19 de febrero de 2014

El poder y el liderazgo de Leonel Fernández (III de III)

El hombre y su megalomanía (III de III/Último). Leonel Fernández juega con los escenarios partiendo de la premisa de que nadie puede escudriñar sus intenciones. Es ingrato y traicionero; Hugo Chávez es su mejor laboratorio en estos menesteres, aunque para su desgracia los resultados no fueron favorables



Leonel Fernández juega con los escenarios partiendo de la premisa de que nadie puede escudriñar sus intenciones. Es ingrato y traicionero; Hugo Chávez es su mejor laboratorio en estos menesteres, aunque para su desgracia los resultados no fueron favorables: se equivocó en el despreciable escrito “Hugo Chávez y el arte de gobernar” -incluido también en su libro Nuevo Paradigma-, y en las mediocres y cobardes manifestaciones expresadas a los incumbentes de la Embajada Americana en Santo Domingo.

En la cumbre de Países No Alineados celebrada en Cuba, Leonel Fernández defendió a Hugo Chávez de “algunas voces que habían levantado la idea de que el mandatario venezolano estaba regalando la riqueza petrolera de su país por vía de Petrocaribe”, un proyecto de cooperación con los pueblos del área.

Esta fábula, latente sólo en una mente morbosa, la quiso Leonel Fernández hacer protagónica en un escenario que no le era adverso al comandante Chávez. Sin embargo, semanas después, en el foro universal que representa la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el que sí se podrían encontrar esas “voces”, el simulador que existe en Leonel Fernández no fue capaz de abrir la boca para repetir lo que había dicho en La Habana.
Derechos de autor: Ing. Nemen Hazim Bassa. Imágenes del tema de merrymoonmary. Con tecnología de Blogger.
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