorias el brillo empañar, de la guerra se vió en Capotillo la bandera de fuego ondear.
Y el incendio que atónito deja de Castilla al soberbio león, de las playas gloriosas le aleja donde flota el cruzado pendón.
Compatriotas, mostremos erguida nuestra frente, orgullosos de hoy más; que Quisqueya será destruida pero sierva de nuevo, jamás!
Que es santuario de amor cada pecho do la patria se siente vivir; y es su escudo invencible, el derecho; y es su lema: ser libre o morir.
¡Libertad! que aún se yergue serena la Victoria en su carro triunfal, y el clarín de la guerra aún resuena pregonando su gloria inmortal
¡Libertad! Que los ecos se agiten mientras llenos de noble ansiedad nuestros campos de gloria repiten Libertad! Libertad! Libertad!

Himno a la Revolución de Abril de 1965




Letra y Música de Aníbal de Peña
A luchar soldado valiente, que empezó la revolución, a imponer los nobles principios, que reclama la constitución.
Desgarró la noche serena, la sirena de la libertad, cual clarín que llama a la guerra, defendiendo la Patria inmortal.
Como hermanos de Duarte luchemos, que ya Mella en el grito encarnó, si cual Sánchez al martirio iremos, venceremos como Luperón.
No cedamos un paso, marchemos, por senderos de gloria y honor, y otra vez al traidor venceremos, y otra vez al grosero invasor.
A luchar soldado valiente... A luchar soldado valiente.

Himno a la Raza Inmortal [Catorce de Junio-1J4]




Escrito por Ángel Concepción, Leandro Guzmán y Vinicio Echavarría. Musicalización de Héctor Jiménez
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.

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