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jueves, 21 de julio de 2022

Cómo se convirtieron en tiranos, una serie documental de Netflix que retrata de cuerpo entero al tirano mayor - [ VIII ] Hegemonía: monstruos y terrorismo de Estado del imperio del mal (2da parte)...

La destrucción causada por el imperio del mal no es cuantificable en moneda alguna; la vida de un ser humano que interactúa fuera de sus fronteras no vale un céntimo; la violación a reglamentaciones internacionales, emanadas por las organizaciones que han sido creadas para mantener la paz y la armonía entre las naciones, no preocupa en absoluto a la tiranía mayor, mucho menos a su pueblo, que aprueba sin el menor reparo sus atrocidades y es, en gran medida, beneficiario de las riquezas puestas a su disposición, provenientes de la depredación, la devastación y el exterminio


Caída de la URSS e inicio del período hegemónico. La tiranía mayor: sus monstruos y el terrorismo de Estado - 2da parte...

Aproximadamente 200,000 militares y 800 bases declaradas tiene la tiranía mayor en 177 países de los 195 reconocidos por la ONU (¡el 91% de todas las naciones del planeta!)

La misma administración de Ronald Reagan, con el argumento de que el gobierno de Nicaragua llevaría la revolución sandinista más allá de sus fronteras, se había involucrado en un ominoso plan para derribarlo. En los días finales de 1981, el imperio del mal creó la Contra, organización paramilitar compuesta por exguardias de la dinástica dictadura de los Somoza, que llegó a financiarse con el dinero que reportó la venta de armas a Irán, país al que EE. UU. consideraba sostén del terrorismo internacional y sobre el que pesaba un embargo armamentístico.

Irán, que defendía su soberanía y por eso era considerado "país enemigo, contrario a los intereses norteamericanos en la región", padeció por el uso de las armas químicas que la tiranía mayor proporcionó a Irak, pero a la misma vez recibió material de guerra del deplorable imperio del mal para combatir a las tropas iraquíes. El conflicto, que se extendió hasta 1988 -azuzado por el material bélico que Estados Unidos suplió a ambos bandos, incluyendo las armas químicas que proporcionó a uno para aniquilar al otro-, dejó el saldo de 1 millón 500 mil muertos. Tres décadas después de finalizado, Irán sigue sufriendo la muerte de sus ciudadanos a causa de la devastación del medio ambiente que ocasionaron las armas de destrucción masiva que Estados Unidos transfirió a Sadam Hussein. ¿Existe nombre para tal perfidia?

En diciembre de 1989, bajo las riendas de George H. W. Bush, exdirector de la CIA, Panamá sería invadida por el imperio del mal, so pretexto de sacar del poder al general Manuel Antonio Noriega, otro de los monstruos traídos a este mundo por EE. UU. (había sido un estrecho colaborador de la CIA) que la propia agencia que dirigía Bush padre había acusado de espionaje en favor de la Revolución Cubana y de usar territorio panameño como puente para el tráfico de drogas hacia "América", nombre que el tirano mayor usurparía a todas las naciones del continente. Noriega había cumplido el rol que le había sido asignado; pero, además, había cambiado de bando en su denigrante ocupación como delator. Cuando eso sucede, Estados Unidos procede con una excesiva campaña de descrédito por los medios oligárquicos de comunicación que controlan el establishment, y luego pasa a la fase de aniquilación, que no pudo completarse al Noriega asilarse en la Nunciatura Apostólica y posteriormente entregarse a EE. UU.

¿Participó ese monstruo en el asesinato del general Omar Torrijos, quien firmara, junto al presidente estadounidense Jimmy Carter, el acuerdo que traspasaría la soberanía del canal a Panamá? Roberto Díaz Herrera, primo hermano y ex secretario de Torrijos, desmiente que este haya fallecido en un accidente de aviación: "lo que hacen con Torrijos es ponerle un artefacto que es detonado a distancia; Torrijos fue víctima de una conspiración planeada por la CIA y unos pocos panameños, entre ellos Noriega". ¿Goza de credibilidad esa información? Seguro que sí; nada extraña al autor de lo que es capaz de realizar el imperio del mal cuando de "luchar" por sus intereses se trata. La historia se ha encargado de que esa lección haya sido asimilada a cabalidad.

James Petras: «La ofensiva de Washington-OTAN contra Yugoslavia sólo puede ser comprendida como una pieza maestra de la expansión del poder imperial de Estados Unidos, como una señal macabra de su voluntad de destruir a cualquiera que desafíe ese poder. Destrucción o subordinación: esa es la opción que el imperio ofrece».

Entre marzo y junio de 1999, Estados Unidos, con sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), emprendió una guerra no declarada -incluso sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU- contra la República Federal de Yugoslavia, la que bombardeó inmisericordemente dejándola destruida, despedazada en varias naciones, con miles de muertos (centros poblados de Belgrado y otras ciudades fueron hostigados sin piedad por las bombas del imperio del mal -administrado por el "demócrata" Bill Clinton- y sus subordinados de la OTAN)... Al final, con un país segmentado en los seis Estados que integraban la Federación (Bosnia y Herzegovina, Croacia, Macedonia del Norte, Montenegro, Eslovenia y Serbia), y un séptimo, Kosovo, que le fue arrebatado a Serbia de la manera más perversa, en violación a todos los preceptos internacionales, la tiranía mayor impondría nuevamente su voluntad para quebrar el orden mundial y favorecer sus intereses. "El problema que plantea la independencia unilateral de Kosovo es que se trata de una excepción, es la demostración de que, si lo considera necesario, la comunidad internacional [entiéndase el grupo de países capitalistas de Occidente, con el imperio del mal al frente, que pretende regentear el mundo a su antojo, NH] puede romper sus propias normas" [El problema de Kosovo es su excepcionalidad/por Guillermo Altares].

Barack Obama y Hillary Clinton, los responsables del cruel asesinato del líder libio Muamar el Gadafi. En el centro, los monstruos de Estados Unidos juegan con su cadáver. Sólo la perversidad puede emitir con regocijo y excitación estas palabras: "Vinimos, vimos y él murió"

Dentro del ámbito del terrorismo de Estado al que apela Estados Unidos para combatir los enemigos que ha creado, porque no se arrodillan ante sus designios o no están dispuestos a entregar sus recursos, destaca Libia, un país que, por los organismos internacionales, era considerado, bajo las riendas de Muamar el Gadafi, como el que mejores indicadores de desarrollo humano exhibía en todo el continente africano. Barack Obama, el gran expoliador del Premio Nobel de la Paz (el de la Guerra merecía; fueron siete los países que bombardeó y cientos de miles los que resultaron muertos), se encargaría de acabar con ese bienestar; en 2011, con la participación de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se ocuparía de entregar armas a los grupos que la tiranía mayor financiaba en Libia para derrocar a su mandatario, hecho que culminó con la destrucción del país y un genocidio ejecutado por la OTAN, cuyos serviles miembros, de la mano del imperio del mal -como instigador principal-, se beneficiarían con la repartición del pastel que representan los recursos energéticos libios. En un hecho sin precedentes, luego de la ejecución de Gadafi por los monstruos que operan al servicio de Estados Unidos, la secretaria de Estado -acreedora del peor calificativo-, excitada por la muerte de líder libio, expresaría: "Vinimos, vimos y él murió".

Siria sería el próximo objetivo en el programa de devastación y muerte que se ha impuesto el imperio del mal. Sus cordiales relaciones con Irán, poseer reservas de petróleo estimadas en 3 mil millones de barriles y de gas en 8.5 trillones de pies cúbicos, estar en la ruta de la seda de China y mantener una estrecha relación con Rusia son particularidades que han perturbado a la tiranía mayor, que urgía arruinar y saquear ese enclave que comunica a Europa con los centros de producción de gas de países bajo la influencia rusa y del Oriente Medio. Estados Unidos, en su empeño hegemónico -con su comportamiento expoliador y mendaz-, se cree con el derecho de instaurar en el mundo "the American way of life" (sin importar los millones de humanos que caigan abatidos), ese apostolado que lo ha llevado a destruir sociedades y desintegrar Estados bajo la convicción de que Dios lo eligió «para ser una potencia política y económica, una "nación superior"». El terrorismo de Estado sería la clave de la tiranía mayor en la nefasta guerra que se ha entronizado en Siria, que ha cobrado la vida de medio millón de sus nacionales (incluidos 25 mil niños), herido a más de 2 millones y desplazado a cerca de 6 millones.

Fidel Castro: «¿Con quién hemos tenido problemas nosotros? ¡Con los imperialistas yanquis! Nosotros no hemos tenido problemas con ningún otro pueblo; no con los pueblos, porque nosotros no hemos tenido problemas con el pueblo norteamericano. Si hemos tenido problemas con algunos gobiernos de América, no ha sido con esos gobiernos; ha sido con los monopolios yanquis, que son los que manejan como títeres a esos gobiernos».

Isis, Daesh o Estado Islámico -como sea que se conozca- sería el nuevo monstruo creado por el imperialismo yanqui, pero no el único en socavar los cimientos de una sociedad floreciente, con las ciudades y ruinas más hermosas del mundo, cuyos ciudadanos gozaban de un adecuado bienestar y tenían la libertad de pertenecer, dentro del marco de un Estado laico, al culto de su preferencia; junto a Al Qaeda, YPG/PKK (clan terrorista que ocupó ciudades sirias con el apoyo de Estados Unidos -bajo el pretexto de luchar contra el Estado Islámico-, que se ha nutrido de niños) y otros engendros, se ha ocupado, con el favor de los dólares y las armas yanquis, de destrozar una nación que sólo buscaba ejercer en paz su soberanía.

Yemen, Somalia, Granada, Haití, Guatemala, Venezuela, Cuba, Honduras, Ecuador, Paraguay, Sudán y un sinnúmero más de países serían blanco de intervenciones militares por tropas del -o golpes de Estado patrocinados por- el imperio del mal, de bloqueos que someten a sus pueblos a necesidades alarmantes, de ayudas cuya exclusiva finalidad radica en la validación en los foros regionales o mundiales de sus desafueros... La destrucción causada por sus intervenciones no es cuantificable en moneda alguna; la vida de un ser humano que interactúa fuera de sus fronteras no vale un céntimo; la violación a reglamentaciones internacionales, emanadas por las organizaciones que han sido creadas para mantener la paz y la armonía entre las naciones, no preocupa en absoluto a la tiranía mayor, pero mucho menos a su pueblo, que aprueba sin el menor reparo sus atrocidades y es, en gran medida, beneficiario de las riquezas puestas a su disposición, provenientes de la depredación, la devastación y el exterminio.


La maquinaria de guerra de Estados Unidos no descansa; la fabulación y la mentira se mantienen en ejercicio continuo; la desolación y la muerte se han convertido en paradigmas... «El pentagonismo es una amenaza para todos los pueblos del mundo debido a que es una máquina de guerra que necesita la guerra en la misma forma en que los seres vivos necesitan aire y alimento para no perecer... La televisión se convirtió en rey de los medios de propaganda de la gran industria; libró al norteamericano medio del trabajo de escoger; le acostumbró a obedecer, en el sentido de motivaciones profundas, y por tanto le acostumbró a no plantearse dilemas... La sociedad pentagonizada ha colocado su afán de bienestar y seguridad personal por encima de sus deberes con la Humanidad. Si un [obrero norteamericano] acepta que para él vivir con automóvil y refrigerador un compatriota suyo – o tal vez un hijo o su hermano- queme con napalm a un niño de Vietnam, no hay duda de que es un ser antihumano. La droga del bienestar lo ha hecho indiferente». [Juan Bosch].
«Como alguien que ha ayudado a planear golpes de Estado, no aquí, en otros lugares, se necesita mucho trabajo». Con relación a Venezuela y la crisis económica, social y política que ha vivido bajo el influjo del tirano mayor, diría que «Resultó no tener éxito. No es que tuviéramos mucho que ver con eso, pero vi lo que se necesitaba para que una oposición intentara derrocar a un presidente elegido ilegalmente [Nicolás Maduro] y ellos fracasaron. Creo que cualquier presidente que no esté dispuesto a hacer lo que sea necesario para proteger los intereses del pueblo estadounidense necesita asesoramiento. Cuando buscas los mejores intereses de EE. UU., haces lo que sea necesario para proteger esos intereses. Creo que hay muchos copos de nieve por ahí que no entienden lo que hay que hacer para proteger a Estados Unidos».
Esas expresiones corresponden a John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos. El periodista que lo entrevistó, que sirve al medio noticioso más influyente de esa nación, no fue capaz de mostrar indignación, ni siquiera sorpresa ante el reconocimiento de las atrocidades con las que opera el imperio del mal. Con declaraciones tan vulgares y desalmadas, y la indiferencia que han mostrado los países de la "comunidad internacional" -esos pocos que se consideran el centro del universo-, es muy poco lo que pueda agregarse para explicar el modus operandi del pentagonismo, aunque de vasta importancia dadas las señales de decadencia que exhibe y el nuevo orden mundial que Rusia y China han comenzado a forjar con la ruptura del poder hegemónico.

Evo Morales: «Estados Unidos no tiene la moral ni la autoridad para poner en listas a Cuba. Cuba es el país más solidario del mundo; en medio de una pandemia sigue enviando médicos que salvan vidas. Mientras tanto, Estados Unidos invade países y organiza golpes de Estado».

El Centro Cline para la Investigación Social Avanzada, una unidad de la Facultad de Ciencias y Artes Liberales de la Universidad de Illinois, hizo pública una investigación que concluyó que desde 1982 hasta 2019 EE. UU. participó en 350 intentos de golpe de Estado (190 en los que el execrable y desquiciado John Bolton, de una u otra forma, estuvo involucrado), de los cuales 150 fueron una gran desgracia para las naciones que los padecieron, pero exitosos para los intereses del imperio del mal...

Continuará...

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[ VII ] Hegemonía: monstruos y terrorismo de Estado del imperio del mal (1ra parte)...
[ VI ] La Guerra Fría: comunismo "hasta en la sopa"...
[ V ] Segunda Guerra Mundial: consolidación del más poderoso imperio...
[ IV ] Nacimiento del más poderoso imperio; asentamiento de la tiranía mundial...
[ III ] Etapa inicial de la consolidación de la tiranía mundial...
[ II ] Nacimiento y formación de la más intolerante tiranía que ha conocido la humanidad...
[ I ] Pasos fundamentales para una tiranía...

Ing. Nemen Hazim Bassa
San Juan, Puerto Rico
21 de julio de 2022
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