Usamos cookies para brindar un mejor servicio. OK Más información

Donald Trump y la obscena sinceridad del poder yanqui

El ciudadano norteamericano promedio es incapaz de preguntarse por qué Estados Unidos posee alrededor de 900 bases militares fuera de su territorio, diseminadas por todo el mundo. Si hubiese sido formado bajo los principios de una democracia auténtica —la real, la verdadera, no la caricatura que utilizan los eternos imperialistas y colonizadores para subyugar a pueblos que consideran desechables—, hace tiempo estaría protestando en las calles de sus ciudades...

Donald Trump es la personificación obscena del poder imperial: narcisista, autoritario y deliberadamente vulgar. Gobierna desde el cinismo, confundiendo brutalidad con franqueza y negocio con política. No es una desviación del sistema, sino su retrato más honesto y desinhibido...

Ejecutorias de un Trump que es apoyado internamente desde la oscuridad imperialista

Donald Trump actúa, tanto en el plano interno como en el externo de Estados Unidos, a su antojo. Su comportamiento es errático y se encuentra fuera del marco mínimo que debería exhibir un jefe de Estado, aun cuando se trate de un mandatario yanqui. Y esto no sorprende: la experiencia históricamente documentada demuestra que quienes encabezan el gobierno imperialista norteamericano carecen de pudor y de todo respeto por la vida humana. Hoy, incluso, ni siquiera muestran consideración por la de sus propios ciudadanos, siempre que los objetivos perseguidos engrosen sus arcas personales y las del país, sostenido por una población mayoritariamente enajenada, distraída, sumida en sus drogas y banalidades, a la que poco o nada le importa el origen real de su riqueza.

El ciudadano norteamericano promedio es incapaz de preguntarse por qué Estados Unidos posee alrededor de 900 bases militares fuera de su territorio, diseminadas por todo el mundo. Si hubiese sido formado bajo los principios de una democracia auténtica —la real, la verdadera, no la caricatura que utilizan los eternos imperialistas y colonizadores para subyugar a pueblos que consideran desechables—, hace tiempo estaría marchando por las calles de sus ciudades exigiendo explicaciones que justifiquen, en términos de derecho internacional, la razón de ser de esas instalaciones. Instalaciones que, como bien se sabe, sirven para intervenir, bombardear, destruir, asesinar y saquear. Pero no: al yanqui común poco le importa, porque en su esencia, en su fuero más íntimo, está convencido de que Estados Unidos es un poder superior, investido del derecho natural de avasallar a los demás pueblos del planeta.

La mano tenebrosa del establishment

Más grave aún es el papel del norteamericano perteneciente al establishment, verdadero controlador y director de la política exterior. Este sector sabe perfectamente que Trump proyecta una figura abiertamente dictatorial, tanto dentro de las fronteras yanquis como fuera de ellas, pero no se inquieta ni se inmuta ante lo que ya ha hecho con Venezuela ni ante lo que tiene planificado para Groenlandia, Canadá, Colombia, Cuba, Nicaragua o cualquier otra nación que represente, para su ego personal y para los intereses de Estados Unidos, más poder, más dinero y más recursos estratégicos.Texto del párrafo...

El frente oligárquico yanqui es la concentración de poder económico y político en una pequeña élite de corporaciones e individuos ultrarricos que dicta las políticas supremacistas de Estado y ultraja naciones...

Todo esto Donald Trump lo sabe muy bien. Sabe que cuenta con el respaldo del frente oligárquico norteamericano: las farmacéuticas, la industria armamentista, la gran prensa, el Pentágono, los bancos, entre otros. No figura, claro está, una embajada gringa en su propio territorio, porque a nadie se le ha ocurrido instalar una (suena descabellado, ¿no?). Tal vez no se haya hecho por temor a que esa “embajada” se aventure a organizar el primer golpe de Estado real dentro de Estados Unidos.

¿La cosecha imperialista o el inicio de un conflicto?

La participación de Trump en foros internacionales —exclusivos para los países que gobiernan el mundo y lo saquean a su antojo—, donde ha dejado entrever con inquietante claridad su talante autoritario, pone en evidencia la complicidad del establishment con el burgués que hoy gobierna. Un burgués que, en términos de clase, ha mantenido tensiones con la oligarquía tradicional, la clase gobernante y dominante de Estados Unidos, pero que nunca ha representado una amenaza real para sus intereses. Cuando la oligarquía no logra colocar directamente a uno de los suyos en el poder, recurre a figuras que ella misma ha moldeado para que le sirvan desde la presidencia, como ocurrió con Barack Obama, un nigger casero que confundió a muchos mientras bombardeaba siete países, asesinando a cientos de miles, saqueándolos y reduciéndolos a escombros.

Que no le quepa duda a nadie: la oligarquía yanqui —el establishment— se frota las manos y se ríe a carcajadas ante las perversidades que hoy ejecuta Donald Trump, consciente de que, tras el estruendo mediático y el cinismo explícito, sus intereses de dominación siguen avanzando sin mayores obstáculos. En este escenario, Trump no es una anomalía, sino un síntoma. Es la expresión grotesca y sin maquillaje de un sistema que siempre operó con violencia, pero que antes se esforzaba por disimularla bajo discursos de democracia, derechos humanos y libertad. Hoy el imperio ha decidido hablar sin eufemismos, y lo hace a través de un personaje que encarna el cinismo absoluto: dice lo que otros callaban y ejecuta lo que otros ordenaban en silencio. La brutalidad no es nueva; lo nuevo es la desfachatez con la que se exhibe, mientras el mundo observa, entre la indignación selectiva y la resignación cómplice, cómo el poder imperial reafirma su vocación histórica de dominación.

Ing. Nemen Hazim Bassa
Santo Domingo, República Dominicana
21 de enero de 2026
La falacia de la democracia

Mientras el voto del intelecto tenga el mismo peso que el de la ignorancia, la democracia no será más que un instrumento falaz al servicio del capitalismo, destinada a acrecentar la riqueza de oligarcas y burgueses, y a perpetuar a la mayoria de la población mundial en la indigencia cognitiva y material. Bajo esta farsa, y con los grandes consorcios mediáticos confabulando en su infame labor de desinformar, las mayorías quedan condenadas a subsistir bajo la mentira impuesta por las minorias.
Ing. Nemen Hazim Bassa
12 de febrero de 1997
San Juan, Puerto Rico

Himno Nacional Dominicano




Letra de Emilio Prud'Homme y música de José Reyes
Quisqueyanos valientes, alcemos, nuestro canto con viva emoción, y del mundo a la faz ostentemos nuestro invicto, glorioso pendón.
¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte, a la guerra a morir se lanzó, cuando en bélico reto de muerte sus cadenas de esclavo rompió.
Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril,
Más Quisqueya la indómita y brava siempre altiva la frente alzará; que si fuere mil veces esclava otras tantas ser libre sabrá.
Que si dolo y ardid la expusieron de un intruso señor al desdén, Las Carreras! Beller!… campos fueron que cubiertos de gloria se ven.
que en la cima de heroico baluarte de los libres el verbo encarnó, donde el genio de Sánchez y Duarte a ser libre o morir enseñó.
Y si pudo inconsulto caudillo de esas glorias el brillo empañar, de la guerra se vió en Capotillo la bandera de fuego ondear.
Y el incendio que atónito deja de Castilla al soberbio león, de las playas gloriosas le aleja donde flota el cruzado pendón.
Compatriotas, mostremos erguida nuestra frente, orgullosos de hoy más; que Quisqueya será destruida pero sierva de nuevo, jamás!
Que es santuario de amor cada pecho do la patria se siente vivir; y es su escudo invencible, el derecho; y es su lema: ser libre o morir.
¡Libertad! que aún se yergue serena la Victoria en su carro triunfal, y el clarín de la guerra aún resuena pregonando su gloria inmortal
¡Libertad! Que los ecos se agiten mientras llenos de noble ansiedad nuestros campos de gloria repiten Libertad! Libertad! Libertad!

Himno a la Revolución de Abril de 1965




Letra y Música de Aníbal de Peña
A luchar soldado valiente, que empezó la revolución, a imponer los nobles principios, que reclama la constitución.
Desgarró la noche serena, la sirena de la libertad, cual clarín que llama a la guerra, defendiendo la Patria inmortal.
Como hermanos de Duarte luchemos, que ya Mella en el grito encarnó, si cual Sánchez al martirio iremos, venceremos como Luperón.
No cedamos un paso, marchemos, por senderos de gloria y honor, y otra vez al traidor venceremos, y otra vez al grosero invasor.
A luchar soldado valiente... A luchar soldado valiente.

Himno a la Raza Inmortal [Catorce de Junio-1J4]




Escrito por Ángel Concepción, Leandro Guzmán y Vinicio Echavarría. Musicalización de Héctor Jiménez
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.

Entradas más visitadas, leídas o compartidas en los últimos días...

Arquitectura de la dominación: la continuidad neocolonial desde la Conferencia de Berlín hasta el mercado del fútbol