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Derecha, poder y exterminio: una lectura histórica. La derecha como lógica civilizatoria de la muerte

La historia demuestra que la ignorancia no abdica voluntariamente, y que el privilegio jamás se disuelve por persuasión moral. De ahí que procesos como el iniciado por la Revolución Bolchevique —con Lenin primero y Stalin después— puedan leerse, más allá del moralismo superficial, como intentos autoritarios de forzar la alfabetización, disciplinar el atraso y destruir las condiciones materiales que permiten la reproducción de la derecha...

Desde que existen registros históricos mínimamente confiables, la humanidad ha producido una contabilidad macabra que ningún discurso civilizatorio ha logrado refutar. Se estima que, a lo largo de ese periodo:
.- alrededor de 12 millones de personas murieron como consecuencia directa de acciones institucionales de la Iglesia católica;
.- aproximadamente 145 millones perecieron bajo los distintos imperialismos —británico, estadounidense, francés, belga, portugués, español, otomano, japonés, entre otros—;
.- cerca de 325 millones de seres humanos fueron sacrificados en guerras motivadas por la apropiación de recursos económicos y naturales, la expansión territorial y la hegemonía geopolítica.

Los grandes males de la humanidad en una sola imagen...

La contabilidad histórica de la violencia y sus responsables estructurales

En conjunto, estas cifras arrojan un total aproximado de 482 millones de muertos. El balance es obsceno. No se trata de fatalidades naturales ni de accidentes históricos, sino de decisiones humanas perfectamente identificables. Por ello, la pregunta central no es meramente cuantitativa, sino política e histórica: ¿qué fuerzas han propiciado semejante devastación? La pregunta incómoda no es cuántos murieron, sino quiénes han convertido la muerte en método. La respuesta es tan evidente como sistemáticamente negada. Apunta, de manera estructural, a la derecha como tradición histórica, entendida no como una simple corriente electoral contemporánea, sino como un sistema de valores, prácticas y dispositivos de poder que se consolida formalmente tras la Revolución Francesa de 1789 en abierta oposición a los principios de igualdad sustantiva, emancipación social y universalización efectiva de derechos. La derecha no es una consigna ni una caricatura: es una tradición organizada.

¿Por qué resulta históricamente tan letal? Porque se alimenta de la ignorancia inducida, de la mediocridad cultural, de la desigualdad educativa, del afán de lucro erigido en valor supremo, del parasitismo económico legitimado, de la mendacidad ideológica y de la expoliación sistemática de pueblos y recursos. En este sentido, la derecha no es simplemente un conjunto de partidos o líderes, sino la síntesis histórica de las peores prácticas que la humanidad ha normalizado: dominación, exclusión, violencia estructural y mercantilización de la vida. La derecha es criminal no por accidente, sino por naturaleza funcional. Se reproduce a partir de la ignorancia, de la mediocridad elevada a virtud, de la deseducación deliberada, del lucro transformado en moral, del parasitismo rebautizado como “emprendimiento”, de la mentira convertida en discurso y de la expoliación normalizada como orden económico. No gobierna para producir humanidad, sino para administrar privilegios, aun cuando el costo sea millones de vidas.

La derecha como lógica de poder: ignorancia, privilegio y dominación

El problema, por tanto, no se reduce a figuras coyunturales como Trump, Milei, Macron o Noboa; tampoco a personajes mediáticos como María Corina Machado, María Elvira Salazar o Marco Rubio, ni a las múltiples entelequias que saturan los medios y las redes sociales con discursos vacuos. Todos ellos son epifenómenos, expresiones visibles de una lógica mucho más profunda y persistente. Son síntomas, no causas. Cambiar nombres sin alterar la estructura es apenas maquillaje histórico. El verdadero lastre de la humanidad es la persistencia de la derecha como lógica civilizatoria, y su reproducción constante mediante la desinformación, la banalización del pensamiento y la resistencia activa al conocimiento crítico. Esta lógica sobrevive porque se reproduce culturalmente, porque desprecia el pensamiento crítico y porque necesita sujetos dóciles, mal informados y convencidos de que su miseria es libertad. Superarla no es cuestión de alternancia electoral ni de gestos simbólicos, sino de transformar radicalmente las condiciones materiales, educativas y culturales que la hacen posible. Mientras dicha lógica subsista, las cifras de muertos solo cambiarán de geografía y de justificación retórica. [Ver: "Derecha, imperialismo y mentira: genealogía del crimen, el saqueo y el genocidio global"].

Las expresiones más degradadas de la derecha, expuestas en manifestaciones sectoriales...

Más allá de los individuos: la reproducción cultural y material de un sistema

Erradicarla no es un asunto de buenas intenciones ni de pedagogía ingenua. La historia vuelve a demostrar que la ignorancia no abdica voluntariamente y que el privilegio jamás se disuelve por persuasión moral. De ahí que la experiencia soviética pueda interpretarse como un intento histórico de imponer, mediante el poder del Estado, un proyecto de alfabetización masiva, industrialización acelerada y disciplinamiento ideológico orientado a erradicar las bases sociales de la derecha tradicional. Más allá de juicios morales simplistas, dicho proceso revela una tesis central: la ignorancia no se disuelve espontáneamente; se combate con educación, cultura y poder político organizado. La derecha no se debate: se desactiva. Y solo puede hacerse mediante educación radical, transformación material y poder político real. Todo lo demás —elecciones rituales, indignación televisiva y liberalismo sentimental— no es sino una forma elegante de seguir contando cadáveres.

Ing. Nemen Hazim Bassa
Santo Domingo, República Dominicana
8 de enero de 2026
La falacia de la democracia

Mientras el voto del intelecto tenga el mismo peso que el de la ignorancia, la democracia no será más que un instrumento falaz al servicio del capitalismo, destinada a acrecentar la riqueza de oligarcas y burgueses, y a perpetuar a la mayoria de la población mundial en la indigencia cognitiva y material. Bajo esta farsa, y con los grandes consorcios mediáticos confabulando en su infame labor de desinformar, las mayorías quedan condenadas a subsistir bajo la mentira impuesta por las minorias.
Ing. Nemen Hazim Bassa
12 de febrero de 1997
San Juan, Puerto Rico

Himno Nacional Dominicano




Letra de Emilio Prud'Homme y música de José Reyes
Quisqueyanos valientes, alcemos, nuestro canto con viva emoción, y del mundo a la faz ostentemos nuestro invicto, glorioso pendón.
¡Salve! el pueblo que, intrépido y fuerte, a la guerra a morir se lanzó, cuando en bélico reto de muerte sus cadenas de esclavo rompió.
Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril,
Más Quisqueya la indómita y brava siempre altiva la frente alzará; que si fuere mil veces esclava otras tantas ser libre sabrá.
Que si dolo y ardid la expusieron de un intruso señor al desdén, Las Carreras! Beller!… campos fueron que cubiertos de gloria se ven.
que en la cima de heroico baluarte de los libres el verbo encarnó, donde el genio de Sánchez y Duarte a ser libre o morir enseñó.
Y si pudo inconsulto caudillo de esas glorias el brillo empañar, de la guerra se vió en Capotillo la bandera de fuego ondear.
Y el incendio que atónito deja de Castilla al soberbio león, de las playas gloriosas le aleja donde flota el cruzado pendón.
Compatriotas, mostremos erguida nuestra frente, orgullosos de hoy más; que Quisqueya será destruida pero sierva de nuevo, jamás!
Que es santuario de amor cada pecho do la patria se siente vivir; y es su escudo invencible, el derecho; y es su lema: ser libre o morir.
¡Libertad! que aún se yergue serena la Victoria en su carro triunfal, y el clarín de la guerra aún resuena pregonando su gloria inmortal
¡Libertad! Que los ecos se agiten mientras llenos de noble ansiedad nuestros campos de gloria repiten Libertad! Libertad! Libertad!

Himno a la Revolución de Abril de 1965




Letra y Música de Aníbal de Peña
A luchar soldado valiente, que empezó la revolución, a imponer los nobles principios, que reclama la constitución.
Desgarró la noche serena, la sirena de la libertad, cual clarín que llama a la guerra, defendiendo la Patria inmortal.
Como hermanos de Duarte luchemos, que ya Mella en el grito encarnó, si cual Sánchez al martirio iremos, venceremos como Luperón.
No cedamos un paso, marchemos, por senderos de gloria y honor, y otra vez al traidor venceremos, y otra vez al grosero invasor.
A luchar soldado valiente... A luchar soldado valiente.

Himno a la Raza Inmortal [Catorce de Junio-1J4]




Escrito por Ángel Concepción, Leandro Guzmán y Vinicio Echavarría. Musicalización de Héctor Jiménez
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
14 de junio, gloriosa gesta nacional; tus mártires están en el alma popular.
Hermanas Mirabal, heroínas sin igual, un grito vibrante, es el grito de la Patria inmortal.
LLegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron, la llama augusta de la libertad.
Su sacrificio que Dios bendijo, la Patria entera glorificará, como homenaje a los valientes, que allí cayeron por la libertad.

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