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III.- República Dominicana: tarea inconclusa...

Hemos sido un pueblo bravo… valiente, pero nunca hemos podido darlo todo, como han hecho los vietnamitas, los alemanes… los árabes. Algo nos falta o algo se interpone en el camino para que las cosas no culminen de la forma esperada...

Ese “líder” no era otro que el coronel Rafael Fernández Domínguez; y quienes quieran comprobarlo, porque demostrarlo aquí llevaría mucho tiempo y espacio, pueden leer el libro de Arlette Fernández, respaldado con documentos y cartas cruzadas entre Bosch y Domínguez, titulado “Coronel Rafael Fernández Domínguez, Soldado del Pueblo y Militar de la Libertad”.

Francisco Alberto Caamaño Deñó -líder indiscutible de la Revolución de Abril de 1965-, Hernando Ramírez, José Francisco Peña Gómez, Yolanda Guzmán, Mario Peña Taveras, Piky Lora, Héctor Lachapelle Díaz, Hilda Gatreaux, Juan Lora Fernández, Emma Tavárez, Manuel Ramón Montes Arache, Héctor Aristy, Aniana Vargas, Maximiliano Gómez (El Moreno), Asdrúbal Domínguez, Amín Abel Hasbún, Ramón Emilio Mejía (Pichirilo), el haitiano Jacques Viaux Renaud; el francés André Riviere, el italiano Ilio Capozzi y otros, varios muertos y algunos vivos, escribieron las más lindas páginas de la historia dominicana en busca de la conclusión de los sueños de nuestros forjadores, pero, como siempre, el objetivo se quedó en el camino.

Hemos sido un pueblo bravo… valiente, pero nunca hemos podido darlo todo, como han hecho los vietnamitas, los alemanes… los árabes. Algo nos falta o algo se interpone en el camino para que las cosas no culminen de la forma esperada.

La etapa inconclusa de la falsa democracia… De Balaguer a Danilo Medina.

La Revolución de Abril de 1965 culminó y la corrupción, la inmoralidad, el cinismo, la indolencia y el desprecio por el pueblo continuaron sus cursos “establecidos”, como si nada hubiese sucedido; peor aún, la guerra civil creó pésimas condiciones de vida para los dominicanos (mala educación, inseguridad, terrorismo, falta de esparcimiento y recreación…), algo inconcebible en un país con un ápice de civilización y respeto por sus instituciones. Si la protesta es la mejor representación del descontento, ¿qué podemos esperar de una revolución -con sus miles de muertos y heridos, destrucción de infraestructura y otras desgraciadas consecuencias- que estuvo al borde de desplazar del poder a la clase gobernante?

Joaquín Balaguer, en sus primeros 12 años de gobierno, asesinó lo mejor de la juventud combativa y comprometida; sometió a la población al mismo terror vivido durante la tiranía. Tan grande fue el descaro que públicamente dijo que la corrupción se paraba en la puerta de su despacho. Similar irrespeto mostró en Punta del Este, Uruguay, en una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, al plantear al mandatario norteamericano, si este se lo pedía, su renuncia a la presidencia.

Corrupción, trampa, fraude y falta de institucionalidad caracterizaron sus últimos diez años de gobierno. No era de esperarse nada bueno en favor de las grandes masas.
Cabe hacer un espacio a la guerrilla de Caracoles, encabezada por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, cuyas intenciones eran las de cambiar, radicalmente, el estado de cosas imperante en 1973. Pero el fracaso estaba a la vuelta de la esquina en un país donde la izquierda era, única y exclusivamente, cuestión de manos… ¡Nada más!

Salvo muy contadas excepciones, la izquierda no tenía idea, siquiera, de lo que era el marxismo… y mucho menos el leninismo; partidos marxistas leninistas sin un sólo obrero, conformados por todas las capas de la baja pequeña burguesía, cuyos integrantes no eran más que potenciales calieses al servicio del aparato represivo del Estado.

¿Para qué Caamaño, Prócer Nacional, sacrificó su vida? ¿Para que estemos a estas alturas analizando donde están sus restos? ¿Para que los seguidores de Peña Gómez acusen a Juan Bosch de haberlo traicionado? ¿O para que los seguidores de Juan Bosch acusemos al Dr. José Francisco Peña Gómez de haberlo hecho?

Las intenciones de culminar un cambio se diluyen en trivialidades y lo único que se logra es, cada vez más, dividir la voluntad que se requiere para hacer algo grande que transforme el país por siempre.
Continuará...

Ing. Nemen Hazim Bassa
San Juan, Puerto Rico
26 de mayo de 2013
La falacia de la democracia

Mientras el voto del intelecto tenga el mismo peso que el de la ignorancia, la democracia no será más que un instrumento falaz al servicio del capitalismo, destinada a acrecentar la riqueza de oligarcas y burgueses, y a perpetuar a la mayoria de la población mundial en la indigencia cognitiva y material. Bajo esta farsa, y con los grandes consorcios mediáticos confabulando en su infame labor de desinformar, las mayorías quedan condenadas a subsistir bajo la mentira impuesta por las minorias.
Ing. Nemen Hazim Bassa
12 de febrero de 1997
San Juan, Puerto Rico

Himno Nacional Dominicano




Letra de Emilio Prud'Homme y música de José Reyes
Quisqueyanos valientes, alcemos, nuestro canto con viva emoción, y del mundo a la faz ostentemos nuestro invicto, glorioso pendón.
¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte, a la guerra a morir se lanzó, cuando en bélico reto de muerte sus cadenas de esclavo rompió.
Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril,
Más Quisqueya la indómita y brava siempre altiva la frente alzará; que si fuere mil veces esclava otras tantas ser libre sabrá.
Que si dolo y ardid la expusieron de un intruso señor al desdén, Las Carreras! Beller!… campos fueron que cubiertos de gloria se ven.
que en la cima de heroico baluarte de los libres el verbo encarnó, donde el genio de Sánchez y Duarte a ser libre o morir enseñó.
Y si pudo inconsulto caudillo de esas glorias el brillo empañar, de la guerra se vió en Capotillo la bandera de fuego ondear.
Y el incendio que atónito deja de Castilla al soberbio león, de las playas gloriosas le aleja donde flota el cruzado pendón.
Compatriotas, mostremos erguida nuestra frente, orgullosos de hoy más; que Quisqueya será destruida pero sierva de nuevo, jamás!
Que es santuario de amor cada pecho do la patria se siente vivir; y es su escudo invencible, el derecho; y es su lema: ser libre o morir.
¡Libertad! que aún se yergue serena la Victoria en su carro triunfal, y el clarín de la guerra aún resuena pregonando su gloria inmortal
¡Libertad! Que los ecos se agiten mientras llenos de noble ansiedad nuestros campos de gloria repiten Libertad! Libertad! Libertad!

Himno a la Revolución de Abril de 1965




Letra y Música de Aníbal de Peña
A luchar soldado valiente, que empezó la revolución, a imponer los nobles principios, que reclama la constitución.
Desgarró la noche serena, la sirena de la libertad, cual clarín que llama a la guerra, defendiendo la Patria inmortal.
Como hermanos de Duarte luchemos, que ya Mella en el grito encarnó, si cual Sánchez al martirio iremos, venceremos como Luperón.
No cedamos un paso, marchemos, por senderos de gloria y honor, y otra vez al traidor venceremos, y otra vez al grosero invasor.
A luchar soldado valiente... A luchar soldado valiente.

Himno a la Raza Inmortal [Catorce de Junio-1J4]




Escrito por Ángel Concepción, Leandro Guzmán y Vinicio Echavarría. Musicalización de Héctor Jiménez
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.

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