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Comentarios al capítulo II del libro "Trujillo, mi padre en mis memorias", de Angelita Trujillo [II de VII]...

Trujillo nació de segunda (II de VII). La "Princesa Angelita", que hoy se codea con los "de primera", reconoce que el sanguinario dictador no provenía de "esa alcurnia", signando, inadvertidamente, sus verdaderas raíces, pero carece de la entereza para explicar la procedencia de los cientos de millones de dólares que sus familiares depositaron en bancos europeos y los métodos criminales con los que su padre gobernó la nación...

Antes de emitir comentario alguno sobre el capítulo II, queremos hacer una observación que se desprende de la lectura del capítulo I y que, por olvido, no quedó plasmada en la primera entrega.

Las palabras nada agradables que Angelita Trujillo emite sobre el Dr. Joaquín Balaguer, el odio que le guarda al profesor Juan Bosch por la descripción que hiciera de su padre en "Trujillo, causas de una tiranía sin ejemplo" y "Póker de Espanto en el Caribe", y la magnitud del liderazgo de ambos, nos mueve a pensar que la autora de "Trujillo, mi padre en mis memorias" esperaba desde hace tiempo por la muerte de tan influyentes figuras para hacer realidad lo que ella llama "exposición de todo el acervo que atesoro de mi progenitor" (Pág. 41).

El capítulo II nos entusiasmó por el título que la hija del déspota usa: "Vida y Trayectoria". Esperábamos por la evolución socioeconómica de su procreador, y por ende de su familia, pero muy poco duró el júbilo. Comienza diciendo que su padre "trabajaba como Guardia Campestre en el Central Boca Chica" y que "sin abolengo alguno" escaló posiciones en la "Policía Nacional que organizaba la Fuerza de Ocupación americana". Cuatro líneas más tarde, ya Trujillo es juramentado "Presidente de la República".

"Mi papá paralela y simultáneamente fue haciendo del país lo mismo que hacía con su vida: crecer, superarse hasta alcanzar los dinteles de las grandezas humanas. Es una historia fascinante de superación, progreso, supervivencia y bienaventuranza." Con estas palabras, convertidas en derroche de crecimiento personal, pretende Angelita Trujillo encubrir las perversidades del dictador. ¡Qué hermosa forma de describir los crímenes y robos sobre los que su progenitor "creció" y forjó imperio y fortuna!

Sin proponérselo, Angelita Trujillo, en esta ligera descripción sobre la procedencia social del déspota, reconoce que nació "de segunda"; y lo ratifica al hablar de su candidatura para las elecciones del 1930 al referirse a los opositores que, según ella, basaban su estrategia "en la carencia de abolengo político e intelectual de mi papá" (Pág. 82, Cap. II, 1ra Edición, 2009).

La autora se concentra en "la relación amorosa y tierna" con su padre -que dudosamente trata de pregonar al mundo- y en las hazañas que este realizara, expuestas con tal fervor que pareciera estar envuelta en una de las increíbles historietas de Wyatt Earp, un "marshal" muy famoso -del legendario Oeste norteamericano- por su dureza en el trato con quienes violaban la ley; "incorruptible y osado en sus procedimientos".

Queriendo justificar la fortuna adquirida en el ejercicio del poder, muy sutilmente describe que su papá "de la nada se encumbra y alcanza... caudales y cuantos bienes perecederos el ser humano puede atesorar..." (Pág. 47). ¡Qué prosa más elegante para explicar la acumulación de riquezas mediante la depredación y el despotismo!

Tal es el empeño de la hija del "Benefactor" -que tiranizó por más de 30 años el país- por culpar a otros de sus desmanes que, como una autómata, pretende invalidar, con un perturbado juego de palabras, las interrogantes naturales que surgieron acerca de la figura del sátrapa: "¿cómo puede ser, que mi papá, habiendo ingresado a la Guardia Nacional el 18 de Diciembre de 1918 y el 16 de Mayo 1930 es elegido para ocupar la Primera Magistratura del Estado?" (sic). "¿De dónde vino? ¿Quién es? ¿Cómo pudo ser?".

De inmediato expresa: "¡Mi papá no procedía, ni pertenecía a esa alcurnia!" (refiriéndose a Manuel de Jesús Troncoso, Jacinto Peynado, Arturo Logroño y Manuel A. Peña Batlle, para citar algunos). "¡No! Mi papá salió de las entrañas mismas del pueblo dominicano, humilde, conocedor de las limitaciones, carestías y durezas de la vida..." (Pág. 82). ¿Es posible tanto descaro?

La "Princesa Angelita", que hoy se codea con los "de primera" -soslayando a los "de segunda"-, moviéndose dentro de una rancia oligarquía, reconoce que el sanguinario dictador no provenía de "esa alcurnia", signando, inadvertidamente, sus verdaderas raíces, pero carece, como todos los que dentro de la división de clases han alcanzado capas superiores apelando a la adulteración y al desmedro, de la entereza suficiente para explicar, primero, la procedencia de los cientos de millones de dólares que sus familiares depositaron en bancos europeos cuando como burdos ladrones abandonaron el país en 1961 y, segundo, los métodos criminales con los que ese engendro de la invasión norteamericana gobernó la nación.

Su insolencia adquiere dimensiones mayúsculas cuando manifiesta que "Al asumir la Presidencia de la República, mi papá tenía dos opciones: llegar al Poder y convertirse en un indolente más pasándose cuatro años disfrutando las prebendas del cargo, haciéndose de un buen dinero y al final, dejar el país tal y como lo había encontrado. Pero, ejercitar esa primera opción no estaba en la naturaleza de mi padre" (sic) (Pág. 83).

En este segundo capítulo Angelita Trujillo alude muy superficialmente la raíz social de Rafael Leónidas Trujillo Molina, coincidiendo, sin proponérselo, con la definición que Juan Bosch, su más enconado enemigo, hiciera sobre él.

CONTINUAREMOS CON LOS COMENTARIOS AL CAPÍTULO III...

Ing. Nemen Hazim
San Juan, Puerto Rico
25 de abril de 2010
La falacia de la democracia

Mientras el voto del intelecto tenga el mismo peso que el de la ignorancia, la democracia no será más que un instrumento falaz al servicio del capitalismo, destinada a acrecentar la riqueza de oligarcas y burgueses, y a perpetuar a la mayoria de la población mundial en la indigencia cognitiva y material. Bajo esta farsa, y con los grandes consorcios mediáticos confabulando en su infame labor de desinformar, las mayorías quedan condenadas a subsistir bajo la mentira impuesta por las minorias.
Ing. Nemen Hazim Bassa
12 de febrero de 1997
San Juan, Puerto Rico

Himno Nacional Dominicano




Letra de Emilio Prud'Homme y música de José Reyes
Quisqueyanos valientes, alcemos, nuestro canto con viva emoción, y del mundo a la faz ostentemos nuestro invicto, glorioso pendón.
¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte, a la guerra a morir se lanzó, cuando en bélico reto de muerte sus cadenas de esclavo rompió.
Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril,
Más Quisqueya la indómita y brava siempre altiva la frente alzará; que si fuere mil veces esclava otras tantas ser libre sabrá.
Que si dolo y ardid la expusieron de un intruso señor al desdén, Las Carreras! Beller!… campos fueron que cubiertos de gloria se ven.
que en la cima de heroico baluarte de los libres el verbo encarnó, donde el genio de Sánchez y Duarte a ser libre o morir enseñó.
Y si pudo inconsulto caudillo de esas glorias el brillo empañar, de la guerra se vió en Capotillo la bandera de fuego ondear.
Y el incendio que atónito deja de Castilla al soberbio león, de las playas gloriosas le aleja donde flota el cruzado pendón.
Compatriotas, mostremos erguida nuestra frente, orgullosos de hoy más; que Quisqueya será destruida pero sierva de nuevo, jamás!
Que es santuario de amor cada pecho do la patria se siente vivir; y es su escudo invencible, el derecho; y es su lema: ser libre o morir.
¡Libertad! que aún se yergue serena la Victoria en su carro triunfal, y el clarín de la guerra aún resuena pregonando su gloria inmortal
¡Libertad! Que los ecos se agiten mientras llenos de noble ansiedad nuestros campos de gloria repiten Libertad! Libertad! Libertad!

Himno a la Revolución de Abril de 1965




Letra y Música de Aníbal de Peña
A luchar soldado valiente, que empezó la revolución, a imponer los nobles principios, que reclama la constitución.
Desgarró la noche serena, la sirena de la libertad, cual clarín que llama a la guerra, defendiendo la Patria inmortal.
Como hermanos de Duarte luchemos, que ya Mella en el grito encarnó, si cual Sánchez al martirio iremos, venceremos como Luperón.
No cedamos un paso, marchemos, por senderos de gloria y honor, y otra vez al traidor venceremos, y otra vez al grosero invasor.
A luchar soldado valiente... A luchar soldado valiente.

Himno a la Raza Inmortal [Catorce de Junio-1J4]




Escrito por Ángel Concepción, Leandro Guzmán y Vinicio Echavarría. Musicalización de Héctor Jiménez
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.

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