Este sitio usa cookies, propias y de terceros, que servirán para definir con más propiedad las estadísticas y el contenido de la página.
Al continuar la navegación está aceptando las mismas. OK Más información

sábado, 23 de julio de 2022

Cómo se convirtieron en tiranos, una serie documental de Netflix que retrata de cuerpo entero al tirano mayor - [y IX ] Rusia y China quiebran la hegemonía yanqui. Nacimiento de la Segunda Guerra Fría...

Estados Unidos, con frentes abiertos al mismo tiempo contra dos naciones que cuentan con armas de destrucción masiva en cantidades iguales o superiores a las que posee, está llevando a la humanidad a una hecatombe... Vladímir Putin se adelantó a lo que a todas luces era visible: la Federación Rusia debía ser desmembrada, no en siete Estados como Yugoslavia, sino, en 22, que es el número de Repúblicas que la conforman... El imperio del mal y los demás gerifaltes de la OTAN han brindado apoyo a Lituania en su política de bloqueo a los trenes rusos que llevan alimento, carbón, metales y materiales de construcción a Kaliningrado, un enclave donde está asentada la flota báltica rusa y Moscú tiene misiles balísticos con capacidad nuclear que pueden alcanzar en muy poco tiempo las principales ciudades europeas


Así dejaron a Yugoslavia las bombas del imperio del mal: destrozada y dividida en siete naciones. Las bombas alcanzaron la embajada china en Belgrado, afrenta que China nunca olvidará: "El ejército chino nunca permitirá que se repita algo así con respecto a los ciudadanos de la República Popular China"

Rusia y China quiebran la hegemonía yanqui. El peligro al que Estados Unidos ha llevado a la humanidad: una conflagración mundial con armas nucleares. Nacimiento de la Segunda Guerra Fría...

Mijaíl Gorbachov traicionó los ideales socialistas del primer Estado proletario del mundo propiciando una debacle política que alcanzó la cima en un momento en el que el régimen dictatorial soviético exhibía su mayor desgaste y la carrera armamentista con Estados Unidos había degenerado en una enorme crisis económica. El Partido Comunista, cuya estructura había comenzado a fragmentarse, se embarcó, en agosto de 1991, en un golpe de Estado contra Gorbachov que al fracasar precipitó el final de la Unión Soviética, hecho que se consumó el 25 de diciembre de 1991, 17 días después de la firma del tratado de Belavezha -que declaraba la disolución de la URSS-, con las siguientes palabras pronunciadas por quien hasta ese momento había sido el secretario general del Comité Central del Partido Comunista y jefe de Estado: "Por este medio interrumpo mis actividades como presidente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas...". El golpe fracasó porque Boris Yeltsin, presidente de Rusia, además de encabezar en Moscú un movimiento de resistencia civil, apeló a las Fuerzas Armadas para que enfrentaran a los golpistas.

Inmediatamente después de la dimisión de Gorbachov, la bandera de la URSS fue arriada y reemplazada por la de la Federación Rusia, convirtiéndose Boris Yeltsin en su primer mandatario. Sus primeras medidas fueron apartar al Partido Comunista del poder y establecer el capitalismo, pero, las guerras chechenas, la corrupción, el colapso de la economía, la falta de determinación que mostró cuando EE. UU. y la OTAN destruyeron la República Federal Socialista de Yugoslavia, y el amor al alcohol (muchas serían las acusaciones de borracho), además de insalvables problemas políticos, marcaron su gestión, que terminaría con su renuncia el 31 de diciembre de 1999 y daría paso a Vladímir Putin, un exoficial de la KGB que ocupaba el cargo de primer ministro y ha gobernado la Federación Rusa de 2000 a 2008 y de 2012 al presente (durante su ejercicio, la nación ha desarrollado una sólida economía de mercado; ha recuperado su rol de potencia mundial, estrechado relaciones comerciales con muchos países de América Latina y Asia, y ha pasado a ser la única superpotencia que mantiene estrechas relaciones con todo Oriente Medio).

Vladímir Putin: «Intentan convencernos una y otra vez de que la OTAN es una alianza pacífica y puramente defensiva que no representa una amenaza para Rusia. Quieren que creamos en sus palabras, pero somos muy conscientes de su valor real. En 1990, cuando se discutió la unificación alemana, Estados Unidos prometió a los líderes soviéticos que la jurisdicción o la presencia militar de la OTAN no se expandiría ni una pulgada hacia el este y que la unificación de Alemania no conduciría a la expansión de la organización militar de la OTAN hacia el este».

En 2013, Ucrania suspendió los preparativos para la firma de un tratado con la Unión Europea, lo que provocó protestas que degeneraron en un golpe de Estado que depuso Víctor Yanukóvich, incitado por Estados Unidos (Barack Obama gobernaba el imperio del mal) y apoyado por los demás miembros de la OTAN, con la finalidad de quebrantar la unión estratégica establecida en 2012 entre Putin y Yanukóvich. Con recursos norteamericanos y de la Unión Europea, y el apoyo de militares neonazis, Ucrania pasó a convertirse en el caballo de Troya que serviría a Estados Unidos y a sus serviles europeos para hacer con la Federación Rusa exactamente lo mismo que los imperialistas del mal hicieron con Yugoslavia. ¿Qué hizo Vladímir Putin? Adelantarse a lo que a todas luces era visible: la Federación Rusia debía ser desmembrada, no en siete Estados como Yugoslavia, sino, en 22, que es el número de Repúblicas que la conforman, pues Crimea había sido tomada y reingresada de nuevo a su lar de origen [del que había salido en febrero de 1954 cuando Nikita Kruschev cedió la península a los ucranianos (en marzo de 2012 se celebró un referéndum en Crimea donde el 96% de los votantes apoyó su reincorporación a la Federación Rusa)].

El proyecto de arruinar a Rusia, ahora capitalista, es el mismo que se usó para desmantelar la Unión Soviética, otrora comunista. Desintegrarla ha sido un objetivo histórico por parte de los dos imperios más perversos que ha conocido la humanidad: el británico y el norteamericano, último este que pasó a una esfera de malignidad superior con el pentagonismo, el más alto nivel de ejercicio hegemónico que primero sojuzga a su propio pueblo para luego incursionar fuera de sus fronteras. Para arruinarla, ¿quién más útil que Ucrania? El conflicto en la región del Donbás, creado por el tirano mayor cuando Obama auspició en golpe de Estado en 2014, se convirtió en el acontecimiento idóneo para devastarla. Ante el genocidio perpetrado por los militares "ucranazis" contra la población rusa en las provincias de Donetsk y Lugansk, no le quedó al presidente ruso otra salida que la de invadir Ucrania, acción que llevaría a la autoproclamación de ambas como repúblicas, pero a la vez iniciaría la ruptura de la hegemonía yanqui.

Vladímir Putin y Xi Jinping, responsables del crecimiento económico y poderío militar de Rusia y China...

El capitalismo que tanto deseaba el imperio del mal para la Unión Soviética o para la Federación Rusa propició un enorme desarrollo, hecho que también sucedió con la República Popular China o China, que al día de hoy ha alcanzado la primera posición dentro de las economías del mundo. El problema de la tiranía mayor no es con el socialismo o con el comunismo, tampoco con el capitalismo que ambas muestran; el problema es que no puede aceptar que otra nación se rija con independencia de criterio y soberanía total, dos cosas que tanto Rusia como China han logrado alcanzar. El autor ha venido advirtiendo de la imperante necesidad de Estados Unidos de embarcarse en una guerra global; el motivo principal está a la vista de todos: aniquilar a China y Rusia antes de que consigan superar su poderío militar, campo en el que ahora compiten como superpotencias. El conflicto en Ucrania fue diseñado antes de 2014; la gestión de Barack Obama lo puso en marcha con el golpe de Estado. ¿Quién era el vicepresidente? Joe Biden... ¿Casualidad?

Xi Jinping: «Hace 70 años, los invasores imperialistas abrieron fuego sobre el umbral de una nueva China. El pueblo chino comprendió que hay que utilizar un lenguaje que los invasores puedan entender: combatir la guerra con guerra y detener una invasión por la fuerza, ganando la paz y el respeto mediante la victoria. El pueblo chino no buscará pelea, pero no la teme... No nos temblarán las piernas ni agacharemos la cabeza».

La República Popular China fue fundada el primero de octubre de 1949 por Mao Tse-Tung y su ejército comunista. Tras una larga y sangrienta guerra entre el Kuomintang [(KMT) Partido Nacionalista Chino, liderado por Chiang Kai-shek desde julio de 1926] y el Partido Comunista Chino, parte de los militares y dirigentes del KMT se refugiaron en Taiwán estableciendo un régimen separatista que contó con el apoyo del imperio del mal, que hasta hoy se ha mantenido, no sólo interfiriendo las relaciones entre el gobierno de la República Popular China y las autoridades de Taiwán, sino, amenazando a China (la única China) con "abstenerse de nuevas acciones desestabilizadoras hacia Taiwán", y estar dispuesto a defender militarmente la isla "si China la invadiese", conminaciones que recibieron respuesta del gobierno chino: "Si alguien se atreve a separar a Taiwán de China, el ejército chino no dudará en iniciar una guerra, cueste lo que cueste".

Estados Unidos, con frentes abiertos al mismo tiempo contra dos naciones que cuentan con armas de destrucción masiva en cantidades iguales o superiores a las que posee, está llevando a la humanidad a una hecatombe. Una frase que se atribuye a Albert Einstein, supuestamente dicha al finalizar la Segunda Guerra Mundial, expresa con suma claridad cómo sería una cuarta conflagración global: "será con palos y piedras", significando con tan pocas, pero sabias palabras, que una Tercera Guerra Mundial, con armas nucleares, retrocedería al ser humano a la Edad de Piedra.

Hugo Chávez: «¡Váyanse al carajo, yanquis de mierda, que aquí hay un pueblo digno! ¡Yanquis de mierda, váyanse al carajo cien veces, aquí estamos los hijos de Bolívar! Si hubiera una agresión contra Venezuela, pues no habrá petróleo para el pueblo y ni para el Gobierno de los Estados Unidos. ¡Nosotros, yanquis de mierda, estamos resueltos a ser libres, pase lo que pase y cuéstenos lo que nos cueste!».

Tan empecinados están los gerifaltes de la OTAN en provocar una guerra catastrófica, que han brindado apoyo a Lituania en su política de bloqueo a los trenes rusos que llevan alimento, carbón, metales y materiales de construcción a Kaliningrado, un enclave donde está asentada la flota báltica rusa -y Moscú tiene misiles balísticos con capacidad nuclear- que tiene fronteras con Lituania y Polonia, dos países miembros de la OTAN. En Kaliningrado se encuentra el único puerto ruso del Mar Báltico cuyas aguas no se congelan en invierno. Sus misiles nucleares pueden alcanzar, en muy poco tiempo, las principales ciudades europeas. Rusia ha dejado muy en claro que por el bloqueo a Kaliningrado la respuesta “no será diplomática”, tres palabras que lo dicen todo.

Aún lográndose acuerdos que pongan fin a la crítica situación geopolítica actual, no hay forma de frenar la Segunda Guerra Fría, que inició en el más gélido ambiente del golpe de Estado perpetrado por la tiranía mayor en 2014 en Ucrania -cuyos ciudadanos podrían morir todos y a Estados Unidos le importaría un bledo- y ha comenzado a calentarse con las llamas que significan la propia Ucrania, Taiwán y Kaliningrado. Sólo con reconocer las bellaquerías que comete, la pérdida de su poder hegemónico y la aparición de dos nuevas supernaciones -que proporcionan equilibrio al orden internacional-, puede el imperio del mal poner punto final a tan aciago momento; de lo contrario, el día final dejará de ser un celuloide o el clisé favorito de los oportunistas religiosos en busca de siervos.

Los tiranos que Netflix muestra en la serie que dio motivo a este ensayo son ángeles y arcángeles comparados con el tirano mayor, la tiranía mayor o el imperio del mal, cualquiera que sea el nombre que se seleccione para definir la satrapía norteamericana. Mao, Stalin, la Iglesia Católica, Hitler, Pinochet, Sadam, Trujillo, Pol Pot, la dinastía Somoza, Gadafi, Batista, Amin, Pérez Jimémez, Strossner, Videla, Banzer, Castillo Armas, Bokassa, Mugabe o la dinastía Kim ejercieron dictaduras, férreas todas, sanguinarias la mayoría, populares algunas, pero ninguna compara con el ejercicio tiránico de Estados Unidos sobre los demás países del mundo. Netflix sabe dentro de cuál sociedad yace y establece su perniciosa propaganda: conoce muy bien que esos 330 millones de gringos, con sus "cerebros impecables de limpios", son incapaces de pararse frente a un espejo y ver que el régimen bajo el que se toman sus Budweiser, comen sus hamburguesas y disfrutan hasta de sus propios asesinatos, es el más perverso que ha conocido el hombre desde que comenzó a erguirse sobre dos "patas"...

Anteriores...
[ VIII ] Hegemonía: monstruos y terrorismo de Estado del imperio del mal (2da parte)...
[ VII ] Hegemonía: monstruos y terrorismo de Estado del imperio del mal (1ra parte)...
[ VI ] La Guerra Fría: comunismo "hasta en la sopa"...
[ V ] Segunda Guerra Mundial: consolidación del más poderoso imperio...
[ IV ] Nacimiento del más poderoso imperio; asentamiento de la tiranía mundial...
[ III ] Etapa inicial de la consolidación de la tiranía mundial...
[ II ] Nacimiento y formación de la más intolerante tiranía que ha conocido la humanidad...
[ I ] Pasos fundamentales para una tiranía...

Ing. Nemen Hazim Bassa
San Juan, Puerto Rico
23 de julio de 2022
Derechos de autor: Ing. Nemen Hazim Bassa. Imágenes del tema de A330Pilot. Con tecnología de Blogger.
Usamos cookies para darte un mejor servicio.
Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Acepto Leer más