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7 de junio de 2022

Orlando Jorge Mera, legítimo hijo del Creador, asesinado vilmente por el 'tigueraje' que se ha adueñado de la República Dominicana

Paz para el alma de Orlando Jorge Mera. Debemos refundar la República ante tanta degradación moral, inseguridad ciudadana, corrupción, depredación de recursos naturales, cinismo, indolencia y burla. Debemos transformar todos los estamentos de la sociedad y del Estado. Debemos reformular el sistema policial y conformar unas fuerzas armadas con base en la necesidad real, que margine el latrocinio y el sicariato de Estado; formar y educar un nuevo liderato político que haga suyas las aspiraciones de los Padres de La Patria...


Orlando Jorge Mera, exministro de Medio Ambiente asesinado vilmente "por un amigo de la infancia". «Tengo el mismo número de celular desde hace veinte años; cuando llegué al Ministerio de Medio Ambiente me entregaron uno y dije no, lo puede usar otra persona... el poder no es una cosa que me deslumbre»

La muerte de Orlando Jorge Mera, el político más respetuoso y decente que ha conocido la sociedad dominicana, pone de manifiesto la malsana inversión de valores que existe hoy en el país, transformado, en gran medida, por la mayoría de quienes lo han dirigido en las últimas décadas, en tierra fértil para el 'tigueraje', definición idónea para la cáfila que en todos los ámbitos se ha adueñado del diario vivir. Dentro de un gran número de dominicanos "putea" ese abominable monstruo capaz de crucificar a Dios con tal de escalar socialmente.

El asesinato de Orlando Jorge Mera, quien fungía como ministro de Medio Ambiente, es consecuencia, en primer lugar, de esa plaga inmunda que ha usurpado el poder y, en segundo lugar, de la hez que se ha adueñado de los medios de comunicación con su vulgaridad, insolencia y despotismo, características que arrastran unos y otros desde el mismo seno de su formación bajo pequeñoburgués, y que llevan consigo al más alto nivel de la "nueva aristocracia ('tiguerocracia')", la que es compartida con 'reguetoneros', raperos, 'dembowseros', peloteros, traficantes de drogas y armas, comerciantes de esclavos, explotadores sexuales, etc.

Este asesinato es el primero de su tipo, pero no será el último en una sociedad en la que cualquier patán, con dos pesos que obtuvo por cualesquiera de los desvíos mencionados, se cree con el poder de pisotear a quien le venga en ganas. La tolerancia y el respeto han desaparecido para dar paso a un cacicazgo que se fomenta desde el más bajo estrato social o nivel político al más encumbrado matón con atribuciones de poder ilimitado en la administración del Estado. Ese 'tigueraje' que se ha adueñado del país es el que enarbola el chovinismo que fecunda cada día entre quienes poseen, desde una 'yipeta', una "querida" y una pistola, hasta una casa en Punta Cana y, muy pronto, si es que aún no se ha consumado, una villa en Casa de Campo o un sacerdocio en la Conferencia del Episcopado Dominicano.

República Dominicana es el mejor país del mundo para vivir, "porque todo el mundo hace lo que le da le gana"; es el mejor país "porque siempre hay un infeliz dispuesto a llevarle la comida a la casa a un arrogante y prepotente"; es el mejor país "porque cualquier multa por violación a lo que sea se resuelve sobornando a quien debe hacer cumplir las leyes"; es el mejor país del mundo para aquellos que nunca han abandonado sus fronteras, "porque, si lo hicieren, se darían cuenta de que donde fueren notarían que no somos más que ciudadanos de cuarta categoría a los que hay que controlarles el comportamiento mediante el establecimiento de códigos de conducta"...

Imagen insertada después de la publicación del presente artículo (acerca del asesinato del ministro de Medio Ambiente de la República Dominicana, Orlando Jorge Mera), que refleja la triste realidad de los medios de comunicación en el país (el autor ha considerado pertinente la inclusión a posteriori porque precisamente la fotografía -tomada del programa El Jarabe de Zapete, que produce Marino Zapete- es un fiel retrato de una de las causas que hemos señalado para explicar la razón de la atrocidad cometida con tan extraordinario ser humano).

El bajo nivel de educación, la poca cultura y el afán desmesurado por la obtención de riquezas a como dé lugar (para escalar socialmente desde la óptica capitalista, y darse a conocer) sólo pueden dejar, en el conglomerado nacional, irrespeto, vulgaridad, ambición desmedida, agresividad y violencia...
Obscenos, desenfrenados, viciosos y disolutos como esta figura tienen la culpa de la violencia que impera en el país. De iguales están llenos los medios de comunicación audiovisuales (radio y televisión), las 24 horas de cada día, vomitanto violencia, odio, resentimiento, vulgaridad; en una sola palabra: antivalores.

«Hoy, muchos niños y jóvenes ven y oyen más a la TV que a sus padres. Así saldrán: serán hijos... de la TV». [p. Carlos Miguel Buela - Parroquia San Maximiliano Kolbe (San Rafael, Mendoza, Argentina)]... El padre Carlos Miguel Buela hizo esta observación en 1999, hace 23 años, cuando aún no habíamos concluido el siglo XX. ¡Cuánta sabiduría!

En el caso dominicano, que es el que nos ocupa -el infortunio es norma en muchos países de la región-, los hijos saldrán de la obscenidad, del desenfreno, de los vicios y de la violencia que estos interesados, oportunistas, ventajistas, abusadores, codiciosos, desaprensivos y egoístas expelen cotidianamente.

«Los medios de comunicación se han constituido en elementos de un inmenso poder sobre las mentes de las personas. La televisión en particular se ha caracterizado por la difusión de contenidos cargados de morbo, violencia, sensacionalismo y escándalo como palancas para atraer a la audiencia.

«Por otra parte, la mediocridad de las autoridades, cuyo interés primario en la mayoría de los casos es simplemente defender su situación personal para volver a ser elegidos, los hace cómplices de un entorno que contribuye a dirigir el interés de las personas hacia el facilismo del entretenimiento que no tiene otro propósito que el de satisfacer instintos de bajísimo nivel.

«Los valores en los cuales deben cimentarse las creencias y actitudes que se generan en el hogar, en el seno familiar, están siendo quebrantados y reemplazados por antivalores. Es en el mismo hogar donde las ansias de enriquecimiento económico, de consumo y de figuración social de los padres están reemplazando a la comunicación amorosa que debe conducir a la generación de valores en los hijos.
» [El Poder de la Basura - Alberto Nicoli Zarzar].

En "La pequeña burguesía", un escrito nuestro del 17 de marzo de 1995, decíamos que la dilación en el desarrollo de la burguesía había significado "un enorme atraso en la evolución natural de la sociedad dominicana y en consecuencia una deformación entre sus integrantes"; que los intensos años de vida precapitalista habían marcado nuestra sociedad para siempre y sólo habían servido "para engendrar una baja pequeña burguesía deforme y sin la base de sustentación necesaria que diera vida propia a cada capa"; y a seguidas, que "la conducta de la pequeña burguesía está regida por el afán desmedido de escalar sectores o capas superiores sin miramientos, haciendo cuanto esté a su alcance para lograr, siempre en el plano personal, los lujos o formas de convivencia atípicos en una sociedad atrasada".

En otro artículo, también de nuestra autoría -"La baja pequeña burguesía y el neotrujillismo"-, del 26 de noviembre de 2010, expresamos que: "El bajo pequeño burgués hace lo impensable para subir en la escala social: miente, roba, inventa chismes, mata, traiciona; a su madre critica si le da la espalda; se cree amigo personal de militares y funcionarios que no conoce; 'sabe de todo', calumnia, fabula; repite lo que oye y lee sin constatarlo y su alma vende, al diablo de ser necesario, por la obtención y exhibición de bienes materiales. De él se puede esperar cualquier atrocidad sin importar la magnitud de la misma; es responsable -por los millones de iguales- de la sociedad que existe y ha existido siempre en la República Dominicana; de los interminables gobiernos de Pedro Santana, Buenaventura Báez, Ulises Heureaux, Rafael Trujillo, Joaquín Balaguer, Leonel Fernández y -parece que, por el trabajo sucio que realiza, en un futuro no muy lejano- algún otro Trujillo". [Para las elecciones de mayo de 2020, "otro Trujillo" buscaba la presidencia (cuando legalmente le está vedada)].
Los dominicanos hemos vivido pesadilla tras pesadilla; y cada una ha servido, con carácter de exclusividad, para castrar la sociedad, diferente a lo que ha sucedido con otros países que, a pesar de sus grandes tragedias, han alcanzado elevados niveles de desarrollo y civilización. Las desgracias sufridas por estas naciones, aunque dejaron destrucción y millones de muertos, les permitieron, por haber padecido hambre, desolación y dolor, transitar por caminos de superación, integradores de valores humanos, que los han llevado a establecer, en la generalidad, sociedades de individuos rectos, probos e intachables.

En esos países -que han atravesado guerras, plagas, genocidios y destrucción total- el ordenamiento social se ha dado de forma natural, pasando por cada una de las etapas que la economía ha ido desarrollando. En nuestro caso, que sólo hemos sufrido desviaciones sociales, la desgracia adquiere otros ribetes: ignorancia, mediocridad, desorden, irrespeto, burla, chisme, 'caliesaje', 'lambonismo', cinismo, vileza, corrupción...; todas, conductas de una sociedad que no transitó la historia de manera metódica, que vino a ver la luz del mundo capitalista, por vez primera, en el tercer cuarto del siglo XX y que desarrolló las estructuras sociales de todas sus clases bajo los vicios propios de la baja pequeña burguesía, cuyos integrantes se valen del escalamiento rapaz para ascender, a como dé lugar, y mediante el uso de recursos inimaginables, al nivel de las clases que detentan el poder, o, para servirles incondicionalmente de la manera más perversa y detestable.
«Luchar contra el cambio climático es una prioridad para el mundo, para toda la región, pero en especial para los pequeños estados insulares y países más vulnerables como República Dominicana»

Orlando Jorge Mera -decente, serio, honesto, capaz, íntegro, bondadoso, moral, afable, sosegado, conciliador, buen padre, buen hijo, buen esposo, funcionario inolvidable, trabajador incansable, ejemplo de nobleza y dedicación...- no se doblegó nunca al momento de proteger la naturaleza dominicana. Ejemplo de funcionario público entregado a su país, luchó para combatir la acostumbrada depredación de nuestros recursos naturales por parte de semidioses que se creen con el derecho de expoliar lo que la naturaleza y Dios proporcionaron a cada hijo de Duarte, Sánchez, Mella, Luperón, Caamaño, Fernández Domínguez...
Ante tanta degradación moral, inseguridad ciudadana, corrupción, depredación de recursos naturales, cinismo, indolencia y burla, debemos refundar la República, transformar todos los estamentos de la sociedad y del Estado. Además de las reformas posibles y necesarias (señaladas por Fafa Taveras en su libro), hay que construir un Estado laico que deje de lado la influencia de la iglesia; reformular el sistema policial y conformar unas fuerzas armadas con base en la necesidad real, que margine el latrocinio y el sicariato de Estado; formar y educar un nuevo liderato político que haga suyas las aspiraciones de los Padres de La Patria y rompa con la depravación impuesta por peledeístas, reformistas, vinchistas, perredeístas…

Para lograr estas metas, el país debe ser sometido a un régimen que eduque e instruya; que haga respetar las leyes; que propicie el desarrollo económico, facilitando a la burguesía el papel rector que le corresponde; que garantice trabajo, salud y libertades fundamentales; que suprima, de una vez y para siempre, el terror gubernamental y el hambre y fomente un régimen de consecuencias contra toda violación a la ética, la moral y las normas establecidas. Como expresara Juan Bolívar Díaz, "Si no refundamos la República, por lo menos ofrezcámosle una nueva plataforma … para que las instituciones y toda la sociedad civil abandonen el autoritarismo, el providencialismo y todo género de prácticas antidemocráticas. Hagámoslo a nombre de tantos que han pagado con sus vidas…". Las esperanzas y los sueños nunca deben perderse.
[Refundar la República/25 de agosto de 2015].
Paz para el alma de Orlando Jorge Mera, legítimo hijo del Creador. Como expresara el presidente Luis Abinader, y contrario a lo dicho por la familia -para la que pedimos paz y resignación- de que perdona al engendro que asesinó a Orlando, “espero que sea Dios que lo perdone”, porque yo no.

Ing. Nemen Hazim Bassa
San Juan, Puerto Rico
7 de junio de 2022
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